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Ester
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TABLA CRONOLÓGICA
Fecha a. C. Babilonios Persas Griegos
c. 486-464 Dominio persa Jerjes I
Ester y Mardoqueo
Guerras persas
464-423 Artajerjes I Pericles

Ester y Mardoqueo escriben las cartas a los judíos por Aert de GelderEl libro toma su nombre de su personaje principal Ester, palabra persa que significa "estrella". El nombre hebreo de Ester fue Hadasa, que significa "mirto" (2:7).

Ester tuvo escépticos en cuanto a su derecho a la canonicidad, siendo una de las razones la falta de mención a Dios, característica que comparte con Cantar de los cantares, que también suscitó dudas a algunos por esa causa. Pero en Ester aunque Dios esté ausente gramaticalmente ciertamente está presente detrás de la escena, siendo de hecho el director que dirige a los actores que están haciendo cada uno su papel.

La narración gira en torno a cuatro personajes: Ester, Mardoqueo, Asuero y Amán, siendo la trama del libro la conspiración urdida por éste para exterminar a los judíos. El contexto histórico en el que se sitúa el libro es el imperio persa, del que los judíos eran súbditos y en el cual estaban esparcidos. La gran lección es la preservación del pueblo de Dios, a pesar de que todo indicaría que están a merced de su mortal y poderoso enemigo.

A primera vista parece que los acontecimientos humanos se suceden sin que haya ninguna intervención más por medio; sin embargo, para el lector atento se hace evidente la presencia de un quinto protagonista en el relato, aunque su nombre no se menciona. Detrás de esos acontecimientos hay una mano invisible dirigiendo y permitiendo, que es la mano de Dios. El ascenso de Ester al trono y su temple y valor en el momento crucial serán determinantes para la salvación de los judíos. Pero el mismo hecho de que tanto Ester como los judíos de Susa hagan ayuno (4:16) indica que es a Dios a quien presentan su caso. La noche antes de que el decreto de exterminio se lleve a cabo, al monarca se le va el sueño y pide que se le lean las crónicas del reino (6:1), detalle que servirá para encumbrar a Mardoqueo y humillar a Amán, quien finalmente será puesto en evidencia y denunciado por Ester ante el rey (7:6), que ordena su ejecución (7:9). Amán recuerda a Faraón, en el sentido de que ambos se comprometieron a destruir a los judíos, siendo destruidos ellos mismos en el intento.

Hay un atributo que destaca en Dios y es su soberanía, ya que es quien gobierna por encima de los más grandes de este mundo e inclina sus corazones hacia donde él quiere, como se aprecia en el hecho de que en el momento crucial el rey pierda el sueño y ello da ocasión a que Mardoqueo sea enaltecido (6:11), lo cual será el principio del fin de los enemigos de los judíos. También en el detalle de que el rey extiende el cetro a Ester (5:2), lo cual supone que pueda entrar en su presencia y hacerle su petición. Asimismo esa soberanía de Dios controla la suerte, que lejos de ser aleatoria o movida por fuerzas desconocidas, como el hado o el destino, es gobernada por él (3:7; 9:24). Igualmente sobresale la justicia de Dios, al ser abatido el soberbio (7:10). El libro también recoge una de las obras propias de Dios, como es la providencia, al guiar los acontecimientos para destruir a los enemigos y salvar a su pueblo (9:1).

Indudablemente el libro de Ester es un testimonio histórico que preludia lo que a lo largo de los siglos le ocurrirá al pueblo judío, al estar sometido a poderes terrenales que en ocasiones intentarán exterminarlo completamente. Sin embargo, aunque todo parece militar en su contra, su preservación saldrá adelante por la misma razón que en el relato de Ester, porque hay un Agente que parece que no está pero está y es quien obra de manera callada pero eficaz en los asuntos de los hombres. El libro de Ester dio ocasión a la fiesta de Purim (9:26-28), que hasta el día de hoy siguen celebrando los judíos.

Mapa del imperio persa en su mayor extensión
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