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Lucas
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La visitación de Rafael Sanzio

Contenido

El evangelio de Lucas se puede dividir en cinco partes:

La llegada del hombre divino (1:1-4:13).
Tras fijar su propósito, el evangelista describe los anuncios del nacimiento del heraldo, Juan el Bautista, y de Cristo mismo, y los nacimientos con las circunstancias que los rodean (1:1-2:20). Luego muestra que Cristo se sujetó a la ley en la circuncisión, en la presentación en el templo y en su viaje a Jerusalén (2:21-52). Traza la genealogía de Jesús hasta Adán y muestra que fue preparado para su obra por el bautismo y las tentaciones (3:1-4:13).

La obra del hombre divino por los judíos (4:14-9:50).
En esta sección Cristo predica en las sinagogas de Nazaret, Capernaúm y toda Galilea, realizando muchos milagros en Capernaúm y en el mar de Galilea, como la curación de la suegra de Pedro, la pesca milagrosa, la limpieza del leproso y la sanidad del paralítico; llama a Leví y apela ante sus enemigos sobre su autoridad, propósito y carácter moral de sus demandas, con el resultado de que muchos quedaron maravillados y los fariseos y escribas se llenaron de odio (4:14-6:11). Tras una noche de oración el Señor escoge a sus doce discípulos y proclama la constitución de su Reino (6:12-49). Cura al siervo del centurión, resucita al hijo de la viuda y enseña por palabra y mediante el ejemplo sobre la naturaleza de su obra y el carácter de los súbditos de su Reino (7:1-49). El origen del Reino se ilustra en la parábola del sembrador y el poder de Cristo sobre el mundo natural y espiritual se muestra en la tormenta calmada, en la liberación del endemoniado gadareno, en la curación de la mujer con flujo de sangre y en la resurrección de la hija de Jairo (8:1-56). Envía a los doce y a su regreso se retira con ellos a un lugar desierto, donde alimenta a cinco mil, tras lo cual anuncia sus futuros sufrimientos y acontece la transfiguración.

La obra del hombre divino por los gentiles (9:51-18:30).
En su viaje a Jerusalén, Jesús envía mensajeros delante de él, que son rechazados por los samaritanos; luego envía a los setenta, que regresan eufóricos; a preguntas de un intérprete de la ley enseña que el amor al prójimo no se circunscribe a los de la propia nacionalidad o fe, dando instrucción a sus discípulos sobre la oración (9:51-11:3). Los fariseos acusan a Cristo de echar demonios por Beelzebú, respondiendo él describiendo la condición de ellos y pronunciando varios ayes de condenación y avisando a sus discípulos de su levadura (11:14-12:12). En relación con la parábola del rico insensato el Señor advierte sobre la codicia y la obsesión materialista, avisando a sus discípulos de estar preparados para el día de su regreso (12:13-53). Sentado a la mesa de un fariseo enseña sobre la verdadera misericordia, humildad, hospitalidad y del desprecio a la cena preparada por el Señor (14:1-24). La necesidad de la abnegación es primordial en quien quiera seguir a Jesús y en tres parábolas expone el propósito de su obra (14:25-15:32). Enseña a los discípulos sobre el uso responsable de sus posesiones terrenales y a los fariseos la ley de retribución (16:1-31). De diversas maneras exhorta a sus seguidores a ejercer el perdón, la humildad, la fe y gratitud, la oración constante ante el inesperado carácter de su venida, a confiar en Dios y negarse a sí mismos, a fin de alcanzar la salvación (17:1-18:30).

El sacrificio del hombre divino por toda la humanidad (18:31-23:49).
Jesús anuncia una vez más su sufrimiento y muerte; da la vista al ciego en Jericó y llama a Zaqueo, advirtiendo a sus seguidores que su Reino no vendría inmediatamente (18:32-19:27). Entra triunfalmente en Jerusalén, donde limpia el templo, responde a las preguntas de los sacerdotes, escribas, fariseos y saduceos e instruye a sus seguidores sobre su regreso futuro (19:28-21:38). Tras celebrar la Pascua con sus discípulos es traicionado, condenado y crucificado (22:1-23:56).

El hombre divino Salvador de todas las naciones (24).
En la mañana del primer día de la semana Cristo resucitó; las mujeres fueron a buscarlo a la tumba; apareció a dos de sus discípulos en el camino a Emaús, a los once y finalmente ascendió al cielo dándoles la promesa del Espíritu Santo.

Características

En cuanto a la extensión histórica del relato sobrepasa a Mateo y Marcos, al comenzar con el nacimiento de Juan el Bautista y acabar con la ascensión desde el monte de los Olivos. A diferencia de los otros dos evangelios sinópticos contiene una alusión a la promesa del Padre (24:29), frase que conecta con Hechos 1:4. La detallada narrativa del viaje de Cristo a Jerusalén (9:51-18:14) es también peculiar a este evangelio.

Cristo es descrito como el hombre perfecto con amplias simpatías. Su genealogía retrocede por David y Abraham hasta Adán, nuestro primer padre, presentándolo como uno de nosotros. Sus milagros se detallan para mostrar su gran empatía con los que sufren. La suegra de Pedro sufría una gran fiebre, el leproso estaba lleno de lepra, la mano restaurada en sábado era la derecha, el siervo del centurión le era muy querido, el hijo de la viuda de Naín era el único que tenía, la hija de Jairo también era la única que tenía y el muchacho endemoniado también era hijo único.

Otra característica de este evangelio es su universalidad, proclamando la salvación por la fe sin las obras de la ley. En la sinagoga de Nazaret, Cristo señala que Dios puede hacer lo mismo que hizo en los días de Elías y Eliseo con los gentiles (4:25-27), declara que la fe del centurión es mayor que la de los israelitas (7:2-10), envía mensajeros a Samaria (9:52-56), demanda el amor de Israel incluso hacia los samaritanos (10:30-37), un samaritano es quien vuelve para darle gracias (17:11-19) y proclama que la bienaventuranza no está en relación a la pertenencia a un pueblo o una familia (11:28).

Más que los otros evangelistas, Lucas sitúa su narración en la historia contemporánea. Fue en los días del rey Herodes cuando los nacimientos de Juan el Bautista y Cristo fueron anunciados (1:1,26), naciendo Cristo durante el reinado de Augusto César (2:1), siendo Cirenio gobernador de Siria en el tiempo del censo (2:2), realizándose el bautismo de Cristo en el decimoquinto año de Tiberio (3:1), proporcionando Lucas los nombres de los distintos gobernantes de las regiones en Tierra Santa y de los sumos sacerdotes que ejercían entonces (3:1-2). También hay otras indicaciones cronológicas (1:36,56,59; 2:42; 3:23; 9:28,37,51; 22:1,7).

Autor

El conocimiento que tenemos de Lucas deriva del libro de los Hechos y de algunos pasajes en las cartas de Pablo. De Colosenses 4:11,14 se desprende que no era judío y que su profesión era la medicina. Se unió a Pablo y sus colaboradores en el segundo viaje misionero en Troas, cuando emplea el 'nosotros' en Hechos 16:10. La primera de esas secciones acaba en 16:7, por lo que Lucas se quedó en Filipos hasta que Pablo regresó de Grecia en su tercer viaje misionero, pues en Hechos 20:5 súbitamente aparece de nuevo el plural 'nosotros'. Luego acompañó a Pablo a Jerusalén (20:6,13,14,15; 21:1-17), estando con toda probabilidad con Pablo en Cesarea (27:1), acompañándole a Roma (27:1-28:16), donde estuvo durante el primer encarcelamiento del apóstol (Colosenses 4:14; Filemón 24), siendo un fiel amigo y colaborador del apóstol. Cuando Pablo fue encarcelado por segunda vez, Lucas estaba con él (2 Timoteo 4:11). Nada se sabe de la parte final de la vida de Lucas.

Composición

El evangelio de Lucas va dedicado a Teófilo, a quien denomina 'excelentísimo Teófilo' (1:3), a quien también dedica Hechos de los Apóstoles, no pudiendo determinarse su identidad. Se ha conjeturado que como ese nombre significa 'amado de Dios' representa a todo cristiano, pero lo más probable es que designe a una persona particular, un griego. El hecho de que el mismo Lucas emplee el mismo título de excelentísimo para referirse a Félix (23:26; 24:3) y a Festo (26:25), lleva a la conclusión de que era una persona de alta posición.

El propósito es afianzar lo que ya se ha comenzado a conocer de la fe (1:4) y para hacerlo en plenitud traza el relato desde el principio, escribe los acontecimientos ordenadamente, recoge las palabras de Jesús en su composición original, menciona los nombres no sólo de los principales personajes sino también de otros que estaban en alguna manera relacionados con el evangelio (2:1,2; 3:1,2; 7:40; 8:3), sitúa los hechos del evangelio en relación con la historia secular (2:1,2; 3:1,2) y describe cuidadosamente la impresión que causó la enseñanza de Cristo (4:15,22,36; 5:8,25; 6:11; 7:29; 8:37; 18:43; 19:37). El evangelio de Lucas se propone presentar a Cristo como el hombre perfecto, el amigo de destituidos y pobres (1:52; 2:7; 4:18; 6:20; 16:19, etc.) y como Salvador del mundo, buscando a los perdidos (7:36-50; 15:1-32; 18:9-14; 19:1-10; 23:43).

La fecha de composición no es posible determinarla con exactitud, pero se situaría en una franja entre el año 58 y el 63, ignorándose el lugar donde fue escrito.

En vista del prefacio del evangelio, Lucas hubo de servirse de fuentes orales y escritas que tuvo a su alcance, realizando una tarea de investigador e historiador, toda vez que muchos testigos orales de los hechos narrados estaban vivos.

Importancia

El evangelio de Lucas presenta a Cristo como representante del género humano, la simiente de la mujer, en su obra salvadora no sólo por Israel sino también por los gentiles. Por eso lo describe como amigo de los pobres y buscador de los pecadores, subrayando la universalidad de las bendiciones del evangelio y mostrando una relación amistosa hacia los samaritanos. Su valor permanente es que enseña a la Iglesia de todos los tiempos que en cada nación hay temerosos de Dios, que obran justicia y son aceptados por él y que tenemos un gran sumo sacerdote sensible a nuestras necesidades, habiendo sido tentado como nosotros, aunque sin pecado.

TABLA CRONOLÓGICA DE LOS DOCUMENTOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Fecha Emperador Mateo Marcos Lucas Juan Pablo Desconocido Santiago Pedro Judas
53 Claudio 1 y 2 Tesalonicenses
56 Nerón Filipenses
57 1 Corintios
2 Corintios
Gálatas
58 Romanos Carta
61 Colosenses
Efesios
Filemón
63 Evangelio
64 1 Carta
65 Hechos 1 Timoteo
Tito
66 Evangelio 2 Carta
67 Evangelio 2 Timoteo Hebreos Carta
95 Domiciano Apocalipsis
98 Trajano Evangelio
Cartas

Mapa de Tierra Santa en el tiempo de Cristo
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