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Esdras y Nehemías
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TABLA CRONOLÓGICA
Fecha a. C. Hebreos Egipcios Romanos Babilonios Persas Griegos
538 Edicto de Ciro
Regreso del primer contingente
Caída de Babilonia
Dominio persa
Edicto de Ciro
Imperio persa
c. 520-515 Reedificación del templo Dominio Persa Darío I
c. 458 Llegada de Esdras Artajerjes I Pericles
c. 445 Llegada de Nehemías Decemviros en Roma

Mapa del imperio persa y la provincia de Judá

Nehemías contempla las ruinas de Jerusalén por Gustave DoréLos libros de Esdras y Nehemías forman una unidad no sólo entre ellos mismos sino también con los de Crónicas, al ser su continuidad. De hecho, las genealogías con las que se abre Crónicas, y en las que está incluida una sobre los que regresaron de Babilonia (1 Crónicas 9), tienen su contraparte en las genealogías de los que regresaron, que aparecen en Esdras (2) y Nehemías (7). Otra señal de la unidad y continuidad, no sólo cronológica sino también temática, entre estos libros es que Esdras se abre (Esdras 1:1-4) allí donde se cerró Crónicas (2 Crónicas 36:22-23).

Estos libros son los últimos, cronológicamente hablando, del Antiguo Testamento, abriéndose tras ellos el paréntesis de cuatro siglos de silencio, en la Revelación, hasta el tiempo del Nuevo Testamento.

Un trauma nacional como el que supone un largo periodo de exilio, puede significar perfectamente la desaparación de un pueblo, o al menos las señas de su identidad nacional. Sin embargo, en el caso de la nación judía no fue así. De modo que se puede considerar a los sucesos que narran los libros de Esdras y Nehemías como un nuevo comienzo. Tras setenta años de cautiverio en Babilonia había que poner en pie a la nación otra vez en su tierra, si bien ahora carecían de soberanía nacional, pues la tierra de Judá era una provincia del extenso imperio persa y en comparación con el tamaño de ese imperio la provincia de Judá era un minúsculo territorio. La obra era ardua, porque no sólo era una tarea de reconstrucción material sino también espiritual. Y ése fue el objetivo que se propusieron Esdras y Nehemías, que fueron precedidos por Zorobabel y Jesúa, o los profetas Hageo y Zacarías. Aparentemente todo indicaba que los regresados del exilio estaban a merced de los poderosos monarcas persas; sin embargo, los libros muestran que más allá de los poderes de este mundo, el Dios de Israel sigue obrando, de acuerdo a su voluntad, a través de ellos (Esdras 6:22; 7:27; Nehemías 2:8). Desde Esdras 2 hasta Esdras 6 los dos dirigentes destacados son Zorobabel y Jesúa, el primero perteneciente al linaje real (1 Crónicas 3:19), el segundo al sacerdotal (1 Crónicas 6:14; Esdras 3:2), uniéndose ambos estamentos en un proyecto único. Es llamativo que lo primero que hicieron fue colocar el altar; el altar de los holocaustos era el eje alrededor del cual giraba el culto, ya que sin altar, es decir, sin sacrificio expiatorio, no es posible acercarse a Dios.

En el libro de Esdras hay una tarea material, la reedificación del templo (3-6), impulsada por Zorobabel y Jesúa, y una espiritual, la implantación de la ley (7-10), dirigida por Esdras. En el libro de Nehemías hay una tarea material, la edificación de las murallas de la ciudad (2-6) conducida por Nehemías, y una espiritual, la ratificación de la ley (8-10) dirigida de nuevo por Esdras. El último capítulo de Nehemías (13) transmite la sensación de que, a pesar de todos los esfuerzos realizados en la buena dirección, la tendencia del pueblo a tropezar en los viejos problemas sigue estando presente, como el abandono de la casa de Dios (Nehemías 13:10), la profanación del sábado (13:15) y los matrimonios mixtos (13:23). Es la constatación de que hay una propensión hacia la mala dirección, que tiene que estar siendo corregida continuamente.

Entre la construcción del primer templo y la del segundo hay grandes diferencias. La enormidad del proyecto que Salomón acometió contrasta con la modestia del que acometieron Zorobabel y Jesúa. También hay un contraste entre el estado en el que la nación se encontraba en el tiempo de Salomón, en pleno poderío en todos los sentidos, y el estado en que se encuentra tras la vuelta del exilio, dependiente de un poder extranjero con el que hay que contar para casi todo. No obstante, es el mismo Dios el que estaba detrás de aquel gran proyecto y el que está detrás de este proyecto menor, lo cual indica que, a fin de cuentas, no es la magnitud del proyecto lo que importa en sí, sino para quién se está haciendo.

A pesar de las dificultades que la tarea de reconstrucción supone, siendo la más formidable la oposición de los enemigos (Esdras 4-5; Nehemías 4,6), se aprecia el aliento divino, no sólo por el envío de Hageo y Zacarías para darles ánimo (Esdras 5:1), sino también por la inclinación del corazón de los grandes monarcas persas en favor de su pueblo, siendo el primer caso Ciro (Esdras 1:1), luego Darío (6:1) y después Artajerjes (Nehemías 2:7-8). Si Ciro publicó el edicto permitiendo el regreso de los judíos a su tierra, Darío dará orden de que cese la oposición a la construcción del templo, mandando incluso que se provea para la misma (Esdras 6:8-9), y Artajerjes además de dar donativos para la casa de Dios (7:21-22), eximirá de impuestos a los que sirven en el templo (7:24), concediendo autoridad a Esdras para nombrar jueces y gobernadores (7:25), reconociendo la ley de Dios a la par con la ley del reino (7:26).

PAUTAS EN ESDRAS Y NEHEMÍAS
Dirigentes Misión Oposición Desviación del pueblo Rectificación
Zorobabel - Jesúa
Esdras
Bajo el rey de Persia (Esdras 1:3; 7:1,6) Esdras 4:4-24; 5:3-4 Esdras 9:1-2 Esdras 10
Nehemías Bajo el rey de Persia (Nehemías 2:6) Nehemías 4:1-8; 6 Nehemías 5:1-5; 13:10,15-16,23 Nehemías 13:3

En estos libros hay varias listas de nombres que aparecen y al quedar consignados quiere decir que la obra que hicieron no pasó desapercibida para Dios. No fueron simplemente números en una masa de gente. Hay seis listas, de las cuales una, la de los comprometedores, es la única vergonzosa. Son las siguientes:

  1. Los pioneros (Esdras 2). Es decir, los que ponen los cimientos.
  2. Los que secundan (Esdras 8). Esto es, los que refuerzan lo construido por los pioneros.
  3. Los comprometedores (Esdras 10). Los que ponen en riesgo, o comprometen, lo hecho por los dos grupos anteriores.
  4. Los reparadores (Nehemías 3). Los que arreglan lo que ha sido destruido.
  5. Los comprometidos (Nehemías 10). Los que se comprometen a sostener lo construido.
  6. Los esforzados (Nehemías 11). Los que se implican totalmente, aun a costa de correr riesgos personales.

Mapa de la provincia de Judá en tiempos de Nehemías
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