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Reforma y contrarreforma 1517-1648
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En la noche del 31 de Octubre de 1517 un fraile agustino clavaba Noventa y Cinco Tesis, que él mismo había escrito, en la iglesia del castillo de Wittenberg (Alemania). Aquel fraile se llamaba Martín Lutero y con ese gesto, sin él saberlo, estaba inaugurando una nueva etapa en la historia en general y en la de la Iglesia en particular. El grito de la Reforma: 'el justo por la fe vivirá' dará al traste con ceremonias, buenas obras, méritos, sacramentos y todo un sistema de salvación que se había elaborado lentamente, convirtiéndose en un espeso velo que ocultaba la sencillez y la eficacia del evangelio.

El redescubrimiento de la gracia de Dios como sola fuente de salvación, de la fe, como único medio de obtenerla y de la Escritura, como autoridad final para el cristiano, serán los tres pilares de ese movimiento conocido como la Reforma: 'Sola fide, sola gratia, sola scriptura'.

Lejos de ser un movimiento rígido, la Reforma adquiere un amplio abanico de manifestaciones, unas más conservadoras y otras más radicales: desde Erasmo que abogaba por una reforma moral de la Iglesia católica pero sin llegar a una ruptura, hasta los grupos más extremistas que promovían la ruptura con cualquier institución humana, autoridades y gobiernos incluidos.

La contestación de la Iglesia de Roma vino por medio del movimiento conocido como Contrarreforma que cristalizó en el concilio de Trento (1545-1563), en el cual quedaron fijadas las posiciones doctrinales de esa Iglesia en los asuntos que la Reforma había planteado, especialmente en lo que se refiere a la salvación y la forma de recibirla.

La convulsión que la Reforma trajo no sólo fue de orden espiritual, sino que también tuvo sus manifestaciones sociales y políticas, fruto de ellas fueron las conocidas como 'Guerras de religión' en las que estaban en juego aspiraciones, intereses y reclamaciones de diversa índole. La Paz de Westfalia (1648) pone fin a este período y por ella se fijan las fronteras de los nuevos Estados y las áreas de influencia del protestantismo y catolicismo en Europa.

El candelero. En primer plano y de espaldas un cardenal, el diablo, el papa y un monje soplan para apagar la luz.
Alrededor de la mesa los reformadores.
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