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PRESBITERIANOS

Presbiterianos es el nombre de quienes se identifican con la forma de gobierno eclesiástica que surgió durante la Reforma protestante en el siglo XVI y que principalmente usan, con variantes, las Iglesias reformada y presbiteriana en todo el mundo.

Árbol de la Reforma

La Iglesia de Escocia

Cristianismo antiguo en Escocia.
La primera iglesia cristiana en Escocia se dice que fue edificada en Whithorn, Galloway, hacia el año 402. El constructor fue Ninian, cuya influencia no sobrevivió a su muerte en 432, volviendo a caer el país en el paganismo. La historia sostenida del cristianismo en Escocia comienza con la llegada de Columba y sus compañeros a Iona en 583. Siglos después de su muerte serían construidos los edificios que todavía siguen en pie en la isla, pero fue la memoria de Columba la que ha quedado asociada para siempre con los orígenes del cristianismo en Escocia. El gobierno de la iglesia de Columba fue en cierto sentido una combinación de presbiterio y episcopado; aunque hubo obispos entre los misioneros, todos estaban sujetos a la regla del presbítero Columba. El gran contemporáneo de Columba fue Kentigern, cuya memoria está preservada en la hermosa catedral de Glasgow. El gobierno de la iglesia de Columba estaba destinado a ser sustituido. No fue hasta el año 716 que los monjes de Iona abandonaron totalmente sus prácticas tradicionales. Es una desgracia que el período de los culdees esté envuelto en tal oscuridad, pero toda la evidencia parece indicar que fue un periodo de excepcional justicia y piedad. La última huella persistente de maneras distintivamente célticas de creencia y adoración desapareció en el reinado de Margarita, quien era una devota de Roma.

John Knox
La Reforma.
En los siglos posteriores surgió una gran irritación por los intentos de los prelados ingleses para establecer la supremacía sobre la Iglesia de Escocia. Ocasionalmente Escocia fue excomulgada por el papa. Pero gradualmente la necesidad de una reforma comenzó a ser proclamada, siguiendo una larga y mortal batalla. Los esfuerzos para derrotar por la fuerza el creciente espíritu de investigación y el regreso a un cristianismo más primitivo fueron totalmente ineficaces. "El olor del maestro Patrick Hamilton", protomártir de la Reforma escocesa, "afectó a muchos a los que envolvió." El martirio de George Wishart fue terriblemente vengado con el asesinato del cardenal Beaton. Esta muerte causó una cierta reacción en favor de Roma, pues el cardenal había sido un ardiente patriota. La facción romanista procuró ayuda de Francia y los protestantes la buscaron en Inglaterra. Los asesinos del cardenal y muchos que no tenían simpatía por el asesinato se vieron obligados a buscar refugio en el castillo de St. Andrews. Los defensores fueron exiliados a Francia, estando entre ellos John Knox, quien durante 19 meses sirvió en una galera de esclavos. Tras su liberación, por intercesión del rey Eduardo VI, Knox llegó a ser uno de los capellanes del rey y tomó parte en la preparación del Libro de Oración inglés de 1552. El ascenso de la reina María al trono de Escocia hizo que tuviera que huir al continente, donde, entre otras vicisitudes, ministró en Ginebra y en Francfort. Durante su ausencia la Reforma continuó haciendo progresos, pero a su regreso a Escocia en 1559 dio nueva vida al movimiento y aseguró su triunfo. El año 1560 fue testigo de la consolidación, reconocimiento nacional y establecimiento de la Iglesia reformada. Se celebró la primera Asamblea General y la Confesión de Fe Escocesa y el Primer Libro de Disciplina se publicaron. El gobierno de la Iglesia se depositó en superintendentes, ministros, doctores, ancianos y diáconos. La Cena del Señor sería celebrada cuatro veces al año. En las ciudades habría servicios diarios. Los matrimonios serían realizados "abiertamente y en audiencia pública de la Iglesia." El Libro de Orden Común, a veces llamado "Liturgia de John Knox", originalmente preparado por la congregación inglesa en Ginebra para su propio uso, fue recomendado en 1564 y se usó generalmente, aunque no exclusivamente, en la adoración pública durante 80 años. La Reforma en Escocia tomó una forma diferente a la Reforma en Inglaterra, parcialmente porque en Inglaterra la monarquía y los obispos estaban a favor de la Reforma, mientras que en Escocia era al contrario. Fue por los presbíteros que se efectuó el cambio y el gobierno de la Iglesia naturalmente se convirtió en presbiteriano. Los reformadores no estimaron que estaban edificando una "nueva Iglesia." Su propósito era purificar el templo, fortalecerlo, eliminando las excrecencias y corrupciones. Se puso mucha atención a la educación y se introdujo un sistema que, aunque alterado hacia finales del siglo XIX, ha de ser siempre recordado con gratitud.

Asamblea de Westminster
Asamblea de Westminster
Presbiterio dominante.
La organización de la Iglesia reformada tal como ahora existe en Escocia no se alcanzó sin un duro y prolongado conflicto. Unas veces el presbiterio, otras veces el episcopado, en diferentes formas, dominaron la escena. Algunas veces coexistieron juntos. El Pacto Nacional, firmado en Greyfriars Churchyard, Edimburgo, en 1638, y la Liga y Pacto Solemne, firmada en St. Margaret, Westminster, en 1643, dejaron una profunda impresión en la vida nacional y los nombres de aquellos que, ya sea en el campo de batalla o por la ejecución, sellaron sus convicciones con su sangre, son, especialmente en las regiones meridionales de Escocia, tenidos hasta ahora en veneración y afecto peculiar. La Asamblea General de 1638, que se celebró en la catedral de Glasgow, destituyó o suspendió a todos los obispos. La Asamblea de Westminster publicó la Confesión de Fe, que durante 10 años fue aceptada desde John o' Groats hasta Land's End, y todavía sigue siendo la norma oficial de la Iglesia escocesa y de las iglesias que han surgido de ella. La lucha acabó prácticamente con la revolución de 1688, cuando el presbiterio quedó finalmente ratificado, aunque los pactos fueron puestos aparte. El mensaje del rey, que fue leído en la Asamblea General de 1690, contenía un importante aviso: "Esperamos que vuestro arreglo será tal que no tengamos razón de arrepentirnos de lo que hemos hecho. Nunca podremos ser del sentir de que la violencia es apropiada para el avance de la verdadera religión, ni intentamos que nuestra autoridad sea una herramienta para las pasiones irregulares de ninguna facción. La moderación es lo que la religión requiere, lo que las iglesias vecinas esperan y nosotros os recomendamos." Es en acuerdo con este consejo que la Iglesia de Escocia, con excepciones ocasionales desgraciadas, se ha propuesto actuar.

Thomas Chalmers
Patrocinio laico y la "perturbación."
Una fuente de problemas se introdujo en 1712 por la recuperación del patrocinio laico. Esta fue la principal causa de la formación del Presbiterio Asociado en 1783, siendo su principal líder Ebenezer Erskine, y del Sínodo del Alivio en 1752, siendo su principal líder Thomas Gillespie. Esta causa tuvo también mucho que ver con la división de la Iglesia en las dos grandes facciones de moderados y evangélicos. Entre los líderes de los moderados estuvieron el rector William Robertson el historiador, el rector George Campbell, Hugh Blair y el rector George Hill, cuyas Lectures in Divinity (3 volúmenes, Edimburgo, 1821, 5ª edición, 1850) formaron a varias generaciones en doctrina sana. Entre los líderes de los evangélicos estaban John Erksine, Sir Henry Moncreiff-Wellwood de St. Cuthbert, Andrew Thomson de St. George, Edimburgo y el más grande de todos, Thomas Chalmers. Por algún extraño malentendido, moderados y evangélicos concurrieron en la destitución de John McLeod Campbell por enseñar la doctrina de la "expiación universal y el perdón por la muerte de Cristo" y de Edward Irving, por enseñar la "pecaminosidad de la naturaleza humana de Cristo." Pero si concurrían en asuntos doctrinales, los moderados y evangélicos fueron irreconciliables en asuntos eclesiásticos. La imposición ocasional en las parroquias de candidatos de patrocinadores contra el deseo declarado y las vehementes protestas de los parroquianos enconó la controversia que terminó en la "perturbación." El "conflicto de los 10 años" acabó en mayo de 1843 con la retirada de 451 ministros quienes, bajo el liderazgo del doctor Chalmers, constituyeron la Iglesia Libre de Escocia. A aquellos que permanecieron se les impuso el objetivo de suplir las plazas dejadas vacantes y cuando el efecto inmediato del golpe hubo pasado, ellos mismos establecieron las nuevas condiciones.

Valores de la Iglesia.
Se pueden citar unos pocos ejemplos típicos de los muchos clérigos a quienes se debe el avivamiento de la Iglesia. Una notable influencia en la obra de restauración fue la de James Robertson, fundador del "Plan de Inversión", hombre de piedad ferviente y generosidad pura, de sabiduría y tolerancia. La introducción de música instrumental en la adoración pública y el deseo de hacer la casa de Dios más digna estéticamente para su sagrado propósito, se debió en gran medida a los esfuerzos del doctor Robert Lee, ministro de Old Greyfriars, y profesor de crítica bíblica en la universidad de Edimburgo. Una extraordinaria influencia personal fue ejercida por Norman Macleod, cuya amplitud y simpatía, incansables esfuerzos en pro de la clase trabajadora, celo consumidor por las misiones extranjeras y elocuencia en el púlpito o en una plataforma, le ganaron la admiración y afecto de todas las clases de la sociedad. John Tulloch fue un hombre de espíritu bondadoso, "grande de corazón, lleno de simpatía, amistoso hacía los de abajo y los de arriba", devoto pero de mente abierta, sosteniendo tenazmente la fe incorporada en el credo niceno pero contendiendo por una interpretación liberal de los formularios de Westminster. En algunos aspectos John Caird fue el más grande orador que nunca tuviera el púlpito escocés. En la combinación de pensamiento profundo con sinceridad pasional y fuerza dramática no ha tenido rival. Los escritos de William Milligan fueron grandemente apreciados en Escocia e incluso más cordialmente recibidos en Inglaterra. Lo mismo se puede decir de Andrew Kennedy Hutchison Boyd. Un predicador, poeta y genio religioso que ocupó una posición única fue George Matheson, quien con entusiasmo maravilloso y perseverancia incansable logró, a pesar de su ceguera, una obra sobrepasada por pocos. La vida y trabajos del doctor John Macleod en la gran parroquia de Govan, y la elocuencia y sinceridad con la que impuso ciertos aspectos olvidados de la Iglesia, causaron una profunda impresión en muchos, incluso en aquellos para los cuales sus ideas no eran totalmente aceptables. Probablemente ningún hombre en tiempos modernos ha dejado una marca más indeleble en la vida práctica de la Iglesia que Archibald Hamilton Charteris, a quien se debe el nacimiento del Comité de Trabajo y Vida Cristiana con sus desarrollos múltiples. Robert Herbert Story fue un hombre de gran fuerza y elevación de carácter, con ternura singular de corazón, un controversista sin par e incansable y valeroso campeón de la Iglesia de sus padres.

Constitución y gobierno.
El patrocinio fue abolido en 1874 y la elección de ministros se deposita en los miembros y adherentes. El sistema de tribunales eclesiásticos es muy eficiente y en cada parroquia hay un consejo de la iglesia, consistente del ministro como moderador o presidente y los "ancianos", cuyo número varía según las circunstancias. El país está dividido en presbiterios, variando en extensión y en el número de las parroquias incluidas. Los miembros de un presbiterio consisten de un ministro de cada parroquia, junto con un anciano; ciertos profesores teológicos también tienen derecho a sentarse en el tribunal. Los moderadores de los presbiterios son actualmente casi universalmente designados por rotación y la duración de su oficio es medio año. El tribunal supremo de la Asamblea General, que consiste de representantes, tanto laicos como clérigos, de los presbiterios, universidades y burgos reales, se reúne anualmente en Edimburgo en mayo y la apertura es uno de los sucesos más pintorescos del año, siendo en algunos aspectos único entre las reuniones eclesiásticas. La corona está representada por un noble, el lord comisionador, quien reside en el palacio de Holyirood. Tras dejar el palacio, el comisionador va en procesión a la catedral de St. Giles, donde dirige el servicio divino, siendo el sermón predicado por el moderador retirado. Tras el servicio hay una procesión al salón de la Asamblea General, donde el tribunal se constituye y el nuevo moderador es instalado. El lord comisionador ocupa un asiento llamado trono, pero no tiene voz en las discusiones. Hay un intercambio de cortesías entre él y la asamblea. Trasmite los buenos deseos de la corona a la Iglesia y recibe del moderador la seguridad de la lealtad de la Iglesia a la corona. Los deberes del moderador, que es escogido por la asamblea son presidirla y tomar parte en toda clase de reuniones por todo el país. La Asamblea General, como tribunal supremo, revisa los procedimientos de los sínodos y finalmente dispone de tales casos y cuestiones como hayan surgido en alguna parte. Pero ninguna legislación nueva, por la provisión del "Barrier Act" es vinculante sobre la Iglesia hasta que haya recibido la sanción de la mayoría de los presbiterios.

Agencias de la Iglesia.
La obra práctica de la Iglesia la llevan a cabo comités, de los que se pueden mencionar unos pocos. La misión interior tuvo su origen en los trabajos de extensión de la Iglesia del doctor Chalmers. El crecimiento de la población había sobrepasado la capacidad de la Iglesia. Se hicieron apelaciones al gobierno para la construcción de nuevas iglesias que fracasaron y Chalmers determinó que la obra sería hecha por el esfuerzo voluntario y por la extensión del sistema parroquial o territorial. Para avanzar esta proyecto de la extensión de la Iglesia, Chalmers trabajó con asiduidad y éxito extraordinario y cuando se retiró el arreglo quedó unido con algunos otros planes menores, llegando a ser conocido como la Misión Doméstica, que realiza una inmensa obra. Suple en poblaciones fluctuantes, en distritos remotos y en lugares atestados servicios en escuelas, salones públicos y en casas, ayudando a soportar iglesias en localidades pobres, ayudando a financiar la construcción de nuevas iglesias o para la extensión de las que se han quedado pequeñas para las congregaciones; designa conferenciantes en teología pastoral en las cuatro universidades de Escocia y proporciona capellanes para hospitales y casas de acogida. La asociación de mujeres para las misiones domésticas, comenzada en 1893, ha demostrado ser un auxiliar valioso.

La Iglesia Libre Unida

Primera constitución e ideales.
La esencia de la Iglesia Libre Unida nació en la Reforma. El ideal de una Iglesia nacional escocesa que surgió entonces fue el de una Iglesia libre del Estado, auto-constituida y autogobernada. Escocia ha sido siempre mayoritariamente presbiteriana y sus disputas raramente han sido doctrinales. Las divisiones han sido principalmente por diferencias en la interpretación de la afirmación eclesiástica de la libertad espiritual y por cuestiones a veces más teóricas que prácticas, como es la relación de la Iglesia con el Estado. La historia de las fuerzas religiosas enmarcadas ahora en la Iglesia libre unida es la historia de los sucesivos posicionamientos hechos por hombres en su propio ideal de una Iglesia libre y por la añadidura gradual de varias iglesias independientes formadas de este modo. El tiempo y de nuevo el punto de partida fue, no la disidencia de una doctrina teológica, sino una interpretación diferente en la aplicación del principio de independencia espiritual y una nueva afirmación de los derechos de la Iglesia. La Iglesia Libre Unida afirma la continuidad a través de todas sus ramas con la Iglesia reformada original en Escocia y mantiene su propia interpretación de los derechos y poderes de esa iglesia. En 1560 la Iglesia se constituyó y adoptó la confesión de Knox. Existió sin sanción de ningún acta del parlamento hasta 1567. En 1647, sin consulta con el parlamento, sustituyó la confesión de Knox por la de Westminster. Ese y otros actos se presentan como ejemplos del ejercicio de esa libertad espiritual que han determinado escoger frente a las ventajas de la Iglesia establecida. El poder legislativo de alterar la doctrina, disciplina y gobierno, afirma la Iglesia Libre Unida, quedó reconocido en el Acta Barrier de 1697, que declaraba que ninguna alteración sería hecha sin haber sido enviada a los presbiterios.

Primeras secesiones.
La primera división formal surgió en 1688. Los cameronianos intransigentes, en desacuerdo con su espíritu transigente, rehusaron respaldar la resolución de la revolución y permanecieron aislados hasta 1876, cuando se unieron a la Iglesia libre. Luego llegaron las dos secesiones que desembocarían en la Iglesia presbiteriana unida. La primera, el Sínodo asociado, originado por la destitución en 1733 de Ebenezer Erskine, junto con tres ayudantes, por predicar un sermón en el que afirmaba la jefatura de Cristo sobre la Iglesia y declaraba a la iglesia "la sociedad más libre en el mundo." Señalaba especialmente a un acta de la asamblea (1732) que ponía la elección de los ministros en las manos no de la congregación, sino de la mayoría de ancianos. Esos cuatro declinaron la restauración un año más tarde, desaprobando la hostilidad de la mayoría "moderada" en su teología "Marrow". Tenían 45 congregaciones en 1747 cuando tuvo lugar la gran "ruptura" por la cuestión de la legalidad de prestar cierto juramento burgués. La ruptura quedó sanada en 1820 cuando se formó la Iglesia secesión unida, pero no antes de que los anti-burgueses y burgueses hubieran expulsado a pequeñas minorías de Antiguas Luces, habiendo desarrollado los principales cuerpos o Nuevas Luces ideas más modernas en cuanto a las limitaciones del deber del magistrado civil en la esfera eclesiástica. Los "burgueses de la antigua luz" encontraron su camino de regreso a lo establecido justo a tiempo para salir en la "perturbación". Los "anti-burgueses de la antigua luz" (posteriormente llamados separatistas originales) se unieron a la Iglesia libre en 1852, con la excepción de un minúsculo remanente que se separó. La Iglesia Secesión unida se distinguió por su entusiasmo misionero y creció y prosperó hasta la unión de 1847.

Iglesia Presbiteriana Unida.
La segunda secesión, que posteriormente formaría la Iglesia presbiteriana unida, fue la Relief Church, que se originó con Thomas Gillespie, que estuvo casi solo hasta 1761, cuando se formó un presbiterio "para el alivio de los cristianos oprimidos en sus privilegios cristianos." Esta Iglesia creció rápidamente y se distinguió por su espíritu liberal. Al contrario que la Secesión, invitó a todos los cristianos a sus ordenanzas y en 1794 sancionó un himnario. La unión de la Iglesia Secesión y Relief Church se realizó en 1847, cuando la Secesión unida contribuyó con unas 440 congregaciones y la Relief con 114, resultando la Iglesia presbiteriana unida. A esta Iglesia y a sus antecesores espirituales se puede en gran medida atribuir el hecho de que la causa de la religión evangélica se mantuviera en Escocia. La carrera de la Iglesia presbiteriana unida fue eminentemente próspera. Siempre democrática y conteniendo posibles tendencias hacia el congregacionalismo, mostró una actividad vigorosa y progresiva. Las misiones han sido siempre apoyadas entusiastamente y en distritos populosos han surgido nuevas congregaciones. En asuntos eclesiásticos destaca por la clara y consistente afirmación del principio de la voluntariedad es decir "la obligación de los miembros de apoyar y extender mediante contribución voluntaria las ordenanzas del evangelio", aprobando frecuentemente resoluciones para la separación del Estado de la Iglesia estatal. Fue el primer órgano presbiteriano en modificar en una dirección liberal y evangélica los términos de suscripción a la confesión de Westminster, lo que se hizo en el acta declaratoria de 1879. Para la ayuda de las congregaciones más pobres se creó un fondo para que pudieran apoyar a sus propios ministros. La Iglesia mantuvo un aula teológica en Edimburgo, estando relacionado con ella el nombre de John Cairns. La organización de la Iglesia tuvo la peculiaridad de que no tendría sínodos provinciales. El conjunto de los presbiterios se reuniría anualmente como sínodo, siendo el tribunal supremo de la Iglesia y correspondiéndose a las asambleas generales de otras. En la unión de 1900 la Iglesia presbiteriana unida tenía 599 congregaciones, 200.000 miembros y un ingreso medio de 400.000 libras.

Gobierno eclesiástico presbiteriano

Doctrina.
Es necesario tener en mente al considerar el gobierno presbiteriano que la palabra "presbiteriano", aunque designa al seguidor de una particular forma de gobierno eclesiástico, ha llegado a tener una significación doctrinal tanto como eclesiástica. Las iglesias que sostienen el gobierno presbiteriano han desarrollado en el curso de su historia tal relación natural con un gran tipo de doctrina cristiana que las palabras calvinista y presbiteriano son en gran medida sinónimas. Por lo tanto, es apropiado usar la frase "sistema presbiteriano" para designar los principios y regulaciones doctrinales, éticas, gubernamentales y litúrgicas de las iglesias presbiterianas. La idea motriz del sistema presbiteriano de pensamiento, tanto teórica como prácticamente, es la doctrina de la soberanía divina. Por esta soberanía se entiende el control absoluto del universo en todo lo que contiene, sea visible o invisible por el supremo, eterno, omnisciente, omnipresente y omnipotente Dios para fines sabios, justos, santos y amorosos, conocidos plenamente sólo por él mismo. Esta soberanía divina halla expresión práctica en el sistema presbiteriano, a través de su principio organizativo, la soberanía de la palabra de Dios como norma suprema e infalible de fe y práctica. El sistema presbiteriano acepta e incorpora, como una obligación vinculante perpetuamente, sólo aquellos principios y regulaciones que pueden ser demostrados bíblicos en origen. Se puede mantener que aunque en otras iglesias además de la presbiteriana se reconocen la soberanía de Dios y su palabra, sólo en esas iglesias que se adhieren estrechamente al sistema presbiteriano hallan una expresión definida, general y vital esas dos grandes verdades en el lógico resultado de la fe, gobierno y adoración.

Bases bíblicas.
El gobierno presbiteriano mantiene aquello que con total garantía se halla en las Escrituras. Divino en su origen, una de sus principales fuentes menores fue el sistema judío del tiempo de Cristo, excluyendo el elemento sacerdotal. En ese sistema el pueblo estaba asociado en sinagogas o congregaciones para la adoración y la vida piadosa, siendo gobernados por un conjunto de hombres llamados ancianos (Hechos 13:15). En cada congregación también había un oficial conocido como el gobernante principal de la sinagoga, quien era presidente de los ancianos y la enseñanza era impartida por el "legado" de la sinagoga o por los doctores de la ley. Los ancianos también constituían los cuerpos denominados sanedrines locales, que ejercían funciones judiciales dentro de distritos limitados; mientras que el control de los asuntos con el Estado en conjunto estaba depositado en un concilio compuesto de sacerdotes, ancianos y escribas, designado el gran sanedrín. Bajo este sistema judío vivió Jesús. Uno de los primeros actos de su ministerio fue realizado en la sinagoga en Nazaret (Lucas 4:16), reconociendo la autoridad de la sinagoga (Mateo 18:17) en el mandato "dilo a la iglesia." Las características generales del sistema judío las adoptó la iglesia primitiva, modificado en asuntos de detalle por la autoridad apostólica. Los ancianos de la sinagoga se convirtieron en los ancianos de la congregación cristiana (Hechos 14:23); el principal dirigente de la sinagoga quedó reproducido probablemente en el episcopos; el sanedrín local fue modificado y establecido en el presbiterio y el gran sanedrín fue el prototipo de los sínodos, asambleas generales y concilios. El gobierno presbiteriano encuentra garantía divina y claro reflejo expresado en los grandes principios de gobierno eclesiástico expuestos en el Nuevo Testamento. Esos principios son: (1) La suprema autoridad de Jesucristo, como hombre y Dios, que supone la sumisión a su ley, contenida en las Escrituras cristianas, como única norma de fe y práctica. (2) La paridad del ministerio como embajadores o representantes de la cabeza divina suprema de la Iglesia. (3) La participación del pueblo, como miembros de la casa de Dios, en el gobierno de la Iglesia, por oficiales escogidos. (4) La unidad de la Iglesia, que supone un control autoritativo no por individuos, sino por tribunales representativos. (5) El derecho del juicio privado en todos los asuntos de religión, sujetos sólo al señorío de Dios sobre la conciencia.

Gobierno.
Esos principios fueron factores esenciales en el gobierno de la Iglesia del Nuevo Testamento y al ser aplicados en el gobierno presbiteriano resultan en las definiciones de la Iglesia y sus oficiales, tal como se describe a continuación:

1. De la Iglesia: Hay una iglesia invisible y una visible. "La Iglesia católica o universal, que es invisible, consiste de todo el número de los elegidos que han sido, son o serán congregados en una, bajo Cristo la cabeza." "La Iglesia visible, que es también católica o universal bajo el evangelio (no confinada a una nación como antes bajo la ley), consiste de todas aquellas personas en toda nación, junto con sus hijos, que hacen profesión de la santa religión de Cristo y se someten a sus leyes" (confesión de Westminster, capítulo 25). El nombre "católica" o "universal" no es por tanto propiedad exclusiva de ninguna comunión o denominación y todas las iglesias que sostienen los fundamentos de la religión cristiana son iglesias de Cristo.

2. Del poder de la Iglesia: El poder de la Iglesia es simplemente ministerial, declarativo y espiritual. Es ministerial porque la Iglesia ejerce el poder sólo por la autoridad de Cristo. Es declarativo porque la Iglesia está limitada a la interpretación de los principios y leyes ya contenidos en la Palabra de Dios. La Iglesia no puede añadir ni quitar de esa ley divina. Es espiritual, porque la Iglesia está interesada sólo con los asuntos eclesiásticos. La Iglesia no ha de ejercer poder en o sobre el Estado, ni el Estado usurpar la autoridad en o sobre la Iglesia.

3. De la iglesia particular: La inmensa multitud de aquellas personas en cada nación que hacen profesión de la religión cristiana no se pueden reunir en un lugar y por tanto "es razonable y está garantizado por la Escritura que deben dividirse en muchas iglesias particulares." Los presbiterianos sostienen que sin referencia a la forma de gobierno, "un número de cristianos profesantes, con sus hijos, asociados voluntariamente para la adoración y la vida piadosa, en concordancia con las Sagradas Escrituras", son una iglesia particular. Cada congregación cristiana tiene derechos inherentes por los cuales no es dependiente de ninguna supuesta autoridad superior, salvo que voluntariamente se someta a cierta forma de gobierno. La única fuente de autoridad es Jesucristo, la gran cabeza de la Iglesia.

4. De los oficiales de la iglesia: (a) El ministerio: no hay sino un orden en el ministerio y todos los ministros son colegas entre sí. Al negar la sucesión apostólica de los obispos diocesanos con autoridad sobre los ministros, los presbiterianos afirman una sucesión apostólica de hombres apostólicos que han sido especialmente puestos aparte "para la oración y el ministerio de la palabra", siendo ordenados para su oficio por ministros solamente (Hechos 6:4; 1 Timoteo 2:2). La marca distintiva de un verdadero ministro no es la sucesión apostólica en ningún sentido sino el llamamiento de Dios a la tarea de predicar el evangelio. Más aún, la diócesis del obispo del Nuevo Testamento estaba limitada a su parroquia y cada pastor es, por tanto, a la vez predicador y obispo parroquial. "Pastores, no prelados" son los ministros presbiterianos. (b) Los ancianos: el presbítero del Nuevo Testamento era un gobernante en la congregación local, siendo escogido para el oficio por el pueblo (Hechos 14:23). En cada congregación había un conjunto de ancianos como tribunal de control y ejercían la autoridad, no como individuos, sino como cuerpo organizado (Hechos 20:17-28). Cada congregación presbiteriana está, por tanto, gobernada por un conjunto de ancianos elegidos por el pueblo, ordenados por los ministros y presididos por el pastor de la congregación. (c) El diaconado: este oficio, en su origen, fue una provisión para la distribución de la benevolencia de la Iglesia apostólica. Los diáconos presbiterianos, por tanto, son oficiales encargados del cuidado de los pobres y también pueden quedar confiados con las cuestiones temporales de las congregaciones. Son escogidos por el pueblo y ordenados por ministros.

5. Membresía de la Iglesia: Las condiciones de admisión a la comunión de la Iglesia visible son las mismas que las condiciones de salvación reveladas en la Sagrada Escritura, esto es, creer en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo y la fe en el Señor Jesucristo como salvador divino y todo suficiente, la aceptación de la Biblia como la única norma infalible de fe y práctica y la declaración de un propósito sincero de llevar una vida aceptable a Dios en Jesucristo. Las iglesias no tienen derecho a añadir o quitar nada de esas condiciones y todos las que las han aceptado son hermanos en Cristo. Los miembros de la Iglesia, en cuanto su conducta, están bajo el control de la iglesia a través de los pastores y ancianos como guías en la vida cristiana y sujetos a disciplina (Mateo 18:17), aunque abriéndose la puerta para que cada miembro que se considere perjudicado por la acción de un presbiterio pueda apelar o quejarse a un tribunal superior.

6. Del tribunal eclesiástico: La característica distintiva del gobierno presbiteriano es el tribunal eclesiástico, el gobierno de organismos representativos y no de individuos. De hecho deriva su nombre distintivo como gobierno eclesiástico del "presbiterio" del Nuevo Testamento, una organización que incluye a ministros y ancianos. Los organismos gobernantes de las iglesias particulares son conocidos como sesiones, consistiendo cada una de un pastor y varios ancianos, elegidos por el pueblo, formando el primero de los tribunales eclesiásticos. Las iglesias denominacionales plenamente organizadas tienen tribunales más elevados o superiores, conocidos como presbiterios, sínodos y asambleas generales, a través de los cuales los cuatro grandes principios de gobierno eclesiástico arriba mencionados hallan plena expresión. Un presbiterio es un tribunal eclesiástico que ejerce autoridad, legislativa, ejecutiva y judicial sobre varias congregaciones dentro de una zona geográfica limitada y está compuesto de todos los ministros dentro de ese área, con adición de un anciano de cada congregación. El presbiterio de esta forma muestra la unidad de la Iglesia en una forma visible y tangible; subraya la paridad del ministerio, al concentrar la autoridad supervisora en todos sus miembros ministeriales; muestra los derechos del pueblo mediante la presencia de ancianos como sus representantes, gobernando conjuntamente con los ministros y exalta el señorío de Cristo al magnificar su ley como única norma de procedimiento y los intereses de su reino como única esfera de actividad cristiana. Los sínodos y asambleas generales no son sino presbiterios más grandes, necesarios por la extensión y número de cualquier denominación dada y subrayando, en una manera más marcada, la unidad de la Iglesia. Las constituciones de las iglesias presbiterianas denominacionales proporcionan un sistema general de supervisión de los tribunales más altos sobre los más bajos en asuntos administrativos y judiciales, quedando el poder de decisión final en la Asamblea General. La garantía bíblica para el presbiterio se encuentra en pasajes tales como 1 Timoteo 4:14 y para el sínodo y Asamblea General en Hechos 15:22-24 y 16:14. A este sistema de gobierno se añadió el concilio general de la "Alianza de Iglesias reformadas a través de la palabra que sostienen el sistema presbiteriano", que aunque es un organismo meramente consultivo, reconoce la unidad de la Iglesia cristiana universal a través de su membresía en todo el mundo.

Adoración.
La adoración presbiteriana es en parte un asunto de gobierno. Está basada en lo que respecta a su carácter sobre el hecho de que no hay sacerdocio humano en el Nuevo Testamento y que el único sacerdote de la nueva dispensación es el Señor Jesucristo. Los ministros no son sacerdotes, sino predicadores. Por tanto, el sacerdotalismo ya sea en conexión con sacramentos, liturgias impuestas o vestiduras sacerdotales no tiene lugar en la adoración de las iglesias presbiterianas. Los sacramentos son simplemente ordenanzas, por los que los signos sensibles de Cristo y sus beneficios "están representados, sellados y aplicados a los creyentes." La oración es la libre relación del alma con Dios y no debe ser estorbada por mecanismos humanos como los libros de oración compulsivos. Los ministros no son mediadores entre Dios y el hombre, ni poseedores de una autoridad delegada divinamente para perdonar pecados, sino simplemente líderes del pueblo en todo lo que constituye la adoración y comunión con Dios. Los verdaderos adoradores adorarán al Padre no en Samaria ni en Jerusalén, sin en espíritu y verdad.

Por su doctrina el sistema presbiteriano honra la soberanía divina sin negar la responsabilidad humana; por su gobierno exalta el señorío de Cristo aunque dando pleno desarrollo a las actividades del pueblo cristiano y en su adoración magnifica a Dios a la vez que trae bendiciones al hombre, al insistir sobre el derecho de libre acceso por parte de cualquiera ante él, ya que la gracia no puede quedar limitada en su administración por ninguna ordenanza humana.

Árbol de los presbiterianos en Estados Unidos.

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