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Oseas

TABLA CRONOLÓGICA
Fecha a. C. Israel Judá Egipcios Asirios Romanos Sirios
786-746 Jeroboam II Uzías Fundación de Roma (753)
Zacarías Tiglat-pileser III
Salum
Manahem
Pekaía
Peka Jotam
721 Oseas
Caída de Samaria
Acaz Sargón II Caída de Damasco
Ezequías Dinastía etíope Senaquerib

El profeta Oseas (Duccio di Buoninsegna)Con el libro de Oseas comienza la sección denominada profetas menores, así llamada no porque sus mensajes sean de importancia secundaria sino porque la extensión de su contenido es menor que los de Isaías, Jeremías y Ezequiel.

Oseas profetizó durante el reinado de Jeroboam II, siendo contemporáneo de Amós. El libro se puede dividir fácilmente en dos partes: La primera en los capítulos 1 al 3 y la segunda en los capítulos 4 al 14. La primera parte está ilustrada por la misma vida del profeta.

Para describir de manera realista lo que Dios siente por la apostasía de Israel, le manda a Oseas que se case con una prostituta (1:2). Las relaciones entre Dios y su pueblo en términos matrimoniales aparecen en varios lugares de la Biblia y cuando esa relación se desvirtúa por el pecado de Israel, se torna en la relación de un marido traicionado por una adúltera, con las consecuencias que acarrea. En el caso de Oseas la esposa es una ramera, lo cual indica cómo ve Dios a Israel. El juicio que sigue describe el despojamiento y castigo que Dios efectuará contra Israel (2:6-13).

Pero en este libro, que tan vívidamente describe la corrupción del pueblo de Dios, a continuación aparece la gracia de Dios manifestada hacia ese mismo pueblo, en términos de compasión, amor tierno y fidelidad. Probablemente en ninguna otra parte del Antiguo Testamento haya una descripción tan profunda y emotiva del amor conyugal de Dios (2:19-20).

Los capítulos 4 al 13 son una continuada alternancia de la persistente rebelión de las diez tribus, a las que el profeta llama preferentemente Efraín (7:8), con los llamamientos de Dios al arrepentimiento (10:12) y los avisos sobre las consecuencias que la obstinación va a tener (8:8), mezclados con tiernas amonestaciones (11:8). Aunque parece haber una vuelta a Dios, sin embargo demuestra ser superficial (6:4). El libro acaba con un llamamiento final a un arrepentimiento verdadero (14:1) y a una reflexión profunda (14:9), junto con la promesa del perdón (14:4).

En el texto de este profeta está incluida una palabra que tendrá resonancia en el Nuevo Testamento, en cuanto a la derrota final del último enemigo: La muerte (13:14).

Es llamativo el contraste entre los mensajes de Oseas y Amós, pues mientras el primero subraya la fornicación física y espiritual que domina a la sociedad israelita (el verbo 'fornicar' aparece hasta 17 veces), el segundo destaca la injusticia social que prevalece en amplias capas de esa sociedad. En nuestro tiempo, con su sensibilidad por los temas sociales y la indiferencia hacia el desorden sexual, el mensaje de Amós es el favorito de muchos y el de Oseas es desechado por obsoleto. Pero el que inspiró a Amós es el mismo que inspiró a Oseas también, por lo que lejos de ser dos mensajes contradictorios, son complementarios.

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