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Job
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El Diablo cubre de pústulas a Job por William BlakeTras los libros denominados históricos, se abre una sección diferente en la Biblia, con los llamados sapienciales, sección que comienza con el libro de Job. Estos libros, en los que cabe encuadrar a Proverbios y Eclesiastés, se caracterizan por el tono reflexivo de su contenido, en el que la meditación sobre las grandes cuestiones de la vida es la tarea dominante. Pero mientras Proverbios tiene las respuestas categóricas en forma condensada, Job y Eclesiastés están llenos de preguntas sobre el significado de la vida, el primero, y de constataciones paradójicas sobre esa misma vida, el segundo. En ese sentido, son libros que describen la condición de la existencia humana, independientemente de lugar y época. Otra diferencia entre estos libros es que en Proverbios los caracteres que aparecen son genéricos, como el padre, el hijo, el insensato, el sabio, la ramera, la mujer ideal, etc., y en Eclesiastés solamente hay discurso, mientras que en Job hay acción inicial, con personajes concretos discurrriendo sobre las grandes realidades de la vida.

El libro de Job posee unas peculiaridades particulares. Su protagonista no es hebreo y la escena no se desarrolla en Israel. Algunos han pensado que se trata de un libro anterior, en su composición, al Pentateuco, dado que no hay referencias a la ley de Moisés ni al pacto. Sea como fuere, lo cierto es que la temática de este libro es universal, ya que la cuestión principal que plantea lo es. Esa cuestión es el sufrimiento del justo, llenando la indagación de las razones de ese sufrimiento el contenido del mismo. Tras esa indagación está también la búsqueda de una solución que reconcilie el sufrimiento con la justicia de Dios.

Hay que destacar en el libro el uso del nombre Sadday (Todopoderoso, Omnipotente) para referirse a Dios, nombre que aparace en Job más que en todos los demás libros del Antiguo Testamento. Salvo en dos ocasiones, en las que Job se refiere a Dios con el nombre Jehová (1:21; 12:9), en todas las demás, tanto él como los otros cuatro interlocutores, siempre se refieren a Dios con el nombre de Sadday, hasta 31 veces, nombre que puede significar 'el que es suficiente'.

La doctrina clásica de la retribución es la que defienden los tres amigos, esto es, que Dios bendice al justo y maldice al malo. Por tanto, si Job está sufriendo es por su pecado. Esta doctrina, que ciertamente es un principio general verdadero, demuestra ser insuficiente e injusta para explicar cualquier caso de sufrimiento. No obstante, está bien apegada al razonamiento humano, pues hasta en el Nuevo Testamento los discípulos de Jesús la tenían presente (Juan 9:2).

La defensa pertinaz de esa doctrina de la retribución y su negación por parte de Job, al menos en lo que a su caso respecta, es el eje sobre el cual se construye el ciclo de debates. La apología que los amigos de Job hacen de la justicia de Dios es rebatida por él una y otra vez, expresando su desconcierto y desazón por el trato de Dios. En otros lugares en la Escritura aparece la otra cara de la moneda, que es la prosperidad de los malvados (Salmo 73:2-9; Jeremías 12:1-2) lo que pone en entredicho la justicia de Dios.

Naturalmente el lector del libro sabe cuál es la causa del sufrimiento de Job porque ha tenido una perspectiva completa de los sucesos, al haber sido testigo de lo que ocurría en el escenario terrenal y en el celestial, perspectiva ésta que ni Job ni sus amigos tenían. Eso significa que la respuesta definitiva a la cuestión de la justicia de Dios necesita una panorámica total, lo cual mientras estemos en este mundo no tenemos.

Hay algunos pasajes sobresalientes en el libro, como la declaración sobre el redentor (19:25-27), la disertación sobre la sabiduría (28) y la exposición de los más altos principios morales que pueden encontrarse en el Antiguo Testamento (31).

A grandes rasgos el libro se puede dividir así:

  1. Introducción (1-2).
  2. Queja de Job (3).
  3. Debates con los tres amigos (4-31).
  4. Discurso de Eliú (32-37).
  5. Intervención de Dios (38-41).
  6. Respuesta de Job (42).

La introducción del libro describe los sucesos que darán origen a la argumentación posterior en el libro, por lo que el lector sabe de antemano lo que Job y sus amigos ignoran. En medio de una gran prosperidad Job es un hombre verdaderamente piadoso y Dios determina probarle a insinuación de Satanás. ¿Es Job fiel a Dios por causa de la bendición material que tiene?

Cuatro mensajeros se presentan ante Job para anunciarle las desgracias que le han acontecido (1:13-22), pero ante su integridad Satanás vuelve de nuevo a acusarle ante Dios (2:1-10). Ahora es una enfermedad la que lo aflige y aunque hasta su esposa le induce a que maldiga a Dios (2:9), él permanecerá íntegro (2:10). Entonces los tres amigos de Job le visitan para consolarlo (2:11-13).

A continuación Job da pie (3) a lo que será el gran contenido del libro, una serie de réplicas y contrarréplicas entre él y sus amigos sobre la justicia de Dios. Si los capítulos 1 y 2 destacan en Job su fidelidad, en el 3 vemos su dolor ante el sufrimiento y también ante el misterio de su causa.

A partir de este momento se originan los debates entre él y sus amigos para hallar una respuesta a la cuestión del sufrimiento. Se pueden dividir de esta manera:

Exposición de motivos de Job
Preguntas a bocajarro (3:11,12,16,20,23)
Ciclos de los debates
Primer ciclo Segundo ciclo Tercer ciclo
Argumento de Elifaz (4–5)
Siembra y siega (4:7-8)
Búsqueda de Dios (5:8)
Disciplina de Dios (5:17)
Argumento de Elifaz (15)
Autoridad de la tradición (15:9,17-20)
Argumento de Elifaz (22)
Culpabilidad de Job (22:4-9)
Contestación de Job (6–7)
No hay motivo (6:24)
Trato de Dios incomprensible (7:17-21)
Contestación de Job (16–17)
Incapacidad de comprensión (16:4)
Súplica a Dios (17:3)
Contestación de Job (23–24)
Alegato de justicia propia (23:11-12)
Soberanía de Dios incomprensible (23:13-14)
Argumento de Bildad (8)
Justicia de Dios (8:20)
Argumento de Bildad (18)
El malo tiene su justa remuneración (18:14-21)
Argumento de Bildad (25)
Imposibilidad de que el hombre sea justo ante Dios (25:4-6)
Contestación de Job (9–10)
Soberanía divina abrumadora (9:12)
Trato de Dios incomprensible (10:2-3)
Contestación de Job (19)
Descripción de su condición (19:6)
Esperanza en el Vindicador (19:25-27)
Contestación de Job (26-31)
Negación de iniquidad (27:5-6)
Retribución final de los malos (27:13-23)
Necesidad de la sabiduría (28:15-19)
Añoranza del estado anterior (29:2-25)
Descripción del estado actual (30:19-23)
Ética de Job (31)
Argumento de Zofar (11)
Necesidad de conversión (11:13-14)
Argumento de Zofar (20)
La experiencia enseña la retribución del malo (20:4-5,23-29)
Contestación de Job (12–14)
Omnipotencia de Dios (12:14)
Trato de Dios incomprensible (13:24-26)
Contestación de Job (21)
La experiencia desmiente que el malo sea retribuido (21:7-15)
Exposición de Eliú (32-37)
Negación de la rectitud de Job (33:12)
Formas en las que Dios habla (33:15,19)
Justicia de Dios (34:10-12)
Atrevimiento de Job (35:2-3)
Negación de la argumentación de Job (36:5-9)
Inculpación de Job (36:17-21)
Ignorancia del hombre y sabiduría insondable de Dios (37:15-19)
Palabra final de Dios (38-41)
Incapacidad de Job para dar contestación a cuestiones sobre la creación del mundo (38:4)
y también sobre su funcionamiento (38:19-20)
Impotencia para hacer que funcione (38:31-35)
Impotencia sobre las criaturas menores (39:5,9,13,19,26)
Impotencia para administrar justicia (40:11-13)
Impotencia para domesticar a los grandes monstruos (41:1-5)

La conclusión a la que conduce la intervención de Dios es clara: Si Job (y cualquier ser humano) es incapaz de disertar acertadamente sobre cuestiones que están más allá de sus facultades, en cuanto a la obra creadora y preservadora de Dios, y si es incapaz de imitar el poder de Dios en cuanto a esa obra, se sigue que es también incapaz de juzgar su justicia; por tanto, es una pretensión insensata que un ser humano pueda levantar pleito contra él por esta causa. Un argumento que el apóstol Pablo tomará para anular todo intento de discutir el plan de salvación y reprobación de Dios (Romanos 9:20).

El libro acaba con la confesión de ignorancia por parte de Job (42:3-6) y la restitución de la bendición por parte de Dios (42:12-13).

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