en la web en la Biblia
 
 
Lamentaciones
Guardar como Pdf Guardar como Pdf
Imprimir Imprimir
Enviar este enlace por e-mail a un amigo Enviar este enlace por e-mail a un amigo
Ver más Un paseo por el Antiguo Testamento Ver más Un paseo por el Antiguo Testamento
 

TABLA CRONOLÓGICA
Fecha a. C. Hebreos Babilonios Medos Fenicios
587 Sedequías
Caída de Jerusalén
3ª Deportación
Nabucodonosor II Imperio medo Asedio de Tiro

Jeremías lamentándose de la destrucción de Jerusalén (Rembrandt)Este libro fue escrito a consecuencia de la destrucción de Jerusalén a manos de los caldeos el año 587 a. C. Dios había avisado mucho antes por medio de Moisés de que la presencia de Israel en la tierra prometida dependía de la obediencia al pacto establecido en Sinaí (Deuteronomio 28:15-68). Sin embargo, Dios fue fiel a ellos a pesar de largos años de rebelión y pecado, enviando profeta tras profeta para llamarlos al arrepentimiento. El punto sin retorno se produjo a la muerte de Josías en 609. Este rey había intentado frenar el torrente de apostasía mediante una serie de reformas en la nación (2 Reyes 22:1-23:30) y su reinado significó una mejora momentánea. Pero sus sucesores reanudaron la vieja tendencia a la transgresión, produciéndose en el lapso de unos veinte años cuatro reinados, siendo el último el de Sedequías, que fue testigo directo del desastre.

Lamentaciones posee un sello especial en el Antiguo Testamento, ya que aunque no es el único libro poético, Cantar de los cantares también lo es, sí es el único en forma de lamento, un estilo literario antiguo y moderno que sirve para dar cauce al dolor.

Al ser Lamentaciones de estilo poético merece la pena considerar dos características de la poesía hebrea. Una es el paralelismo, consistente en expresar un pensamiento mediante dos frases relacionadas, que pueden estarlo de forma sinónima o antitética. Por la sinonimia se refuerza el pensamiento de la primera frase con la segunda (Lamentaciones 3:10). Por la antítesis se contrasta la primera con la segunda (Proverbios 15:1). La otra característica es el acróstico, cuyo exponente máximo es el Salmo 119, pero en este libro los capítulos 1, 2 y 3 también están compuestos en esa forma. Un acróstico es una composición literaria realizada en orden alfabético.

A diferencia del libro de Job en el que un justo sufre sin razón aparente, Lamentaciones presenta el sufrimiento causado por el pecado. Para el autor no hay duda de cuál es el motivo del desastre nacional. De hecho, no son los babilonios los causantes del mismo sino Dios mismo. Es Dios quien ha usado a los paganos para castigar a su pueblo. No era la primera vez que algo así sucedía (Josué 7; 1 Samuel 4), pero sí de una forma tan devastadora, hasta el punto de perder su enseña nacional, es decir, el templo, su independencia, su libertad y su tierra.

El libro podría dividirse así:

  1. La magnitud de la catástrofe (1:1-6; 4:1-2,5,7,8). Que se aprecia al contrastar su estado anterior con el presente; de ser una ciudad populosa, grande y señora ha pasado a ser una ciudad solitaria, viuda y tributaria. Que se aprecia al no tener equivalente con un caso similar que pueda servir de consolación (2:13). Que se aprecia al considerar cómo lo más selecto es ahora lo miserable, pues el oro está ennegrecido, el santuario destruido y los nobles irreconocibles.
  2. El dolor por la catástrofe (1:2,4,16; 2:10; 5:14-15). El llanto y el desconcuelo, el luto, la aflicción y la humillación son la amarga melodía que acompaña al lúgubre escenario.
  3. El objeto de la catástrofe (1:1). Es la ciudad amada, la cercana al corazón de Dios más que ninguna otra. Los nombres de Sion, Israel, Jacob, Jerusalén y Judá están nombrados en el texto. Dios no se detiene ni siquiera ante nombres tan entrañables.
  4. La razón de la catástrofe (1:8; 2:14,17; 4:6). Aquí no hay ni un solo ¿por qué? ante lo que ha pasado, como en el libro de Job. Es decir, se trata de una catástrofe explicable, que ya estaba anunciada (2:17). La gravedad y abundancia de su pecado (4:6) da sobrada cuenta de ese por qué.
  5. El autor de la catástrofe (2:1-9). Aunque los caldeos son el medio instrumental es Dios el agente instigador.
  6. Los extraños ante la catástrofe (1:2,19,21; 2:15-16). Los antiguos aliados se han cambiado de bando y los antiguos enemigos se alegran y burlan por lo que ha pasado.
  7. La actitud tras la catástrofe (3:19-42). Es de reflexión, súplica, sometimiento, epera, confianza, introspección, confesión y de reconocimiento de la justicia, misericordia y soberanía de Dios.
  8. El propósito de la catástrofe (5:21). Es que Dios obre para poder volverse a él.

Mapa del imperio babilónico y rutas de los exiliados judíos

Pero el hecho mismo de que sea Dios el ejecutor del merecido castigo, significa que el pueblo de Dios no está en manos de los poderes de este mundo, sino en última instancia en manos de Dios, lo cual abre la puerta para apelar a su misericordia y gracia, que es la oración con la que se cierra el libro.

El mensaje del libro es un recordatorio perpetuo de que los avisos de Dios no son palabras que se lleva el viento, sino que han de ser tomados en serio o de lo contrario las consecuencias serán severas. Dios es fiel a sus advertencias y Lamentaciones nos debe enseñar a escarmentar en cabeza ajena. También muestra la actitud que se debe tener cuando se sufren las consecuencias del pecado, que ha de ser de humillación y sometimiento a Dios (3:39).

© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo
Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo c/ Villacarlos, 14 28032 - Madrid
info@iglesiapueblonuevo.es - Horario de culto: Domingo 11 horas
Inscrita en el Ministerio de Justicia con el número 015638