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Juan
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Juan de Durero

Contenido

El evangelio de Juan se puede dividir en cinco partes:

La encarnación del Verbo (1:1-13).
Juan parte de la pre-existencia y origen divino de Cristo, luz del mundo, que confiere a quienes creen en él la facultad de ser hijos de Dios y cuya obra fue anunciada por Juan el Bautista.

El Verbo encarnado única vida del mundo (1:14-6:71).
El evangelista presenta la gracia y verdad del Verbo encarnado en el testimonio de Juan el Bautista y de Cristo mismo, en su palabra y obras (1:14-2:11), en la manifestación de Cristo en la limpieza del templo (2:12-32), en la conversación con Nicodemo (3:1-21), seguida por el testimonio público de Juan (3:22-36), en la conversación con la samaritana (4:1-42) y en la sanidad del hijo del noble (4:43-54). Más particularmente muestra cómo Cristo se revela como autor y sustentador de la vida en la sanidad del paralítico y su vindicación (5:1-47), en el milagro de los panes con el discurso subsiguiente, que acaba en la deserción de unos y la confesión de otros (6:1-71).

El Verbo encarnado, vida y luz, en conflicto con las tinieblas (7:1-11:54).
En la fiesta de los tabernáculos Cristo recuerda a los judíos que él es la vida del mundo y se presenta a ellos como el agua de vida, siendo enviados alguaciles a prenderlo (7:1-52). Al día siguiente resalta la oscuridad espiritual de los judíos en relación la mujer adúltera, declarando que él es la luz del mundo, la única que puede iluminarles y que sólo él puede liberarles de su esclavitud espiritual, lo que provoca un intento de apedrearlo (8:1-59). En una ocasión posterior demuestra ser la luz del mundo al sanar al ciego de nacimiento, hablando de sí mismo como el buen pastor que da su vida por las ovejas, provocando la incredulidad y furia de sus oyentes (9:1-10:21). En la fietsa de la dedicación declara que él y el Padre son uno, lo que de nuevo desata la ira de sus oyentes que quieren apedrearlo (10:22-42). Al levantar a Lázaro de la muerte, Jesús se presenta como la resurrección y la vida, creyendo algunos en él, pero sus enemigos resuleven su propósito de matarlo (11:1-54).

El Verbo encarnado entregado a la muerte (11:55-19:42).
Los enemigos planean matar a Jesús, pero María de Betania le unge y la gente le recibe con grandes hosannas; los griegos le buscan en Jerusalén, pero la multitud le da la espalda (11:55-12:50). Se sienta con sus discípulos para comer la Pascua, dándoles una lección de humilde servicio, exponiendo al traidor y anunciando su partida (13:1-38). Habla sobre la importancia de su partida, de la nueva comunión con el Padre, anuncia la obra del Espíritu Santo (14:1-16:33) y ofrece la oración intercesora entregando a los suyos al Padre (17:1-26). En Getsemaní es apresado y tras un preliminar juicio ante el sumo sacerdote es llevado ante Pilato, quien no hallando culpable a Jesús, le entrega, no obstante, a los judíos para que sea crucificado (18:1-16). Tras morir es sepultado por José de Arimatea y Nicodemo (19:17-42).

El Verbo encarnado, resucitado de la muerte, Señor y Salvador de los creyentes (20:1-21:25).
Tras levantarse de la muerte, Jesús aparece a María Magdalena y en dos semanas consecutivas a sus discípulos (20:1-31). Luego es visto por algunos de ellos en el mar de Tiberias, donde restaura a Pedro y se refiere a Juan (21:1-25).

Características

El evangelio de Juan subraya más que los otros tres la divinidad de Cristo. No tiene un punto de partida histórico, como los sinópticos, sino que retrocede hasta la eternidad y comienza con la sublime declaración en simplicidad: 'En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dos y el Verbo era Dios.' (1:1). No hay genealogía ni descripción del nacimiento de Cristo, ni narrativa del bautismo y las tentaciones. Juan el Bautista testifica de él nada más entrar en escena y Jesús mismo proclama públicamente su identidad casi desde el principio de su ministerio público (3:13; 5:17; 6:32,40). Los milagros del Señor narrados en este evangelio son de tal carácter que dan gran prominencia a su divino poder. El hijo del noble fue curado a distancia (4:50), el paralítico de Betesda llevaba 38 años enfermo (5:5), el ciego lo era de nacimiento (9:1) y Lázaro ya llevaba muerto cuatro días (11:17).

La enseñanza de Cristo es grandemente predominante en ese evangelio, pero es diferente a la contenida en los otros tres. No hay parábolas sino discursos elaborados, que también contienen un par de alegorías. El tema dominante no es el Reino sino la persona de Cristo. En relación a sus milagros u otros hechos históricos, Cristo se presenta como la fuente de vida (4:46-5:47), el alimento espiritual del alma (6:22-65), el agua de vida (4:7-16; 7:37,38), el verdadero libertador (8:31-58), la luz del mundo (9:5,35-41) y la resurrección (11:25,26). Las palabras de despedida del Salvador además de contener muchas verdades profundas sobre su relación personal con los creyentes, también son importantes por su referencias al Espíritu Santo (14:16,17,26; 15:26; 16:7-14).

El escenario de la acción en este evangelio es muy diferente al de los sinópticos. En aquellos la obra de Cristo en Galilea es contada con detalle, mientras que su actividad en Jerusalén es sólo durante la última semana de su vida. En el evangelio de Juan el largo ministerio de Cristo en Galilea se da por supuesto, mientras que su obra en Judea y Jerusalén es muy prominente. Las grandes fiestas proporcionan el marco para esta obra, siendo mencionadas especialmente. Juan habla de tres o tal vez cuatro Pascuas (2:13; 5:1; 6:4; 13:1), de la fiesta de los tabernáculos (7:2) y de la fiesta de la dedicación (10:22).

El evangelio de Juan es más definido que los sinópticos al señalar el tiempo y lugar de los sucesos narrados; en un sentido es más cronológico que los otros evangelios. Se informa del lugar donde Cristo está en cada momento, haciéndose mención de Betania (1:28), Caná (2:1), Capernaúm (2:12), Jerusalén (2:13), Sicar (4:5), Betesda (5:2), etc. Las designaciones de tiempo son igualmente distintivas, dando a veces la hora del día. El marco cronológico del evangelio se encuentra en su referencia a las grandes fiestas. Juan el Bautista ve a Cristo al día siguiente de recibir a los enviados de Jerusalén (1:29) y de nuevo al día siguiente (1:35). Un día después Cristo llamó a Felipe y Natanael (1:43-51); al tercer día hubo una boda en Caná (2:1); era la hora sexta cuando Cristo se sentó en el pozo (4:6) y la séptima cuando curó al hijo del noble (4:52); en medio de la fiesta Jesús fue al templo (7:14) y de nuevo en el último gran día (7:37); fue hacia la hora sexta cuando Pilato presentó a Cristo ante los judíos (19:14).

Juan construye su evangelio con materiales sencillos, como son algunas palabras que se repiten y que son dominantes, como luz, verdad, vida, gloria, junto con otras antónimas, como tinieblas, mentira, muerte. Pero la sencillez de los materiales empleados no significa superficialidad; antes al contrario, con ellos compone, bajo la dirección del Espíritu Santo, un texto cuya profundidad no puede ser agotada.

Composición

El propósito por el que fue compuesto este evangelio lo señala el mismo autor en Juan 20:31. Por tanto, su objetivo es doble, tanto teórico como práctico. Quiere demostrar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y guiar a los creyentes a una vida de comunión con él. Para ello emplea los milagros que efectuó, en los que pone especial énfasis (20:20; 21:25) y que son 'señales' o signos de la gloria divina de Cristo; también los discursos del Salvador, que sirven de interpretación a sus señales y describen la relación única que tiene con el Padre; igualmente las narraciones en las que Jesús se encuentra con individuos, como Natanael, Nicodemo, la samaritana, Felipe, María Magdalena y Tomás, mostrando cómo les guía a la fe, una fe que culmina en la expresión de Tomás: 'Señor mío y Dios mío.'

Con toda probabilidad Juan escribió su evangelio pocos años antes de su muerte, que tuvo lugar en el año 100. Juan conoció la manera de la muerte de Pedro y presupone ese conocimiento en sus lectores (21:19), por tanto no lo escribió antes del año 70 y probablemente en Éfeso donde pasó la última etapa de su vida y donde murió.

Importancia

La gran importancia del evangelio de Juan es que pone ante nosotros al Hijo del Hombre como Hijo de Dios, como el Verbo eterno que se hizo carne. Según este evangelio Cristo es el Hijo de Dios, que descendió del Padre, estuvo en una relación única con el Padre, hizo la voluntad del Padre en la tierra y regresó a la gloria que eternamente había poseído con el Padre, para enviar al Espíritu Santo desde el Padre para morar con su Iglesia para siempre. En ese Espíritu él mismo regresa a sus seguidores para morar en ellos para siempre. Él es la revelación total de Dios y nuestra actitud hacia él determina nuestro futuro eterno. Ante él la Iglesia se postra en adoración con Tomás, exclamando: 'Señor mío y Dios mío.'

TABLA CRONOLÓGICA DE LOS DOCUMENTOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Fecha Emperador Mateo Marcos Lucas Juan Pablo Desconocido Santiago Pedro Judas
53 Claudio 1 y 2 Tesalonicenses
56 Nerón Filipenses
57 1 Corintios
2 Corintios
Gálatas
58 Romanos Carta
61 Colosenses
Efesios
Filemón
63 Evangelio
64 1 Carta
65 Hechos 1 Timoteo
Tito
66 Evangelio 2 Carta
67 Evangelio 2 Timoteo Hebreos Carta
95 Domiciano Apocalipsis
98 Trajano Evangelio
Cartas

Mapa de Tierra Santa en el tiempo de Cristo
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