en la web en la Biblia
 
           
Jonás

TABLA CRONOLÓGICA
Fecha a. C. Hebreos Griegos Romanos
c. 786-746 Jeroboam II
Uzías
I Juegos Olímpicos Fundación de Roma (753)

Jonás invitando a Nínive al arrepentimiento (Gustave Doré)El libro toma su nombre del autor yonah (paloma). Jonás era un israelita, hijo de Amitai, de Gat-hefer en Galilea. La única vez que se le menciona aparte de esta profecía es en 2 Reyes 14:25, donde se dice que Jeroboam restauró la costa de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme Dios le había hablado a Jonás. No se nos dice en qué momento preciso Jeroboam llevó a cabo las palabras de Jonás, pero cuando menos podemos darnos cuenta de la época del ministerio de Jonás, ya que Jeroboam, bajo cuyo reinado profetizó, reinó desde el año 783 hasta el 743 A. C. Aun cuando en la profecía no aparece fecha alguna, es muy probable que Jonás escribiera poco tiempo después de su regreso de Nínive. También es muy posible que la visita del profeta a Nínive se haya llevado a cabo poco tiempo después del reinado de Tiglat-Pileser.

Jonás contiene uno de los relatos más memorables de la Biblia. Muchos solamente lo conocen por la escena del gran pez que se traga a Jonás. A diferencia de los otros libros proféticos, que se centran en el mensaje, el de Jonás es una narración y su mensaje es muy escueto, estando en un solo versículo (3:4). Pero la enseñanza del libro es de importancia suprema. Una de las características más sobresalientes del libro es su actitud hacia los no israelitas. Eso no significa que Jonás sea el único lugar en el Antiguo Testamento donde aparece el interés de Dios por los gentiles. De hecho, la promesa a Abraham contiene la bendición a todos los pueblos de la tierra (Génesis 12:3; 21:8-21; 2 Reyes 5). Pero en cualquier caso es destacable que todo el libro de Jonás gira en torno a los gentiles, pues desde los marineros paganos del capítulo 1 al pueblo de Nínive del capítulo 3, el relato se fija en los no israelitas.

Las enseñanzas sobre Dios de este libro serían las siguientes:

  1. La soberanía universal de Dios. Manifestada en el control que tiene de los elementos de la naturaleza para llevar a cabo sus propósitos. Desata la tempestad en el mar (1:4), prepara el gran pez (1:17), prepara la calabacera (4:6), prepara el gusano que la destruye (4:7) y prepara el recio viento solano (4:8).

  2. El propósito universal de Dios. Al enviar a Jonás con un mensaje explícito para la ciudad de Nínive, capital del imperio asirio (1:2). Al hacer que su nombre sea invocado y temido por los marineros paganos, que comprueban la realidad e intervención del Dios de Israel en una situación crítica (1:16).

  3. La justicia universal de Dios. Que trata con todas las naciones, no solamente con Israel, según su conducta moral (1:2).

  4. La misericordia universal de Dios. Porque antes de enviar el juicio da una oportunidad para el arrepentimiento (3:3), incluso a los que tanto daño han hecho a Israel como a otros pueblos. Esa misericordia es profunda, al perdonar a los merecedores del castigo (3:10). No es una misericordia incondicional, sino condicionada al arrepentimiento (3:6-9).

Escenas de la vida de Jonás
Ilustración para la traducción de la Biblia de Lutero, 1534, folio 35
Pero el libro contiene también una profunda enseñanza sobre Jonás mismo, al describir su vengativa actitud hacia los ninivitas, producto de su agrio rechazo nacional hacia ellos (4:2), razón que le impulsa a desobedecer el mandato de Dios de ir a predicarles (1:3). Es toda una declaración sobre cómo nuestros sentimientos hostiles hacia los que nos han hecho mal pueden condicionarnos, hasta el punto de desear que Dios les pague con la misma moneda, no estando dispuestos a admitir la posibilidad de que les sea propicio. En ese sentido, Jonás contrasta con Amós, quien estuvo por encima de planteamientos nacionalistas, pues aunque llevó un mensaje de juicio a la nación a la que fue enviado, intercedió por ella (Amós 7:2,5).

Hay una coincidencia entre Jonás y Dios sobre Nínive: Ambos aborrecen su maldad. Pero hay una diferencia: Jonás no sólo aborrece la maldad de los ninivitas sino a los ninivitas mismos; en cambio Dios aborrece la maldad de los ninivitas, pero desea que ellos puedan darse cuenta de la misma y que le den la espalda. De modo que el libro pone de manifiesto la estrechez humana frente a la magnanimidad divina.

También el libro contiene rica enseñanza sobre el trato de Dios hacia Jonás, manifestado en su paciencia. Pues frente a su desobediencia intervendrá para hacerle volver sobre sus pasos e ir a la misión encomendada. Frente al enojo de Jonás hacia Dios por su magnanimidad hacia los ninivitas, frente a su enojo por el viento solano que le abrasa y frente al enojo por la muerte de la planta que le protege, Dios pacientemente le señala el contrasentido de sus enojos, que muestran su compasión hacia sí mismo y pasan por alto todo atisbo de compasión hacia sus semejantes.

Jesús comparó la experiencia de Jonás al ser arrojado al mar, siendo engullido por el pez durante tres días y tres noches (1:17), con su propia muerte; del mismo modo que comparó la sobrenatural liberación de Jonás con su propia resurrección de la muerte (Mateo 12:40). Y también contrastó el arrepentimiento de los ninivitas con la dureza de su propia generación (Mateo 12:41), siendo paganos aquéllos y éstos no y creyendo los primeros a la palabra de un extraño y desechando los segundos la palabra del Hijo de Dios.

© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo
Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo c/ Villacarlos, 14 28032 - Madrid
info@iglesiapueblonuevo.es - Horario de culto: Domingo 11 horas
Inscrita en el Ministerio de Justicia con el número 015638