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Génesis
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Dios creador, de William BlakeLos judíos designan al libro de acuerdo con su primera palabra, bereishít ("En el principio"). En tiempos talmúdicos también se le llamaba "Libro de la Creación del Mundo". El título "Génesis" proviene de la forma como la Septuaginta traduce 2:4: "Estos son los orígenes (geneseos) de los cielos y de la tierra", y de los siguientes encabezados: 5:1; 6:9; 10:1; 11:10; 11:27: 25:12; 25:19; 36:1; 36:9; 37:2. La palabra génesis significa "origen", "fuente" y ha sido adoptada por la mayoría de las traducciones como título del libro.

Al ser el primer libro de la Biblia se podría denominar a Génesis libro de los fundamentos, pudiendo dividirse en tres grandes secciones:

  1. De la creación a la torre de Babel (Génesis 1-11).
  2. Narraciones patriarcales (Génesis 12-36,38).
  3. Historia de José (Génesis 37, 39-50).

1. De la creación a la torre de Babel (Génesis 1-11).
Génesis 1 y 2 enseñan que Dios es la única causa de toda la creación. En el capítulo 1 Dios "creó" (tres veces), "dijo" (diez veces), "vio" (siete veces), "dividió" (una vez), "llamó" (tres veces), "hizo" (tres veces), "ordenó" (una vez) y "bendijo" (dos veces). Este capítulo también subraya la satisfacción divina sobre la creación. Siete veces se nos dice que Dios vio "que era bueno" y en 1:31 se hace especial énfasis en esto. Además, el relato de la creación se narra en términos de mandato y cumplimiento. Existen ocho de estos mandatos, por ejemplo, "sea la luz" (v. 3). Siete veces se declara el cumplimiento, por ejemplo, "y fue la luz" (v. 3) y seis veces se usa la frase "y fue así", resaltando el hecho de que el propósito de Dios se realizó por completo.

De esos dos capítulos iniciales de Génesis se deducen los siguientes atributos de Dios: Su omnipotencia, su sabiduría y su bondad. El uso del verbo crear indica que Dios lo hizo todo de la nada, lo que subraya su omnipotencia. Las cosas creadas poseen una naturaleza excelente, reflejo de la sabiduría y bondad de Dios, y el hombre es la corona de la creación, la cima de su obra. El libro pone los cimientos del matrimonio y la familia, basados en la unión entre un hombre y una mujer.

Génesis 1 y 2 son de importancia suprema, porque afirman, contra el materialismo, que todo lo existente no procede del azar, sino de la intervención de Dios por su palabra. También afirman, contra el ecologismo secular, que el hombre no es una especie más entre otras, sino una obra especial de Dios, al estar hecho a su imagen y semejanza. Igualmente afirman, contra el racismo, que no hay más que una clase de seres humanos, al venir todos de un solo tronco común. Asimismo afirman, contra el relativismo, que el hombre no es señor de las normas morales, sino que debe estar sujeto a las que Dios ha puesto so pena de atenerse a las consecuencias. También afirman, contra el evolucionismo, que no procede de otras criaturas sino que es creación de Dios, una creación que no es una obra incompleta sino acabada, pues que Dios descansara al séptimo día muestra la terminación perfecta de lo comenzado, dado que lo que está incompleto es incompatible con el descanso. Igualmente enseñan que el trabajo no es una maldición por el pecado, pues cuando todo era perfecto Dios puso al hombre para que labrara el huerto. A la vez afirman, contra el machismo y feminismo, que hay una unidad, igualdad, distinción y complementariedad entre hombre y mujer. Igualmente se enseña que la distinción humana de género no es una construcción social, sino que los géneros masculino y femenino proceden del mismo acto creativo.

Otros errores que Génesis 1 y 2 desechan son el panteísmo, la creencia de que Dios es la creación y la creación es Dios, al distinguir a Dios de su creación, y el dualismo, la creencia de que hay dos principios opuestos y eternos que dieron origen a todo, al subrayar que Dios es el único principio. Si todo lo que Dios hizo era bueno, la conclusión es que el mal no es obra suya. Todas las criaturas, también las que tienen libre albedrío, eran buenas, y por tanto el libre albedrío era bueno. El mal tiene su origen en el mal uso, por parte de la criatura, del libre albedrío.

En resumen, Génesis 1 y 2 sientan las bases de la teología, al enseñar la existencia y atributos de Dios; de la cosmogonía, al enseñar por quién y cómo fue hecho el universo; de la antropología, al enseñar el origen y naturaleza constituyente del ser humano; de la moral, al enseñar la distinción entre el bien y el mal; y de la familia, al enseñar el modelo único del matrimonio.

El capítulo 3 es de suma importancia para entender por qué el hombre no es lo que fue. La consumación del pecado (3:6) es la respuesta a ese contraste. Las consecuencias del pecado son de todo orden: Destrucción de la inocencia original (7), enemistad con Dios (8), enemistad con el prójimo (12), dolor (16-17), maldición del medio (17), servidumbre del trabajo (19) y muerte (19). La muerte no es un acto intrínseco y necesario de la naturaleza humana, sino una consecuencia judicial por el pecado. El estado en el que Adán fue puesto era de inmortalidad condicional, al estar sujeta dicha inmortalidad a la obediencia. Podía ser inmortal si quería. Pero al pecar queda sujeto a un estado de mortalidad incondicional y no solo él sino su descendencia. El estado de bendición, fruto de la inocencia, se pierde para siempre, al ser expulsados de forma irreversible del lugar. Ese primer pecado, lejos de ser una mera cuestión particular y privada de su ejecutor personal, afectó a toda su descendencia. En ese capítulo 3 se encuentra la sentencia contra quien ha arruinado al hombre y a la mujer, al anunciar que un descendiente de ella le derrotará, lo cual supone, al mismo tiempo, la vindicación de los vencidos porque un representante suyo efectúa esa victoria. Por tanto, en medio de la oscuridad hay un rayo de luz que alumbra.

El capítulo 4 presenta, en los personajes de Caín y Abel, los dos acercamientos posibles a Dios, de los que sólo uno es aceptable, preparándose así el terreno para la enseñanza de la necesidad del sacrificio de una víctima inocente en expiación del pecado. Es notable que antes de que Caín consume su crimen, es advertido por Dios para que reaccione. Es llamativo que la primera muerte en la humanidad no es un hecho natural, sino fruto de la mano del hombre. El camino de Caín comienza contra Dios pero continúa contra su prójimo, agravándose aún más en sus descendientes, que inventan nuevas formas de matrimonio y apelan a la violencia desmedida. La civilización que fundó Caín era floreciente en los campos económico, artístico y técnico, pero decadente en el aspecto moral.

El capítulo 5 recoge la genealogía de Adán hasta Noé por vía de Set, no de Caín. La frase repetitiva 'y murió', que comienza con Adán, muestra el hecho biológico que se perpetuará en sus descendientes, salvo el caso excepcional de Enoc, subrayándose así que la consecuencia del pecado del cabeza de la humanidad la sufren también ellos. De esta constatación del hecho universal de la muerte se desprende la existencia del pecado original. Ya no hace falta pecar para morir.

El capítulo 6 describe las circunstancia que llevaron al diluvio. La corrupción se generaliza al mezclarse el linaje temeroso de Dios con el impío, algo que posteriormente volverá a ser causa de decadencia. Aunque hay un drástico trato de Dios como llamada de atención para frenar el avance de la maldad, ésta aumenta en intensidad y extensión, lo que provoca la sentencia de Dios. La preservación de Noé y su familia del diluvio, junto con los animales de cada especie, da pie al pacto que Dios establecerá con la humanidad; un pacto unilateral que es señal de su gracia. La embriaguez de Noé y sus secuelas en el capítulo 9 señalan que tras el nuevo comienzo las condiciones humanas siguen siendo deteriorables, lo cual es la ocasión para enseñar la importancia que tiene la actitud hacia la figura paterna y las consecuencias que se desprenden.

En el capítulo 10 se recoge la descendencia de los tres hijos de Noé, que constituirá la base de las naciones que poblarán la tierra. En el capítulo 11 se narra el segundo gran fracaso colectivo de la humanidad, tras el del diluvio, en el que el pecado consiste en el orgullo, que acaba en juicio. La genealogía de Sem confluye en Abraham. Es destacable que la genealogía de Adán a Sem contiene diez eslabones y la de Sem a Abraham también otros diez.

En resumen, los capítulos 3 al 11 describen la caída de Adán, cabeza de la humanidad, y dos sucesivas caídas de la humanidad, en la generación del diluvio y en la de Babel, habiendo por tanto una gran catástrofe que sirve de preámbulo para las otras dos. De modo que la introducción del pecado en el mundo, lejos de ser algo ocasional o restrictivo es un movimiento que va a más en extensión. También en consecuencias. Se podría sintetizar de esta manera esa pauta:

PAUTAS EN GÉNESIS 3-11
Pecado Sentencia Mitigación Castigo
Adán 3:6 3:14-19 3:21 3:22-24
Diluvio 6:5, 11 y siguientes 6:7, 13-21 6:8, 18 y siguientes 7:6-24
Babel 11:4 11:6 y siguientes 11:8

Hay varias lecciones sobre Dios y sobre nosotros mismos que se desprenden de Génesis 3-11. Sobre Dios muestran su paciencia, al soportar los graves delitos cometidos, pero también su justicia, al no dejarlos impunes. Sobre nosotros mismos muestran que una vez que el pecado ha hecho presa, la cuesta abajo en el mismo es irrefrenable. Ni siquiera una nueva oportunidad, un nuevo comienzo, como es la devastación de la maldad por el diluvio, logrará parar ese proceso de derrumbe. No obstante, cada vez la misericordia de Dios actúa para amortiguar las consecuencias del desastre, siendo la consignación de un linaje particular la señal de que el propósito de Dios marcha en la dirección que ya anunció en Génesis 3:15.

Tabla hebrea de las naciones (según Génesis 10 y otras fuentes)

2. Narraciones patriarcales (Génesis 12-36,38).

TABLA CRONOLÓGICA
Fecha a. C. Hebreos Fenicios Babilonios Egipcios
c. 1850 Llegada de Abraham a Canaán Tumbas reales en Biblos Imperio Medio
c. 1700 Jacob en Egipto Invasión por los egipcios Hammurabi

Al acabar el capítulo 11 con el juicio de Babel la conclusión a la que puede llegarse es que el ser humano en su estado de pecado es un caso perdido, sin remedio. Pero en medio de esa oscuridad reinante surge el comienzo luminoso del capítulo 12, donde Dios toma la iniciativa para comenzar una descomunal obra de salvación. Si Dios toma la iniciativa ello es fruto de su gracia solamente, ya que nada hay en el hombre que le haga merecedor de algo. Génesis 12:1-3 marca un antes y un después, al poner Dios en marcha una gran operación para sacar a la humanidad del estado de fracaso y perdición en el que ha quedado. Ese propósito está presidido por la palabra bendición, quedando especificado el método por el que Dios lo llevará a cabo ('en ti') y también el alcance que tendrá ('todas las familias de la tierra'). Ese propósito de bendición será un hilo continuo a lo largo del resto de Génesis y más allá de este libro.

Abraham se convierte en prototipo del creyente, porque el trato de Dios con él establece el modelo que Dios seguirá con cualquier creyente. Hay un llamamiento de Dios en determinado momento en su vida (12:1); hay una justificación que Dios le otorga, basada en la fe de Abraham a la promesa de Dios (15:6); hay una muerte al viejo hombre, manifestada en la circuncisión (17:11) y hay una obediencia plena, cuando pone a Dios por delante de la bendición de Dios (Génesis 22:11).

Mapa del itinerario de Abraham

El milagroso nacimiento de Isaac muestra que no es por la ayuda del hombre como Dios llevará a cabo el plan y la elección de Jacob en lugar de Esaú (25:23) enseña su soberanía para elegir a quien él quiere, aunque el candidato no reúna en principio los requisitos necesarios.

Los tratos de Dios con Jacob son un proceso de modelación y disciplina a lo largo de los años, hasta forjar en él al hombre maduro y espiritual que se aprecia en los últimos capítulos de Génesis. Aunque Jacob fue escogido por Dios a pesar de sus deméritos, no obstante el propósito divino no era dejarlo en su estado natural sino formar un carácter espiritual y sólido, muy distinto al de su primera etapa. Para ello Dios usó a terceros y el yunque de las dificultades, como la violación de Dina (34), la muerte prematura de Raquel (35:19) o la pérdida de José (37:34).

José huye de la mujer de Potifar, ilustración para la traducción
de la Biblia de Lutero, 1534, folio 25
3. Historia de José (Génesis 37, 39-50).
La historia de José es la evidencia de que Dios usa incluso la perversidad humana para llevar adelante sus propios planes. La envidia de los hermanos de José (37:11), su venta como esclavo (37:36), la difamación de su carácter (39:17), el encarcelamiento injusto (39:20) y la ingratitud (40:23), son el realista trasfondo sobre el que se teje la narración de la vida de un hombre que se convertirá en el instrumento de la preservación de los suyos. Dios permite que los hombres hagan y deshagan a su antojo y voluntad, pero al mismo tiempo todo ello sirve de cauce para que la voluntad de Dios se lleve a cabo.

La historia de José es la lección imperecedera de que, aún en las peores circunstancias, todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios (Romanos 8:28). Mientras los acontecimientos se van sucediendo parece que nada tiene sentido o que la maldad es la que triunfa, pero al verlos en retrospectiva se nota el perfecto encaje de todas las fibras en un entramado en el que el Maestro Artesano ha ido tejiéndolas entre sí, en una obra acabada que es maestra. A través de los despropósitos de los hombres, Dios efectúa su propósito. Por su parte, José es un ejemplo de integridad, pureza y generosidad, siendo salvado de caer en la amargura y el resentimiento por su convencimiento de que Dios estaba detrás de todo, interviniendo para un propósito mayor (45:5,7,8).

La historia de José y el descenso de su familia a Egipto es la preparación para el escenario histórico con que se abre el libro de Éxodo, que muestra a Israel multiplicado y también oprimido en esa tierra.

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