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REFORMADOS
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Reformados es el nombre que reciben los miembros de las iglesias que surgieron en el siglo XVI y cuya característica principal es la teología calvinista.

Árbol de la Reforma

Monumento a la Reforma en Ginebra
Monumento a la Reforma en Ginebra
Carácter y fundación.
Aparte de los distintos credos y confesiones preparados para países diferentes, es posible hablar de iglesias reformadas, ya que las principales características de esas formulaciones no son esencialmente diferentes. Originalmente la Reforma fue un solo movimiento, pero al poco tiempo fue promovida por muy diferentes personalidades. El hombre más grande de ese tiempo, además de Lutero, que renunció a la antigua fe fue Zwinglio, aunque el conflicto estalló cuando los dos líderes se encontraron. Este hecho se debió en gran medida a las limitaciones naturales de cada uno y a la incapacidad de Lutero para entender a su colega, particularmente en referencia a la doctrina de la Cena, aunque la real divergencia de los reformados respecto a los luteranos sobre ese asunto no se debió a Zwinglio, sino a Calvino. Zwinglio no fundó escuela y la única región que puede ser contemplada como zwingliana, incluso en un sentido limitado, es la Suiza alemana, aunque unos pocos restos de su sistema se pueden encontrar en la organización y modos de adoración reformados. El verdadero fundador de la Iglesia reformada fue Calvino, quien fue, en algunos aspectos, más influyente incluso que Lutero.

Teoría y uso de la Biblia.
Para Calvino la Biblia era en un sentido peculiar una cosa y todo a la vez. Esto no significa que él creyera más plenamente en la inspiración de cada palabra que Lutero, o que Melanchthon estuviera menos convencido de que sólo la Biblia da al hombre certidumbre; sino que Calvino tomó el concepto de toda la Biblia como la misma palabra de Dios más profundamente que lo hicieron Lutero o Melanchthon y tuvo para él consecuencias más prácticas. Él aplicó su teoría de la Biblia más lógicamente que lo hicieran Lutero o Melanchthon. Lutero, como Melanchthon, estaba interesado primordialmente sólo con lo que "proclama a Cristo", por lo que desecha mucho del Antiguo Testamento. Para Calvino, Cristo (o nuestra salvación) es el centro de la Biblia. Pero él era en un sentido definido más exégeta que Lutero o Melanchthon. Percibió en la Biblia mucho que ellos no vieron y pudo trabajar en su mente con mucho que Lutero desechó al no referirse directamente a Cristo, y que Melanchthon, con su interés pedagógico, pasó por alto por ser demasiado oscuro o demasiado sutil.

Más aún, Calvino halló referencias a Cristo donde Lutero no las encontró y tuvo una intuición más abstracta o legalista de Cristo que la que tuvo Lutero. Lutero miró en el corazón de Cristo y vio el corazón de Dios, pero para Calvino ni Cristo ni Dios tenían mucho corazón. Encontró la doctrina de la reprobación en la Biblia y por tanto la aceptó quieta e inmutablemente, reservando todo el reconocimiento de la misericordia y benevolencia divina para los elegidos. Lutero quedó perturbado por la doble predestinación que halló en la Biblia y declaró que era un enigma. Para Calvino este enigma no existía; sostuvo que lo que Dios hace es justo porque lo hace e ignoró la presencia de cualquier problema moral. De ahí que Calvino hizo del motivo divino en la creación y la redención no el amor, sino la gloria, por lo que pudo escribir (CR, xxxvi. 294): "Nuestra salvación estuvo al cuidado de Dios en tal modo que, no olvidándose de sí mismo, puso su propia gloria en primer lugar y a partir de ahí creó el mundo con el propósito de que fuera el escenario de su propia gloria." La omnipotencia divina, obrando a través del mal tanto como del bien, permanece en primer lugar en el sistema de Calvino, siendo preeminente sobre la justicia divina y suprema sobre toda ley, sea natural o revelada. Este concepto calvinista de la omnipotencia divina fue fundamental para la Iglesia reformada porque su creador logró convencer a muchos de que es el concepto bíblico fundamental de Dios. No obstante, muchos de los reformados se volvieron contra el mismo. Argumentos contra la predestinación se pueden hallar en la Biblia y por tanto este dogma, ha sido siempre la principal fuente de controversia en la teología reformada.

Juan Calvino
Juan Calvino
Legalismo y vida futura.
Con Calvino, como con Melanchthon, el pensamiento de arrepentimiento iba con el de la promesa. El arrepentimiento debe preceder a la justificación, aunque no la produce. Cómo se manifiesta el arrepentimiento, lo que Dios requiere como santificación y cómo se satisfacen por parte del cristiano las exigencias morales, lo determinó Calvino desde la Biblia como un código de leyes estatutarias. Él haría una purificación de los hechos y formas de la vida según un modelo bíblico que Lutero y Melanchthon nunca imaginaron. De hecho, logró despojar a Ginebra de sus antiguas costumbres nacionales y en todas partes en la Iglesia reformada aparece la misma tendencia para conformar los asuntos externos de la vida a las palabras de la Biblia, en una forma bastante extraña al luteranismo. Al mismo tiempo, la moralidad reformada nunca se ha empleado en luchar por la "simplicidad apostólica" y semejantes, y aunque los "asuntos más pesados de la ley" nunca se olvidan, ha habido siempre una clara línea de demarcación entre luteranos y reformados, como se ve por ejemplo, en el desarrollo del puritanismo.

Una nota destacada en la piedad personal de Calvino se debe a la gran parte que la vida futura tuvo en su pensamiento. En el mundo todo es para la gloria de Dios, no teniendo nada que hacer el cristiano en el mundo y en su llamamiento sino servir a Dios. De ahí que la lucha contra todo placer mundano sea pensamiento fundamental en la ética de Calvino y la abnegación de sí mismo sea considerada el logro cristiano más alto. El cristiano puede encontrar gozo sólo en la esperanza del cielo y en la visión de Dios en su gloria inmediata. Más aún, la Iglesia reformada mostró una tendencia a dirigir sus pensamientos al cielo en una forma que apela a la imaginación más que en el caso de los luteranos. Calvino no fue un místico, pero la larga lista de grupos entre los reformados muestra una propensión al misticismo, al éxtasis y al fanatismo. Las expectativas milenaristas y semejantes se hallan más cómodas entre los reformados que entre los luteranos.

Teocracia y libertad eclesiástica.
Sobre el Estado, Lutero y Calvino concordaron sólo en sostener que tenía un deber de parte de Dios con respecto al evangelio. Lutero creía que la Iglesia y el Estado son independientes, cada uno en su esfera, pero mutuamente vinculados para ayudarse entre sí. Sólo cuando las instituciones de la Iglesia (obispos, sínodos, etc.) demuestran insuficiencia, el Estado puede intervenir más allá de su campo peculiar (justicia, defensa, supervisión de la vida civil, comercio, etc.). La Iglesia puede aconsejar al Estado, pero éste debe finalmente determinar lo que hará. Puede ser ineficaz o totalmente indiferente, pero esto no justifica la resistencia abierta; la actitud cristiana hacia el gobierno debe ser la de soportarlo pasivamente (Lutero y Melanchthon). En marcado contraste con esto, el reformado nunca tiene escrúpulos para tomar las armas contra el Estado (en Francia, Países Bajos, Inglaterra), sosteniendo que un gobierno que se opone a Dios y la Biblia pierde sus derechos. Tampoco puede el gobierno decidir sobre su curso de acción en casos concretos; su deber está establecido por Dios en la Biblia. El modelo del Antiguo Testamento estuvo siempre en la mente de Calvino, proporcionándole su fundamento para la ley criminal, siendo el fin a tener en cuenta producir un "pueblo de Dios" mediante la agencia gubernamental. Al contrario que Melanchthon, Calvino quiso establecer una teocracia, aunque no una hierocracia; exigió obediencia a Dios, Cristo y la Biblia, no a sí mismo ni a la Iglesia.

Grabado que representa un ejemplo de culto reformado
Grabado que representa un ejemplo de culto reformado
Mientras que el luteranismo, como norma, permaneció sujeto a la jurisdicción incluso de la autoridad civil inamistosa, el protestantismo no alemán asumió una actitud menos acomodaticia, incluso procediendo, como en el caso de los hugonotes y puritanos, a la resistencia armada. Sin embargo, esta posición no fue meramente causada por las condiciones circundantes, sino que se trató de un asunto derivado de los principios de la Biblia, que también proporcionan la teoría de la organización interna de las iglesias reformadas. La Iglesia reformada a veces asumió el carácter de Iglesia estatal, particularmente en territorio zwingliano, donde la administración eclesiástica incluso llegó a ser parte del departamento del Estado; en tales casos el Estado era tan fuerte o tan amistoso que nadie pensó en buscar la independencia. Las secesiones no han sido infrecuentes (por ejemplo Escocia). El principio ha sido siempre que la congregación reformada de Dios es soberana, sujeta sólo a un Señor, Cristo. Todos los miembros están en pie de igualdad y los oficiales son designados y controlados directamente por la congregación, como una necesaria inferencia de esta soberanía independiente. El gobierno de la Iglesia para Calvino significó una disciplina independiente, mientras que los luteranos hacen de esto un deber del Estado. En opinión de Calvino la iglesia es la congregación. Sus ritos y ceremonias son parte del aparato general para la gloria de Dios y el elemento pedagógico en el servicio divino queda siempre en un plano secundario. Es un deber excluir a los indignos. El deseo de cumplir este deber desembocó en un cuidado pastoral activo muy minucioso, y, en general, puede decirse que la Iglesia reformada pone más énfasis que la luterana en esta parte de la obra pastoral. La Iglesia reformada también ha mostrado gran celo misionero, una consecuencia directa de su concepto de la gloria de Dios como principal fin del hombre.

Cena y liturgia.
La diferencia sobre la Cena se hizo patente desde el principio entre las dos ramas del protestantismo, aunque, de hecho, la controversia más enconada tuvo que ver principalmente con las diferencias en la forma de la ceremonia. La teoría de la adoración difiere ampliamente entre luteranos y calvinistas. Aquí también el calvinismo pretendió seguir el modelo bíblico. Calvino intentó ordenar todas las festividades según el Nuevo Testamento, pero al hacerlo tuvo que introducir muchas innovaciones dominicales "necesarias" (desde el siglo XVII y primero entre los puritanos el sabat) como único día santo (no más días sagrados y escasamente una huella de Navidad), sin cuadros ni imágenes, sin velas, sin altar (solo una mesa), sin vestiduras, sin órgano, sin himnos (sólo los salmos), sin liturgia, o al menos una escasa. Por otro lado, el luteranismo retuvo todo el servicio antiguo y familiar que pudo ser interpretado como evangélico y modeló su liturgia para el domingo y la eucaristía en el servicio de la misa. La Cena reformada, al contrario, está basada simplemente sobre el modelo apostólico.

Un hecho característico en la historia de la Iglesia reformada es la producción continua de credos o "confesiones" (como los reformados prefieren llamarlas). Muestra una actitud diferente hacia los símbolos que los luteranos, siendo las confesiones estimadas como declaraciones verdaderas de las principales doctrinas. El gran peso puesto sobre las formas de vida así como el servicio y constitución de la Iglesia han promovido el crecimiento de ramas, ya que donde tales cosas se suponen derivarse de la Biblia solo, hay mucho espacio para diferencias de opinión en cuanto a lo que la Biblia exige. Finalmente debe notarse que en el tiempo de la ortodoxia la Iglesia reformada fue mucho más productiva en erudición que la luterana.

Gobierno eclesiástico.
El objetivo de organizar la Iglesia protestante en Francia se vio complicado en el principio por la hostilidad del gobierno. Ante su enemistad, la Iglesia tuvo que organizarse como una asociación independiente. Partiendo de los principios de Calvino de que la organización eclesiástica descrita en Hechos de los apóstoles y las epístolas pastorales es ordenada por Dios y ha de ser dirigida por un conjunto de ancianos y que esta Iglesia es un ejemplo o artículo de fe para cada congregación particular, se desarrolló este postulado, siguiendo la interpretación de Calvino de Efesios 4:11 y sgg., Romanos 12:7 y 1 Corintios 12:28, en la doctrina que de acuerdo al orden mencionado hay dos clases de ancianos; están los responsables del oficio de enseñar, que, de acuerdo a la Iglesia luterana, han de restringirse a la enseñanza y la administración de los sacramentos, y también los ancianos "gobernantes", que fueron considerados los depositarios del oficio espiritual, pero no docente (Calvino, Institutos, IV, capítulos i-v, xi-xii). El pastor y los ancianos gobernantes juntos constituyen el cuerpo gobernante de la congregación (francés, consistoire). Procediendo de las congregaciones y comprendiendo un grupo definido, ciertos delegados de los consistoires, tanto oficiales docentes como gobernantes, forman comités ("sínodos"), por cuyo medio el correspondiente circuito de iglesias se gobierna. Además, la Iglesia evangélica francesa en conjunto se gobierna por un sínodo general. Por tanto, las bases esenciales de tal gobierno de la Iglesia reformada son claramente evidentes en lo principal, aunque ahora y entonces sus líneas de distinción se funden. Se apoya en la autoridad divina tal como en la Iglesia pre-Reforma, salvo que esta autoridad comisionada no se imparte a los ancianos docentes sino a los gobernantes. No obstante, los primeros toman parte, y de hecho con influencia poderosa, en las sesiones de los cuerpos gobernantes, aunque sólo porque administran el orden de salvación y porque todo el gobierno eclesiástico no tiene otro propósito que hacer posible y asegurar el orden de salvación; de ahí que los ancianos docentes ejercen su influencia sobre la iglesia no como depositarios de una comisión divina para gobernar, sino como expertos representantes de su comisión divina para enseñar; tanto es así, por ejemplo, que en cuestiones de doctrina los miembros no espirituales de los sínodos no tienen voz. Esas ideas fundamentales de la constitución francesa del gobierno presbiteral-sinodal han experimentado varias alteraciones.

Árbol de los reformados y congregacionales en Estados Unidos.

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