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PURITANISMO
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Puritanismo es la palabra para describir el movimiento de reforma religioso en los siglos XVI y XVII que procuró "purificar" la Iglesia de Inglaterra de los restos de catolicismo "papista", que los puritanos denunciaban que habían quedado tras el establecimiento religioso alcanzado al principio del reinado de Isabel I.

Imagen de una familia puritana inglesa, siglo XVI
Imagen de una familia puritana inglesa, siglo XVI
La Reforma en Inglaterra había comenzado en el reinado de Enrique VIII y se había consolidado en los reinados de Isabel y Jacobo I. Fue una desgracia para la religión y la Iglesia que desde el principio el movimiento quedara subordinado al capricho personal y a la política de Estado. La mayoría de los principales impulsores que se emplearon al efecto fueron celosos protestantes, quienes deseaban que la Reforma fuera realizada totalmente y aunque al principio fueron incapaces de hacer todo lo que querían, se regocijaron en lo que habían logrado y esperaron que la obra continuara avanzando. Pero quedaron decepcionados y al final se sometieron a lo que les pareció "lo inevitable".

Motivos de los primeros puritanos.
Los primeros puritanos eran hombres que no podían aceptar que la obra estuviera ya completa ni descansar satisfechos con ella en su imperfección. Deseaban hacer a la Iglesia un instrumento tan perfecto como fuera posible para la promoción de la verdadera religión y por tanto rechazaban completamente todo lo que tolerara el error y la superstición católica. No ponían objeciones a la relación de la Iglesia con el Estado o a algún control por las autoridades civiles. Se sometieron a las regulaciones que tales autoridades aprobaban, pero, ya sea consistente o inconsistentemente, resistieron aquellas que les parecía inapropiadas o contrarias a los intereses de la verdad protestante. No actuaron solo o principalmente, como a veces se les ha acusado, por hostilidad al gobierno eclesiástico de los obispos, sino por la intensa convicción de que la jerarquía, tal como era y parecía que iba a quedar siendo, era destructiva para la pureza de la verdadera religión.

Puritano inglés, por Byam Shaw
Puritano inglés, por Byam Shaw
El espíritu del puritanismo había aparecido en el reinado de Eduardo VI. El obispo Hooper rechazó ser consagrado con las vestiduras papistas y prestar juramento al papa. Lo segundo se alteró, pero lo primero no pudo ser dispensado. Por su rechazo fue encarcelado, aunque llegó a un compromiso para consentir llevar las vestiduras en ocasiones especiales solo.

La congregación en Francfort y Ginebra.
Durante la persecución de María muchos teólogos ingleses huyeron al continente y hallaron asilo en Francfort, donde, habiendo tenido el uso de una iglesia a condición de que suscribieran la confesión francesa de fe, formaron una sociedad, escogieron a John Knox y Thomas Leaver como ministros, elaboraron un manual de culto para ellos mismos y se adentraron en la senda de la Reforma más allá de lo que les había sido posible hacer en Inglaterra. Aquí hallaron la oposición de otros exiliados que habían sido invitados a unirse a ellos, quienes insistían en usar la liturgia inglesa y en conformarse a los ritos de la Iglesia anglicana, tal como fueron estipulados en el reinado de Eduardo VI. Consecuentemente surgieron los problemas que perturbaron al grupo original y finalmente hicieron que se trasladara a Ginebra. El tratamiento que esos hermanos hallaron en Ginebra era sólo un aviso de lo que iban a experimentar en Inglaterra en el reinado siguiente (cf. A Brief Discourse of the Troubles at Frankfort 1554–1558 A.D. Attributed to William Whittingham, Dean of Durham, 1575 A.D., Londres, 1908).

Pettie el puritano, sarcástica ilustración de hutchinsons story of the british nation
Pettie el puritano, sarcástica ilustración de
Hutchinson's Story of the British Nation
Relaciones de Isabel y los puritanos.
Cuando Isabel ascendió al trono, los exiliados regresaron, pero, para su desilusión, hallaron a la reina dispuesta a retroceder más que avanzar. Amante de la pompa, determinó preservar las vestiduras y algunos símbolos del papado, afirmando el deseo de retener a los católicos en la Iglesia; para lograr este objetivo algunos pasajes ofensivos en el libro de culto fueron eliminados y se mantuvieron las ceremonias que favorecían sus opiniones. A Isabel no le gustaban los puritanos y hombres destacados como Miles Coverdale y John Foxe fueron tratados con desprecio. En el primer año de su reinado se aprobaron el Acta de Supremacía y el Acta de Uniformidad, subrayando la segunda fuertemente la conformidad requerida en vestiduras y formas, a lo que los puritanos tenían profundos escrúpulos. Ellos sostenían que ciertas vestiduras, usadas por los sacerdotes "idólatras" de Roma, contaminaban y oscurecían el sacerdocio de Cristo, aumentaban la hipocresía y el orgullo, eran contrarias a las Escrituras y su imposición era una tiranía. Muchos de los obispos habrían estado contentos con dispensarles de ellas. Pero la reina insistió en retenerlas; al comprobar la inseguridad de su posición y la magnitud de los peligros que rodeaban el principio de su reinado, actuó de forma sagaz y acometió emprender una vía media entre el protestantismo y el papado. Esto explica parcialmente su severidad hacia los puritanos, quienes se opusieron firmemente a ese rumbo, pero no la justifica. Por otro lado, los puritanos eran celosos del honor de Cristo, la verdadera cabeza de la Iglesia, y no se conformarían a nada que tendiera a poner en peligro la verdad protestante. Más aún, actuaban bajo el consejo de los reformadores continentales, quienes les exhortaron a "no escuchar los consejos de esos hombres, que, cuando ven que el papado no puede ser honestamente defendido ni enteramente restringido, usan todos los artificios para mantener el rostro externo de la religión mezclado, incierto y dudoso; de manera que, mientras se pretende una religión evangélica, se facilitan aquellas cosas que obstruyen a la Iglesia y que la hacen regresar al papado, la superstición y la idolatría." Rudolf Gualther, el escritor del consejo, dice: "Hemos tenido esa experiencia durante años en Alemania y sabemos cuán influyentes pueden ser tales personas... He captado que en los primeros comienzos, mientras los hombres estudian evitar dar una pequeña ofensa, se pueden sufrir muchas cosas bajo este tono durante un poco de tiempo y sin embargo a duras penas será posible, mediante todos los medios que puedan ser usados, conseguir que sean removidas, al menos sin grandes batallas." La experiencia posterior demostró la sabiduría de este consejo. Los puritanos no rechazaron usar las vestiduras por ser vestiduras meramente, sino por ser símbolos y su lema fue Obsta principiis.

Escondite ante la persecución
Medidas represivas.
El clero parroquial al comienzo del reinado de Isabel estaba constituido casi enteramente por los sacerdotes de misas de María, que se habían conformado al nuevo orden. No más de 300 de las 10.000 parroquias de Inglaterra habían quedado vacantes; el resto tuvo una gran influencia en la convocación de 1562, que se reunió para revisar la doctrina y disciplina de la Iglesia. A pesar de esta influencia, el obispo Sandys introdujo una petición de reforma que iba más allá para satisfacer las demandas de los puritanos, pero que fue rechazada por las ausencias de los delegados y luego por una escasa mayoría de un voto. Este hecho muestra cuán fuerte era la facción puritana en ese tiempo. Pero, aunque era tan fuerte, la reina y sus eclesiásticos determinaron suprimirla. El tribunal de la Alta Comisión, constituido en virtud de la supremacía real, fue capacitado "para visitar, reformar, ordenar, corregir y enmendar todos los errores, herejías, cismas, abusos, ofensas y barbaridades cualesquiera fueran" y su juramento ex officio, por el cual un hombre estaba obligado a testificar contra sí mismo y a decir lo que sabía de otros, fue el medio de infligir extremos sufrimientos a los puritanos. Para conseguir la uniformidad se publicaron "anuncios" por los obispos en 1566 (probablemente elaborados por el arzobispo Parker en 1564), mediante los cuales se ordenaba que "todas las licencias para predicar, otorgadas por los arzobispos y obispos dentro de la provincia de Canterbury, que llevaran fecha anterior al primer día de marzo de 1564 quedaban vacías y sin contenido." De esta manera todos los predicadores fueron silenciados. Y para terminar la obra se ordenó que sólo "quienes sean considerados para el oficio" recibirán nuevas licencias. De esta manera sólo los ministros que se conformaran serían restaurados. Algunos de los mejores y más conscientes del clero fueron expulsados del oficio y miles de parroquias quedaron destituidas sin ministros que predicaran. Sin embargo, todo esto en la estimación de la reina y sus consejeros eclesiásticos era un mal menor en comparación con un ministro sin las vestiduras católicas.

Un dibujo pro-anglicano contrasta al 'verdadero ministro ortodoxo' predicando en la Iglesia, con el separatista 'seductor y falso profeta' predicando desde la ventana de una taberna
Un dibujo pro-anglicano contrasta al 'verdadero ministro ortodoxo' predicando en la Iglesia,
con el separatista 'seductor y falso profeta' predicando desde la ventana de una taberna
Crecimiento del puritanismo; Thomas Cartwright.
El arzobispo Parker secundó a la reina en todos sus rigores, siendo la consecuencia que en 1567 algunos de los laicos resolvieron reunirse privadamente y adorar a Dios, como hicieron los protestantes en los días de la reina María. Unos cien de ellos se reunieron en Plumbers' Hall en Londres, pero fueron sorprendidos y algunos detenidos y encarcelados durante más de un año. Esas rigurosas medidas supusieron el crecimiento del puritanismo más que su destrucción. El pueblo continuó reuniéndose privadamente y el clero comenzó a mirar más allá de las vestiduras a la cuestión de la constitución de la Iglesia misma. Su líder fue Thomas Cartwright, quien, como profesor de teología de Margarita en Cambridge, desarrolló sus ideas de orden eclesiástico, que estaban en armonía con las de las iglesias presbiterianas en el continente y en Escocia. A consecuencia surgió una fuerte controversia. Cartwright fue privado de su profesorado y comunión, prohibiéndosele enseñar o predicar. Se retiró a Ginebra, donde fue nombrado profesor de teología, pero poco después regresó a Inglaterra. En 1571 John Field y Thomas Wilcox (dos ministros de la facción puritana) prepararon la famosa Exhortación al Parlamento para la Reforma de la Disciplina Eclesiástica. Ellos mismos la presentaron y al hacerlo fueron encarcelados. Whitgift replicó a la Exhortación y tomó la posición erastiana, que Hooker después mantendría, de que ninguna forma de orden eclesiástico se establece en el Nuevo Testamento y que el gobierno en los días de los apóstoles no podía ser ejercido ahora. Cartwright, quien había publicado una Segunda Exhortación, fue escogido para replicar a Whitgift. Sus libros ofendieron de tal manera a la reina y al arzobispo que se resolvió juzgarlo, pero escapó a Heidelberg. Durante el exilio de Cartwright, Whitgift publicó su Defensa de la Respuesta a la Exhortación y Cartwright publicó entonces su Segunda Réplica. Este exilio continuó durante 11 años, tras los cuales Cartwright regresó a Inglaterra sólo para experimentar mayores perjuicios y sufrimientos.

Intentos del presbiterianismo, 1572.
Se ha dicho frecuentemente que en 1572 una iglesia presbiteriana se creó en Wandsworth, siendo su primer ministro Field, el lector de Wandsworth, y estando Travers y Wilcox entre los fundadores. Los hechos son que el primer movimiento nítido y práctico para procurar una organización presbiteriana comenzó con una reunión secreta en ese lugar. Wilcox y Field citaron a unos pocos de sus colegas ministeriales y a otros para bosquejar un borrador de política eclesiástica que deseaban ver en la práctica. Algunos de sus papeles cayeron en manos de Bancroft, por lo que parece que el único presbiterio creado fue sobre el papel, siendo inmediatamente demolido por Bancroft. Field y Wilcox fueron arrojados en prisión. Los líderes de la facción sucumbieron y sus reuniones quedaron interrumpidas.

Edmund Grindal
Edmund Grindal
Las "Prophesyings"; el arzobispo Grindal.
En 1575 el arzobispo Parker murió y fue sucedido por Grindal. Halló al país moral y religiosamente en una condición deplorable, a consecuencia de la ignorancia e incapacidad de tantos de su clero. Este estado de cosas no perturbó a la reina, pues pensaba que uno o dos predicadores en cada diócesis eran suficientes, pero los puritanos pensaban de otra manera. En el año 1571 ese clero, en algunos distritos, con el permiso del obispo, se involucró en unos ejercicios religiosos llamados "prophesyings", que eran reuniones en las que se predicaban cortos sermones sobre asuntos previamente determinados. Eran buenos ejercicios para el clero y cultivaban el arte de predicar. Los laicos eran admitidos y la instrucción que se derivaba les era de beneficio. En 1574 Parker comunicó a la reina que tales reuniones eran solamente auxiliares del puritanismo y del no conformismo, por lo que ella le dio órdenes para suprimirlos. Cuando Grindal fue hecho arzobispo de Canterbury, heredó no sólo ese oficio sino también el objetivo de suprimir las prophesyings; pero, aprobándolas, se propuso más bien reconducir las irregularidades y prevenir el abuso. Pero a la reina le desagradaban y determinó que debían ser suprimidas. El 20 de diciembre de 1576, Grindal escribió una respetuosa carta a la reina, en la que decía: "Me veo obligado con toda humildad, y sin embargo claramente, a profesar que no puedo con conciencia segura y sin ofensa a la majestad de Dios, dar mi consentimiento a la supresión de los ejercicios mencionados; mucho menos puedo mandar ninguna imposición para la subversión completa y total de los mismos." Por este atrevimiento Grindal fue suspendido, su sede puesta bajo secuestro durante seis meses y él quedó confinado en su casa.

Los artículos del arzobispo Whitgift.
Grindal murió en 1583 y fue sucedido por Whitgift, quien, durante la primera semana de su gobierno arzobispal, publicó sus famosos artículos:

"(1) Que toda enseñanza, catequización y oración en cualquier casa privada, donde hay presentes, además de la familia, será completamente acallada.
(2) Que nadie predique o catequice, salvo el que lea el servicio completo y administre los sacramentos cuatro veces al año.
(3) Que todos los predicadores y demás en órdenes eclesiásticas, vistan en todo tiempo la indumentaria prescrita.
(4) Que nadie sea admitido a predicar, a menos que esté ordenado según el modo de la Iglesia de Inglaterra.
(5) Que nadie sea admitido a predicar o ejecute ninguna parte de la función eclesiástica, a menos que suscriba los siguientes artículos:
(a) Que la reina tiene, y debe tener, la soberanía y gobierno sobre toda clase de persona nacida en sus dominios, sin importar de qué condición pueda ser; y que ningún otro poder o potentado tiene, o puede tener, ningún poder, eclesiástico o civil, dentro de sus territorios o dominios.
(b) Que el Libro de Oración Común y el del ordenamiento de obispos, sacerdotes y diáconos, no contienen nada contrario a la palabra de Dios, sino que pueden ser lícitamente usados; y que se usará ese mismo y no otro en la oración pública y administración de los sacramentos.
(c) Que se permite el Libro de Artículos acordado en la convocación celebrada en Londres en 1562 y presentado por la autoridad de su Majestad, y que todos los artículos contenidos en el mismo son agradables a la palabra de Dios."
John Whitgift
John Whitgift
Severidad de Whitgift.
No es sorprendente que, blandiendo casi el poder absoluto con una severidad despótica, Whitgift suspendiera a muchos cientos de clérigos de su ministerio. Las peticiones y protestas fueron en vano. Durante 20 años este hombre dirigió los asuntos de la Iglesia anglicana. Sólo los registros del tribunal de la Alta Comisión pueden notificar los estragos que hizo y la miseria que infligió a algunos de los hombres mejor preparados. Una nueva comisión se nombró a su instigación. Su jurisdicción era casi universal, abarcando opiniones heréticas, libros sediciosos, rumores falsos, palabras calumniosas, abstenciones del servicio divino, etc. El jurado podía ser dispensado y el tribunal podía condenar por testigos solamente y si faltaban "por todos los medios y maneras que pudieran idear", por documento y juramento ex-officio, etc. Y si el juramento era rechazado, entonces el tribunal podía infligir "multa o encarcelamiento a su discreción." Whitgift elaboró 24 artículos para guiar a los comisionados cuando interrogaran a los clérigos que habían delinquido. El Consejo privado protestó contra él y Lord Burleigh describió los artículos así: "Los encuentro tan curiosamente redactados, tan llenos de bifurcaciones y circunstancias, que creo que la Inquisición en España no utiliza tantas preguntas para acorralar y atrapar a sus presas." La respuesta de Whitgift fue que él había acometido la defensa de los derechos de la Iglesia de Inglaterra para doblegar a las sectas y cismas en ella y para reducir a todos los ministros a la uniformidad y debida obediencia. "Y por tanto" dijo "me propongo ser constante y no oscilar con el viento." Y fue tan persistente que, hacia el final del reinado de Isabel y de su vida, no menos de un tercio del total del clero de Inglaterra fue suspendido, lo que suponía su destitución y penurias. La historia de los problemas de Cartwright relatados en historias más extensas es una triste ilustración del espíritu del gobierno de Whitgift. Cartwright murió el 27 de diciembre de 1603 y Whitgift en el plazo de tres meses.

Actitud del parlamento.
El parlamento en varias ocasiones manifestó su disposición a legislar para beneficio de los puritanos. En 1570 promulgó que los ministros que habían recibido la ordenación presbiteriana estaban cualificados para el servicio de la Iglesia anglicana, declarando delante del obispo y suscribiendo su consentimiento a "todos los artículos de la religión del parlamento que sólo conciernen a la confesión de la verdadera fe cristiana y la doctrina de los sacramentos contenida en el Libro de Artículos, 1562." Muchos de los puritanos intentaron protegerse bajo esta acta, pero en vano. Cuando en 1572 Field y Wilcox presentaron su Exhortación y el parlamento le prestó oído, la reina emitió una proclamación contra ella y prohibió al parlamento discutir tales cuestiones aunque le fueran propuestas. De nuevo, en 1584, 1587 y 1592 la reina interfirió y al final encomendó al portavoz "que no fueran recibidas proposiciones sobre religión en la Cámara de los Comunes, a menos que las mismas fueran primero consideradas y aprobadas por el clero", sabiendo bien que el clero sólo actuaría en tal materia bajo su dirección. Peter Wentworth protestó en la Cámara contra este dictado, pero fue encarcelado. En 1592 se aprobó un acta titulada "Un Acta para el Castigo de las Personas que Rehúsen ir a la iglesia." Se decretó que "todas las personas mayores de 16 años que se negaran a ir a la iglesia o persuadieran a otras a negar la autoridad de su Majestad en causas eclesiásticas, o las disuadieran de ir a la iglesia, o estuvieran presentes en cualquier conventículo o reunión, bajo pretensión de religión, serán, bajo condena, encarceladas sin fianza, hasta que se conformen y vayan a la iglesia" y si se niegan retractarse "en el plazo de tres meses, serán expulsadas del reino y llevadas a destierro perpetuo; y si no parten en el tiempo señalado o si regresan sin licencia de la reina, sufrirán la pena de muerte sin beneficio del clero." Bajo las provisiones de esta cruel acta Barrow, Greenwood, Penry y otros sufrieron la muerte y muchos de los brownistas dejaron el reino.

Puritanos debatiendo un asunto
Los tratados Marprelate; brownistas.
Los puritanos no siempre fueron sabios y moderados en la expresión de sus sentimientos. La opresión a la que quedaron sometidos fue lo suficientemente severa para aguijonearles en el uso de un fuerte lenguaje. Pero en 1588 una serie de tratados se publicaron desde una imprenta secreta por un escritor desconocido que se llamaba a sí mismo Martin Marprelate. Eran hostiles y cáusticos, suscitando la ira de los obispos y provocando aflicciones añadidas a los dirigentes de los puritanos, aunque es probable que los puritanos no tuvieran nada que ver con ellos. De hecho, muchos puritanos los desaprobaron y lamentaron su publicación. Posiblemente tuvieron su origen entre los brownistas, cuyas opiniones y prácticas eran incluso más odiosas a los obispos que las de los puritanos ordinarios. Esos brownistas se pueden clasificar entre los puritanos y muchos los confunden; pero eran una clase distinta y durante la última parte del reinado de Isabel sufrieron las más severas aflicciones.

Jacobo VI
Jacobo VI
Jacobo I; Conferencia de Hampton Court.
Isabel murió el último día de 1602 y Jacobo VI de Escocia le sucedió en el trono. Los puritanos esperaban que de él recibirían un tratamiento más suave. Él había alabado a la Iglesia escocesa y menospreciado a la de Inglaterra, diciendo que "su culto no era sino una misa perversa en inglés, no faltando de nada sino las elevaciones." Pero Whitgift había enviado emisarios a Escocia para asegurar al rey la devoción de los eclesiásticos ingleses a sus intereses y él, a su vez, les dio su protección total. Los puritanos le presentaron una petición, cuando iba de camino Londres, sin firmar, pero expresando los deseos de un millar de clérigos, por lo que fue llamada la "Petición Milenaria". En ella expresaban en un lenguaje moderado sus deseos. Y ahora se presentaba una oportunidad idónea para la conciliación. Se preparó una conferencia que se reunió en Hampton Court el 14 de enero de 1604, para dar la debida consideración a esos puntos. El primer día solo el rey y la facción episcopal se presentaron y resolvieron lo que había que hacer. Al día siguiente cuatro ministros puritanos, John Reynolds, Sparks, Chadderton y Knewstubs, fueron llamados a la cámara del Consejo privado, donde expresaron sus deseos y explicaron las objeciones puritanas. Al tercer día el rey y los obispos conferenciaron al principio entre ellos mismos y después de haber solventado los asuntos, llamaron a los cuatro puritanos y les comunicaron lo que habían decidido. El rey les dijo que esperaba de ellos obediencia y humildad y añadió: "Si esto es todo lo que tienen que decir, haré que se conformen o los echaré del país o algo peor." De esta manera se perdió la oportunidad para la conciliación y el rigor volvió de nuevo.

El arzobispo Bancroft; emigración puritana.
En 1604 las constituciones y cánones de la Iglesia fueron resueltas en convocación y, sin recibir el consentimiento del parlamento, se publicaron por la fuerza de la supremacía real solamente. Estaban concebidas en un espíritu riguroso y trataban libremente sobre la excomunión, que en ese tiempo era un mero brutum fulmen. Bancroft, obispo de Londres, presidió esta convocación, al haber muerto Whitgift, siendo poco después elevado al arzobispado de Canterbury. En este nuevo oficio sobrepasó incluso a Whitgift en severidad. Trescientos ministros puritanos, que no se habían separado de la Iglesia establecida, fueron silenciados, encarcelados o exiliados en 1604. "Pero cuanto más los afligían, más se multiplicaban y crecían." Entonces comenzaron los pastores y el pueblo a pensar en la emigración. Los separatistas fueron a Holanda, Smyth a Ámsterdam en 1606 y John Robinson con su iglesia a Ámsterdam y Leiden en 1608-1609.

El embarque de los peregrinos, por Robert Walter Weir
El embarque de los peregrinos, por Robert Walter Weir
Algunos de los puritanos se embarcaron para Virginia, por lo que el arzobispo obtuvo una proclamación prohibiendo partir a otros sin licencia del rey. Tan severa fue la persecución que soportaron que el parlamento en 1610 se propuso liberarlos, pero con poco éxito. Bancroft murió ese año, siendo sucedido por George Abbot, continuando todavía la persecución. En 1618 el rey publicó su Declaración de Deportes y Día del Señor. La controversia sobre la observancia del domingo comenzó ya en la última parte del reinado de Isabel. Nicholas Bound publicó su True Doctrine of the Sabbath, contendiendo por una estricta observancia de ese día, a lo que Whitgift se opuso. Los puritanos adoptaron sus posiciones, pero el tribunal clerical las rechazó y el Libro de Deportes se convirtió en el shibbolet de la facción. Todos los ministros tenían que leerlo a sus congregaciones y los que se resistieran eran suspendidos o encarcelados.

Los puritanos calvinistas.
Las doctrinas de los reformadores y de sus sucesores, conformistas y puritanos juntamente, habían sido calvinistas. Whitgift era calvinista; el rey, que se jactaba de su teología, había mantenido el calvinismo y los representantes de Inglaterra en el sínodo de Dort eran de la misma opinión. Pero un cambio sucedió en el clero establecido y muchos comenzaron a sustentar el arminianismo (o, más bien un semipelagianismo de tipo católico). Los puritanos retuvieron la antigua fe y en 1620 se les prohibió predicar. Desde ese tiempo y durante el primado de Laud, la doctrina y la práctica puritana resultó odiosa a los que estaban en el poder.

Carlos I, pintura de Van Dyck
Carlos I, pintura de Van Dyck
Carlos I; Laud arzobispo.
Jacobo murió en 1625 y fue sucedido por Carlos I. Bajo este monarca "los procedimientos injustos e inhumanos de los organismos instituidos, Council Table, Star Chamber y High Commission, no tienen paralelo". Los no conformistas fueron hostigados y perseguidos en cada punto del país. Esa severidad fue instigada por Laud, poco después de ser hecho obispo de Londres y primer ministro del rey. Las conferencias fueron eliminadas y toda predicación contra el arminianismo y las ceremonias papistas quedó suspendida. Los puritanos fueron echados de una diócesis a otra y muchos se vieron obligados a dejar el reino. En 1633 Laud accedió al arzobispado de Canterbury a la muerte de Abbot, sintiendo los puritanos la fuerza de su feroz celo; durante los siguientes siete años multitudes de ellos, ministros y laicos, se marcharon a Holanda y América. El Libro de Deportes se publicó de nuevo, con consecuencias parecidas a la primera edición. William Prynne, Burton y Bastwick sufrieron castigos horribles. Se impusieron multas ruinosas, se practicaron ritos y ceremonias supersticiosas y toda la Iglesia parecía ir en dirección a Roma. En 1640 la convocación adoptó nuevas constituciones y cánones, extremadamente supersticiosos y tiránicos, que el Parlamento Largo condenó como "contrarios a las leyes fundamentales del reino y a la libertad y propiedad de los súbditos, conteniendo cosas tendenciosas en favor de la sedición y con consecuencias peligrosas." La nación no podía soportar la tiranía política y eclesiástica. Los que habían sufrido por el gobierno arbitrario del rey se unieron con aquellos que estaban gimiendo bajo el despotismo de los obispos y en un vasto esfuerzo derribaron la monarquía absoluta y el papado anglicano juntamente. Comenzó una nueva era. El puritanismo propiamente así denominado había terminado, pues los puritanos se dividieron en dos facciones: Independientes y presbiterianos.

El siguiente esquema resume las peculiaridades sobresalientes del puritanismo.

PURITANISMO
Características Teológicas Calvinismo
Eclesiásticas Anti-anglicanos
Criterio del Nuevo Testamento para el gobierno de la Iglesia
Prácticas Predicación bíblica
Buena conciencia
Piedad personal y familiar
Importancia del día del Señor
Políticas Democracia
Nación santa
Grupos Anglicanos
Presbiterianos
Separatistas Congregacionales
Bautistas
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