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CONGREGACIONALISMO

Congregacionalismo es el nombre de una forma de gobierno eclesiástico más que una creencia doctrinal. Sus características distintivas son dos: (1) La absoluta independencia de cada iglesia local y (2) el privilegio y deber de la comunión cooperativa entre las iglesias. Se cree que las iglesias apostólicas eran congregacionales y permanecieron así hasta mediados del siglo II.

Árbol de la Reforma

Los congregacionales ingleses.
El congregacionalismo moderno se puede trazar hasta el tercer cuarto del siglo XVI. Algunos afirman que una pequeña iglesia en Londres, en 1570, de la cual Richard Fytz era pastor, era congregacional, pero esta afirmación es dudosa. La iglesia congregacional más antigua demostrable de esa época fue formada por Robert Browne en Norwich, parece ser que en 1580. La Iglesia anglicana se caracterizaba por su mundanalidad e incluso corrupción y retenía muchas prácticas católicas. Aunque sus más iluminados y devotos seguidores deploraban sus defectos, fracasaron en corregirlos. Consecuentemente muchos de sus miembros, especialmente los que habían huido al continente en el tiempo de María Tudor y habían entrado en contacto con los principios y líderes de la Reforma, favorecían el presbiterianismo y procuraron introducirlo en su patria a su regreso. Ellos eran puritanos. Pero las reformas propuestas les parecían a algunos insuficientes. Se esperaba que los gobernantes civiles las introdujeran y dirigieran. Tales reformas respaldaba la antigua teoría de una Iglesia estatal, incluyendo a todos los ciudadanos de cualquier carácter. Para Browne eso no era suficientemente radical. Él quería reforma y pureza inmediata en la Iglesia. Hacia 1578 fue llamado a una parroquia en Cambridge. Pero según su idea era la iglesia, no el obispo, quien debería haberle invitado, y, aunque sirvió seis meses, rechazó permanecer en el cargo. Entonces se fue a Norwich, y, consultando con Robert Harrison, reunió una iglesia independiente.

Ilustración satírica de un culto congregacional
Sus ideas.
Browne declaró que todos los cristianos deberían retirarse de la Iglesia anglicana, como era entonces, y formar nuevas iglesias incluyendo sólo a las personas sinceramente religiosas; que cualquier compañía de tales creyentes, unidos por un pacto público entre sí y con Dios, es una verdadera y, en cuanto a la organización concierne, perfecta iglesia; que la autoridad eclesiástica descansa sólo en la supremacía de Cristo sobre tales iglesias locales, cuyos miembros son los intérpretes de las enseñanzas de la Biblia y las indicaciones de la providencia divina bajo la prometida guía del Espíritu Santo; que cada Iglesia debe tener oficiales, escogidos por ella misma y teniendo cada miembro iguales derechos que los demás, un pastor, un maestro, uno o más ancianos, uno o más diáconos y una o más diaconisas; que todos los miembros de tal iglesia deberían ejercer una mutua y constante supervisión, corrigiéndose unos a otros en sus faltas y que todas las iglesias deberían afirmar el privilegio y cumplir el deber de la comunión y cooperación. Este sistema, llamado brownismo por sus oponentes y por otros muchos entonces, aunque sus adherentes generalmente no aceptaron el título, era sustancialmente congregacional y ofrecía inmediato y adecuado remedio para los males existentes.

La persecución pronto expulsó a la iglesia de Browne de Norwich, al menos en parte. Algunos miembros se quedaron allí y otros la revivieron tras unos pocos años, pues su existencia se menciona en 1598 (G. Johnson, Discourse, etc., Ámsterdam, 1603, p. 205). Sin embargo, prácticamente en conjunto, emigró en 1581 a Middelburg en Zelanda, pero tras unos dos años se disolvió, principalmente a causa de las malas aplicaciones de su norma sobre la crítica mutua y Browne, regresando a Inglaterra, abandonó la obra de reformar y volvió a la Iglesia estatal. Han sobrevivido seis libros suyos, conteniendo cinco, hasta donde era accesible, la obra que él dejó, demostrándose su importancia por una proclamación real contra tales libros. Pero en el sexto defendió a la Iglesia estatal.

Barrowe y Greenwood.
No mucho antes, aunque menos consistente, apareció otro tipo de congregacionalismo, conocido como barrowismo. Henry Barrowe, un abogado de Gray's Inn, Londres, fue arrestado en 1586 y él y su amigo John Greenwood fueron encarcelados durante la mayor parte del tiempo hasta su martirio en 1593. Pero incluso en la cárcel se las arreglaron para ser prolíficos autores. Ellos promulgaron una nueva teoría del gobierno eclesiástico, de la que Barrowe parece haber sido responsable principalmente. Aceptaban el principio fundamental de Browne sobre la independencia de cada iglesia local. Pero recelaban de su enseñanza sobre la igualdad de todos los miembros de la iglesia para manejar los asuntos eclesiásticos y defendieron la teoría presbiteriana de Thomas Cartwright, de que tal control debía estar en manos de una junta de ancianos. El plan de Browne había incluido ancianos entre los oficiales de la Iglesia, pero significando sólo que tales hombres, representando a los "más adelantados en dones", deberían hacer sustancialmente la obra del comité de la iglesia tal como es en el congregacionalismo moderno, sin dominar a la iglesia. Según la teoría de Barrowe los ancianos debían gobernar. Ofrecía un compromiso, por el que el congregacionalismo iba a promover la reforma de la creencia y la vida, mientras que el presbiterianismo iba a prevenir tales errores como los que arruinaron a la iglesia de Browne en Middelburg. Pero el peligro de que los ancianos pudieran asumir excesiva autoridad fue pasado por alto. Este sistema barrowista tuvo algo de aprobación.

Johnson y Ainsworth.
Hay pruebas de la existencia de una iglesia barrowista en Londres en 1592, que había existido informalmente desde 1589, o incluso 1587, de la cual Francis Johnson fue pastor en 1592. John Greenwood, probablemente en libertad bajo fianza en su elección, fue escogido como "maestro." Esta iglesia, también, fue perseguida fieramente y parte escapó a Holanda durante ese año. El resto, incluyendo al pastor, estuvo en la cárcel en Londres hasta 1597, reuniéndose la iglesia en Ámsterdam, sucediendo Henry Ainsworth a Greenwood como "maestro." Aunque al principio fue armoniosa, posteriormente quedó desgajada por las divisiones, de las que la más grave se debió a la determinación del pastor y uno o dos ancianos de exaltar a los ancianos en autoridad sobre los otros miembros. Prácticamente se convirtió en una iglesia presbiteriana y de tipo exagerado. En 1618, cuando Johnson murió, quedó casi extinguida. En 1610 muchos miembros, bajo Ainsworth, se apartaron, quedando la propiedad de la iglesia en los tribunales y a partir de ahí continuó como iglesia separada practicando una modesta teoría del presbiterianismo, aunque todavía magnificada, hasta la muerte de Ainsworth en 1622 o 1623.

William Brewster
La congregación de Scrooby.
En 1602 se formó una iglesia congregacional en Gainsborough, Inglaterra. Se identificó con John Smyth, quien fue su pastor en 1606. Él concordó con Browne en lugar de con Barrowe, aunque subrayando la comunión de las iglesias menos que Browne. Esta iglesia también sufrió persecución inmediatamente y en 1606 emigraron bajo el liderazgo de Smyth a Ámsterdam. Pero al tener miembros que vivían a cierta distancia, algunos no fueron hasta esa ciudad. De los tales un número vivió en, o cerca de, la villa de Scrooby, Nottinghamshire, y formaron allí, en 1606, la iglesia que posteriormente sería la del Mayflower y la de la colonia Plymouth en América. En esa fecha uno de ellos, William Brewster, alguacil del arzobispo de York y encargado del correo real, ocupó el palacio de Scrooby, o Manor-house, que pertenecía a la sede de York. Indudablemente la iglesia se formó en la capilla del palacio y la forma de su organización ha quedado registrada (J. Murton, Description, etc., Londres ¿1620?, p. 169). Probablemente su pastor original fue Richard Clifton, antiguo rector de Babworth y el famoso John Robinson fue su "maestro" y ciertamente su pastor posteriormente. Otro miembro era William Bradford, quien sería gobernador de la colonia Plymouth durante muchos años y su primer historiador. Sus gráficas narraciones retratan la opresión de la iglesia por el gobierno y su huida a Ámsterdam en 1608.

La iglesia peregrina en Holanda.
Por tanto había tres iglesias congregacionales en Ámsterdam. La primera era la de Francis Johnson, llamada la antigua iglesia porque era la primera, que se había hecho prácticamente presbiteriana. La segunda era la de Smyth, que, a causa de sus peculiaridades personales, se disolvió y reorganizó repetidamente y pronto desapareció. Tampoco proporcionó un ejemplo de verdadero congregacionalismo. La tercera fue la iglesia peregrina, bajo Robinson. Esta vivió armoniosamente pero, después de un año, para evitar involucrarse en los problemas de las otras, se trasladó a Leiden. Allí permaneció 11 años. Fue distintivamente congregacional. Aunque retuvo ancianos, los tales eran meramente líderes entre iguales y tenían poca autoridad, salvo la de su alto carácter moral y capacidad. La iglesia no era precisamente como una iglesia congregacional moderna, pero las diferencias eran ligeras y no tocaban lo esencial.

Partida de los peregrinos desde Holanda
Partida de los peregrinos desde Holanda
La emigración a América.
Eclesiásticamente fue pacífica y próspera, pero sus miembros sufrieron severamente por las inevitables durezas de la vida en una tierra extraña. Finalmente, captando la imposibilidad de atraer otra gente inglesa en número suficiente y temiendo la absorción en la comunidad holandesa, esperando mayor prosperidad material en otra parte, desconfiando de la influencia del ejemplo holandés sobre sus jóvenes, temiendo la renovación de la guerra holandesa con España y animados por un sincero espíritu misionero, la iglesia peregrina resolvió emigrar de nuevo y esta vez a América. Al final una parte, incluyendo a Robinson, se quedó, intentando seguirles tan pronto como fuera posible. Los demás, incluyendo a Brewster y Bradford, zarparon de Delfshaven el 22 de julio (1 de agosto) de 1620 y tras varias paradas dejaron Plymouth, Inglaterra, el 6 (16) de septiembre y llegaron a Cape Cod, Massachusetts, el 11 (21) de noviembre y al lugar de la futura Plymouth el 11 (21) de diciembre.

Los congregacionales en Inglaterra hasta 1660.
En 1616 Henry Jacob organizó en Southwark, Londres, la más antigua de las supervivientes iglesias inglesas y en 1621, también en Southwark, otra iglesia se formó por un tal Hubbard. También hay alusiones en registros de Yarmouth a una iglesia brownista en 1630, consistente principalmente de personas regresadas recientemente de Holanda. Pero el congregacionalismo no hizo un progreso notorio en Inglaterra durante diez años. Luego la historia se repitió. En los días de Laud muchos puritanos se habían exiliado al continente a causa de las ceremonias papales en la Iglesia anglicana, la reducción al silencio y suspensión de devotos ministros y la persecución de todos los que disputaban las exigencias de las autoridades eclesiásticas. Habían huido, como ellos dijeron, "para disfrutar de la libertad de conciencia en la adoración de Dios y para ser libres de las invenciones humanas." Al regresar en 1640, varios de ellos, incluyendo a William Bridge, Jeremiah Burroughs, Thomas Goodwin, Philip Nye y Sidrach Simpson, participaron en la Asamblea de Westminster. Intentaron procurar una nueva organización eclesiástica nacional, o, en algún grado, la tolerancia plena para las iglesias congregacionales. Los rígidos presbiterianos se les opusieron, pero bajo Cromwell las iglesias congregacionales se fundaron ampliamente. Otros líderes entre ellos fueron Joseph Caryl, Stephen Charnock, Theophilus Gate y John Howe.

Pero las teorías sobre la libertad religiosa eran todavía vagas y a veces contradictorias. Muchos congregacionales entonces defendían una libertad que incluía sólo a los cristianos y el congregacionalismo no se estimaba inconsistente con una Iglesia estatal. Algunas de sus iglesias quedaron formadas independientemente de los límites territoriales. Otras eran parroquiales, esto es, limitadas a una parroquia dada y sustentadas por los diezmos. Este intento de ser congregacionales independientes dentro de una Iglesia estatal permitía a sus ministros que fueran mantenidos más fácilmente, pero desembocó en serias dificultades. En algunos casos los que no profesaban religión, residentes en una parroquia, exigían en base a su residencia que les fueran administrados los sacramentos. En ese tiempo el congregacionalismo no se había establecido en Escocia, aunque había hecho algún progreso en Irlanda.

Puritanos de camino a la iglesia en Nueva Inglaterra
Desde 1660.
Tras la restauración de Carlos II (1660) la Iglesia estatal obtuvo de nuevo la supremacía y retomó su actitud de severidad hacia los disidentes. El 24 de agosto de 1662 todos los clérigos que rechazaron la nueva Acta de Uniformidad fueron expulsados. Se contaban más de 2.000. Muchos eran presbiterianos, pero muchos otros eran congregacionales. El congregacionalismo fue expulsado de la Iglesia estatal finalmente y permaneció bajo la condena durante un cuarto de siglo. Tras la Revolución de 1688 el Acta de Tolerancia permitió el avivamiento del congregacionalismo y presbiterianismo. Como los segundos entonces no tenían presbiterios, se parecían entre sí considerablemente, salvo que en las iglesias presbiterianas los ancianos tenían más poder. En 1691 se hizo un intento infructuoso de combinarlos como Hermanos Unidos. Pero las declaraciones más generales de los encabezamientos propuestos del acuerdo suplantaban las provisiones más estrictas de la Declaración de Savoy, a la que los congregacionales se habían conformado, y han prevalecido desde entonces. Tras la muerte de Guillermo III se intentó de nuevo privar a los disidentes de su libertad parcial, pero desde la reina Ana se incrementó gradualmente hasta llegar a ser completa.

Tiempos posteriores.
Durante el siglo XIX las iglesias congregacionales inglesas crecieron rápidamente en número y su importancia fue notoria. Todavía mantienen firmemente su independencia y a veces son llamadas iglesias independientes. Pero reconocen el valor de la comunión y la cooperación. En 1831 formaron la Unión Congregacional en Inglaterra y Gales. Aunque se organizan sólo para propósitos de deliberación y consejo se abstienen cuidadosamente de cualquier autoridad que se inmiscuya en las iglesias, siendo una fuerza estimulante de gran importancia. La mayoría de las iglesias congregacionales inglesas concuerdan en su Declaración de Fe, aunque no es vinculante. La Unión Congregacional de Escocia data de 1812 y la de Irlanda de 1829.

Obra misionera.
La obra misionera en el exterior fue acometida ya en 1760. La London Missionary Society se organizó en 1795. Al principio varias denominaciones se unieron en su respaldo, pero durante algún tiempo fue sostenida principalmente por los congregacionales. Comenzó la obra en las islas de los Mares del Sur en 1797, en la India y Sudáfrica en 1798, en China en 1807, en el Caribe en 1818 y en Madagascar en 1861. Otras entidades misioneras congregacionales se formaron también en el siglo XIX.

Mapa del cristianismo en Norteamérica en 1650
Los congregacionales en América.
Los colonos de Plymouth trajeron una iglesia congregacional organizada que formaron en 1606 en Scrooby. No todos pertenecían a ella, aunque casi todos los que venían de Leiden deben haber sido miembros. Como parte de esa iglesia emigró y parte se quedó, se acordó que cada parte debería ser considerada una iglesia completa y que, si algunos miembros de cada una se reunían con la otra, serían reconocidos ya como miembros.

La iglesia peregrina en Plymouth.
El congregacionalismo de esta iglesia peregrina era esencialmente como el actual, pero no mezclaba los oficios de pastor y maestro y retuvo el cargo de anciano, al que quedó asociado durante algún tiempo más autoridad que el de diácono, que gradualmente quedó absorbido por el de anciano. En Leiden había sido preparada para una amplitud que le permitía tener comunión con las iglesias reformadas y en la colonia de Plymouth ningún hombre era interferido por su religión, a menos que fuera hostil a las iglesias congregacionales activamente. Pero era tal su alto concepto del ministerio que, al no tener pastor ordenado hasta 1629, cuando lo tuvo en el reverendo Ralph Smith, no tuvo administración de la Cena hasta entonces. Sin embargo, el anciano Brewster sirvió eficientemente como predicador y líder religioso.

Massachusetts y otras colonias.
Los colonos de Massachusetts Bay, en 1628-30, eran puritanos más que congregacionales. Aunque le repelían muchas de sus características, de ninguna manera se separaron de la Iglesia anglicana. Más aún, aunque animados fuertemente por un motivo religioso, su colonia era primordialmente comercial. Pero el congregacionalismo, ejemplificado en Plymouth, parecía tan peculiarmente adaptado a sus nuevas condiciones que ellos también lo adoptaron, organizando la iglesia en Salem en agosto de 1629, estando representada la iglesia de Plymouth. Otras iglesias similares se formaron pronto, así como en las colonias vecinas de Nueva Inglaterra y hasta 1700 apenas había otras iglesias que las congregacionales, aunque en 1691 se adoptó una política de total libertad eclesiástica. Pero pronto la simplicidad original de su congregacionalismo quedó modificada. Las colonias de Massachusetts Bay y Connecticut limitaron el sufragio político a los miembros de la iglesia, aunque la primera abandonó esta práctica en 1693 y la segunda ya en 1664. Más aún, y esto continuó hasta bien entrado el siglo XIX, las iglesias y ministros congregacionales estaban sustentados por los impuestos públicos, lo que era una plena violación del principio de una Iglesia libre en un Estado libre. Pero por algún tiempo antes del abandono de esta práctica se les permitió a los ciudadanos seleccionar a la iglesia a la que preferían mantener.

El Pacto del Medio Camino.
Una importante característica en la historia congregacional durante ese siglo fue el Pacto del Medio Camino. La regla original era bautizar a los niños si uno de los padres era miembro de la iglesia. Cuando tales personas bautizadas crecían y se casaban pero no seguían unidas a la iglesia surgió la cuestión de si sus hijos deberían ser bautizados, convirtiéndose en costumbre permitir tales bautismos pero exigir a los padres que no tenían comunión que "reconocieran el pacto." Entonces ellos públicamente aceptaban las verdades fundamentales del evangelio y prometían mantener una comunión general con la iglesia; por lo tanto, aunque no podían recibir la comunión o votar en los asuntos de la iglesia, podían tener a sus hijos bautizados. Esta transigencia, aunque fuertemente combatida, se hizo común, pero desembocó en la laxitud para admitir miembros a las iglesias siendo prácticamente abandonada hacia 1800.

Los peregrinos yendo a la iglesia
Los peregrinos yendo a la primera iglesia en Nueva Inglaterra
Crecimiento y desarrollo después de 1700.
En Vermont la primera iglesia fue establecida en Brattleboro en 1762 y hacia 1800 había 74 que habían formado una convención general. Nueva York había sido ocupada por los holandeses, pero tenía unas pocas iglesias congregacionales. En Nueva Inglaterra las iglesias continuaron multiplicándose rápidamente, que en su mayoría, y en muchas localidades todas, eran congregacionales. Pero la característica especial del congregacionalismo de ese siglo fue su desarrollo teológico y religioso. En 1700 había comenzado un serio declive espiritual. El descuido en la exigencia de la evidencia de la piedad antes de la admisión a la iglesia, la influencia del deísmo entonces prevaleciente en Europa, la creciente penetración de la prosperidad material y la distracción de la atención en la religión por el frenesí de la Revolución se habían combinado para disminuir el vigor de las creencias y experiencias religiosas personales. Parcialmente para contrarrestar esta tendencia, se fundó el colegio Yale en Saybrook, Connecticut, en 1701; el sínodo en Saybrook, el 9 de septiembre de 1708, instituido por el tribunal general de Connecticut para preparar una forma de disciplina eclesiástica, había recomendado como declaración doctrinal la Declaración de Savoy, que Massachusetts había adoptado en 1680 y había redactado la Plataforma de Saybrook, que permaneció como ley civil hasta 1784. Pero la principal causa del cambio espiritual que sobrevino fue el Gran Despertar, un avivamiento religioso de amplio alcance, que comenzó en 1734-35 y continuó intermitentemente durante siete años.

Controversia teológica.
De las inevitables discusiones teológicas surgieron dos escuelas. La más conservadora fue la de la teología de Nueva Inglaterra, o la nueva teología. La más avanzada fue llamada arminiana o liberal. La primera se adhería al calvinismo tradicional, con modificaciones menores. La segunda lo rechazaba respecto a ciertas doctrinas prominentes, como el pecado, la Deidad de Cristo y la expiación y exaltaba la rectitud de vida más que la obra de Cristo como medio de salvación. Una larga controversia se originó produciendo una considerable literatura. En el lado conservador Jonathan Edwards, Timothy Dwight de Yale, Joseph Bellamy, Samuel Hopkins y Stephen West eran prominentes y entre los arminianos Lemuel Briant, Charles Chauncy, Experience Mayhew, Jonathan Mayhew y Samuel Webster.

Retrato de Jonathan Edwards por Joseph Badger. Yale University Art Gallery
Retrato de Jonathan Edwards por Joseph Badger.
Yale University Art Gallery
Pero esta controversia no causó una ruptura abierta y los asuntos políticos pronto sobrepasaron a los eclesiásticos. El congregacionalismo había ayudado tanto al desarrollo del espíritu democrático, tanto en la Iglesia como en el Estado, que fue una causa influyente en la Revolución, siendo activos sus ministros y otros líderes, con pocas excepciones, en la promoción del éxito colonial. El primer código escrito de Massachusetts, The Body of Liberties, publicado en 1641, había sido obra de un ministro congregacional, el reverendo Nathaniel Ward, de Ipswich, y la primera constitución escrita en la historia humana que desembocó en un gobierno civil, exceptuando el famoso pacto del Mayflower, fue la de Connecticut, que había sido elaborada por el reverendo Thomas Hooker de Hartford, en 1639.

Intentos de cambio de política.
Contemporáneamente con los esfuerzos por la reforma espiritual en los primeros años de ese siglo se produjo una modificación del congregacionalismo en la práctica. Probablemente la prevaleciente indiferencia religiosa originó dentro de las iglesias cierta conciencia de ineficacia, buscándose un remedio externo, en lugar del más necesario interno. Las asociaciones de ministros eran vistas con recelo, ya que sus miembros se inclinaban a asumir autoridad excesiva sobre las iglesias. Hubo una convención de ministros en Massachusetts, pero era débil. En ese tiempo fue reavivada, se formaron nuevas asociaciones locales y se propuso que las iglesias se unieran formalmente y establecieran consejos. En Massachusetts esta política se intentó en 1705, pero, aunque fue adoptada, quedó en letra muerta. Pero en Connecticut, donde fue adoptada algo más tarde que en Massachusetts, prevaleció generalmente, y, aunque de poca importancia, nunca fue abandonada. Los Mathers fueron principalmente responsables de ello, pero de que se lograra tan poco se debió principalmente al reverendo John Wise, de Ipswich, Massachusetts. Su tendencia fue destruir la independencia de las iglesias, pero prácticamente tuvo escasos resultados de cualquier tipo.

Crecimiento en el este y el sur.
Durante el siglo XIX el congregacionalismo hizo rápidos progresos, a pesar del obstáculo fuera de Nueva Inglaterra por un plan de unión con los presbiterianos, acordado en 1801, del que la imprevista operación sacrificaba al menos 2.000 iglesias. En 1827 se formó un grupo en Illinois formado por una docena de graduados recientes de la escuela de teología de Yale, quienes lograron grandes resultados en ese Estado, prestando cuerpos similares notables servicios en otros Estados occidentales. Estimulados por las necesidades de los asentamientos nativos en el interior y el oeste y por el enorme flujo de extranjeros, los congregacionales habían seguido infatigablemente el movimiento hacia el oeste de la población. En el medio oeste la primera iglesia en Ohio se formó en 1796, en Michigan en 1827, en Illinois en 1831, en Indiana en 1834, en Wisconsin en 1836, en Iowa en 1838, en Minnesota en 1851 y en Kansas en 1854. En la costa del Pacífico la primera en Obregón data de 1844, en California de 1850 y en Washington de 1865. En las siguientes décadas las iglesias congregacionales del interior y del oeste aumentaron considerablemente. Son menos numerosas relativamente en los Estados medios y los meridionales.

La controversia unitaria.
Las diferencias teológicas del siglo XVIII se hicieron más marcadas durante los primeros años del XIX y desembocaron en la controversia unitaria. Especialmente destacó en Massachusetts. Muchos ministros e iglesias gradualmente habían llegado a negar ciertas doctrinas vitales y por tanto insistieron más fuertemente en otras; por ejemplo, la corrupción moral de la razón humana, la Deidad de Cristo, la necesidad y naturaleza de la expiación y el castigo eterno. La fricción aumentó considerablemente. Finalmente alcanzó su apogeo con la elección del reverendo Henry Ware como profesor de teología en el colegio Harvard en 1805, lo que fue un éxito unitario. Treinta y nueve iglesias se hicieron unitarias. Casi un centenar de otras quedaron divididas, viéndose obligados los conservadores a retirarse y formar nuevas iglesias, reteniendo los unitarios lo que había sido propiedad común. Entre los líderes de éstos estuvieron J. S. Buckminster y W. E. Channing, Kirkland y Andres Norton de Harvard. Los eminentes defensores de la antigua fe fueron Lyman Beecher, Natahanael Emmons, Jedidiah Morse, Enoch Pond, Moses Stuart, Samuel West, Leonard Woods y Samuel Worcester. Los unitarios habían sido celosamente leales a la independencia como política, pero el nombre de congregacionales, por consentimiento general, ha permanecido en el cuerpo trinitario. Un resultado temporal de esta controversia fue un avivamiento, especialmente en Connecticut, con el deseo de asociación ya descrito.

La controversia Andover.
Durante los últimos 20 años del siglo XIX otra diferencia doctrinal originó intensos sentimientos. Los defensores de la denominada "nueva teología", calificándose a sí mismos de cristocéntricos, sostuvieron ideas radicales sobre la naturaleza de la inspiración y el papel de la crítica bíblica, afirmando una posible probación futura, para al menos algunos de los impenitentes, afirmando ser los verdaderos congregacionales en doctrina; aunque la pretensión fue disputada resueltamente. Esta diferencia afectó al establecimiento de pastores durante algunos años, pero fue notable principalmente en relación con la elección de profesores en el seminario Andover y de candidatos para el servicio misionero al exterior. Llegó a los tribunales, aunque vacilantemente. Sin embargo, no desembocó en ruptura formal y las enseñanzas de la nueva teología fueron toleradas, aunque no universalmente aceptadas por los congregacionales.

John Eliot
John Eliot
Obra misionera en el interior. Otras sociedades.
Cuando los primeros colonos congregacionales llegaron a América se comprometieron con sincero propósito para servir como misioneros cristianos. Los peregrinos de Plymouth hicieron intentos en esa dirección, pero encontraron pocos nativos en sus inmediaciones. Había más cerca de la colonia Bay y el reverendo John Eliot acometió la obra entre ellos en 1646 y la continuó hasta 1690 con destacado éxito. La Sociedad Misionera Congregacional al Interior fue organizada en 1826 y la Asociación Misionera Americana hizo obra similar entre los negros, indios y chinos en 1826. La primera posteriormente comenzó en Cuba y la segunda en Puerto Rico y las islas Sandwich. Otra asociación fundada en 1832 organiza escuelas dominicales y suple literatura religiosa y general. Otra, formada en 1853 ayuda a construir lugares de adoración y casas pastorales. Esas sociedades han establecido y equipado a miles de iglesias y escuelas dominicales, ayudando a miles de jóvenes en el ministerio.

La Junta Americana.
La misión congregacional extranjera está al cargo de la Junta Americana de Comisionados para Misiones Extranjeras. Fundada en 1810 ha tenido fructíferas misiones entre los indios choctaw y cherokees en su propio país y en el exterior en México, España, Austria, Turquía, Irán, Ceilán, los estados de Madura y Marathi en la India, China, Japón, África central, Micronesia y las Filipinas.

Credos y plataformas.
Los congregacionales estiman la Biblia como la única y suficiente regla de fe y práctica. En doctrina concuerdan sustancialmente con las otras denominaciones evangélicas. El credo superviviente congregacional más antiguo es el de Henry Barrowe y John Greenwood de 1589 (True Description, 1-5), aunque fue sólo una expresión autoritatativa de convicción personal. Después las iglesias congregacionales generalmente aceptaron la Confesión de Westminster (1646) y la Declaración de Savoy (1658). La primera estaba basada en los Treinta y Nueve Artículos de la Iglesia de Inglaterra pero era más calvinista. Incorpora las enseñanzas de las iglesias reformadas en el continente así como en Gran Bretaña. Funda la autoridad de las Escrituras en la evidencia interna y el testimonio del Espíritu Santo, en lugar del testimonio externo de la Iglesia; subraya la predestinación y la redención limitada y el hecho de dos pactos divinos, de obras y de gracia, con los hombres; impulsa la idea puritana del domingo, da a los presbiterios y sínodos gran autoridad legislativa y judicial y otorga al magistrado civil poder para prohibir o castigar la herejía, idolatría y blasfemia. La Declaración de Savoy difirió poco de la anterior, pero eliminó su presbiterianismo en política y negó la autoridad de los magistrados para interferir en la libertad eclesiástica. Las modernas iglesias británicas nominalmente se adhieren a la Declaración de Fe de la Unión Congregacional de Inglaterra y Gales de 1833, es más breve y menos severamente calvinista, pero probablemente no la adoptarían ahora, parcialmente a causa de los cambios de énfasis doctrinal y parcialmente por las declaraciones que interfieren en la libertad cristiana. Declaraciones americanas posteriores han sido la Declaración Burial Hill (1865), adoptada en Plymouth por el concilio general celebrado en Boston, que reafirmó de alguna manera indefinidamente los símbolos del siglo XVII y el credo de 1883, formulado por un comité nombrado por el concilio nacional trienal en 1880, que expuso claramente la creencia generalmente sostenida por las iglesias de entonces. Sin embargo, ninguna iglesia congregacional está obligada a aceptar ningún credo o declaración de fe.

Tendencias posteriores.
Durante el último cuarto del siglo XIX aparecieron dos tendencias. Una puso menos énfasis sobre ciertas doctrinas, como la de la caída del hombre, la teoría gubernamental de la expiación, la inspiración infalible de las Escrituras y el castigo eterno y más sobre otras, como la paternidad divina, la fraternidad humana y la inmanencia del Espíritu divino. La otra recorta y simplifica los credos. La antigua fraseología calvinista fue abandonada. Algunas iglesias adoptaron dos credos, uno como declaración formal, como el credo de 1883, expresando su posición doctrinal plenamente, y otro, el Credo de los Apóstoles, o alguno incluso más breve, de verdades vitales simples, para usarse al admitir niños u otros comparativamente inmaduros que solicitan la membresía. Algunas iglesias incluso han dejado a un lado el credo y se contentan con un pacto.

Política y práctica.
Los dos principios fundamentales del congregacionalismo ya se han señalado: (1) La independencia de la iglesia local y (2) la comunión de las iglesias. Durante el período colonial las iglesias americanas ordinariamente aceptaron la Plataforma de Cambridge (1649), hasta que la Plataforma de Saybrock (1705) la sustituyó en Connecticut. Los cuerpos de ambas aceptaron las confesiones de Westminster y Savoy respecto a la doctrina, pero no sobre el gobierno de la Iglesia. La primera subrayaba la independencia de la iglesia local, la comunión de las iglesias y el carácter representativo del ministerio, principios fundamentales del congregacionalismo, pero nunca dio al magistrado civil autoridad excesiva en asuntos de fe y práctica. La segunda proporcionaba para asociaciones de iglesias y ministros, establecidos y sometidos a la autoridad civil, un sistema normal que no fue aprobado formalmente hasta 1784 y que permaneció en uso más o menos activo durante muchos años más. En la actualidad cada iglesia tiene control total en sus propios asuntos eclesiásticos. Puede elaborar su credo y pacto, formular su orden de adoración, elegir a su pastor y otros cargos, etc.

La mayoría de las iglesias adoptan creencias y pactos que son similares y a veces idénticos. En asuntos de interés común cada iglesia busca el consejo y cooperación de sus iglesias hermanas. En la instalación o despido de un pastor se reconoce la comunión al convocar un concilio. Antiguamente ningún hombre sino el pastor de una iglesia era considerado ministro. Pero debido a la escasez de ministros este concepto se amplió, de manera que cualquiera que haya sido ordenado para servir como pastor o evangelista es aceptado como ministro.

Concilios
Los concilios son organismos temporales compuestos de pastores y delegados, principalmente de iglesias vecinas convocadas por escrito por alguna iglesia a fin de que se reconozca su existencia o para aconsejar y ayudar sobre la incorporación de un pastor, un caso de disciplina o cualquier otro asunto en el que se necesita el consejo y en el que otras iglesias están interesadas. La membresía de un concilio está limitada estrictamente a los representantes de las iglesias invitadas y a cualquier individuo invitado por nombre y su acción se limita, con igual rigidez, a los asuntos especificados en la carta. El resultado de un concilio es sólo moralmente vinculante, pero usualmente es aceptado como final. En caso de dificultad entre dos iglesias o entre una iglesia y uno o más de sus miembros, si ambos lados concuerdan en la convocatoria de un concilio, es denominado mutuo. Pero si una iglesia rechaza unirse a un miembro justamente agraviado para convocar un concilio, él puede convocar uno, el cual, si la iglesia persiste en su rechazo, actúa como un concilio ex-parte. Un concilio, a menos que sea ex-parte, siempre debe ser convocado por alguna iglesia, salvo que pueda serlo por un grupo de personas que buscan reconocimiento como nueva iglesia. En el caso que afecte al bienestar de todo el cuerpo de iglesias y en el que la iglesia particularmente afectada rechazara actuar, se puede convocar un concilio por cualquier iglesia para considerar la situación en esa iglesia. Sin embargo, esta emergencia ocurre raramente. Cuando las controversias llegan a los tribunales civiles, éstos rechazan ir por detrás de las costumbres del congregacionalismo, determinadas por los concilios, y meramente declaran lo que ellos son.

La mayoría de los asuntos de las iglesias en comunión son llevados a cabo por concilios locales. Pero si hay suficientes razones se puede convocar un concilio de mayor amplitud. El primer concilio general en América fue el de Newtowne, actual Cambridge, Massachusetts, en 1637, para considerar las enseñanzas antinomianas del reverendo John Wheelwright y Anne Hutchinson. El siguiente fue el sínodo de Cambridge en 1646-48. El tercero fue la convención de Albany en 1852, y, para promover el mejor conocimiento y cooperación de todas las iglesias congregacionales en los Estados Unidos, se celebró un concilio nacional en Boston en 1865. En 1871 el primer concilio nacional trienal se reunió en Oberlin y desde entonces se han celebrado regularmente. El nombre de conferencias sería más apropiado para este organismo, ya que no es estrictamente un concilio. Discute importantes asuntos de interés denominacional y aconseja a las iglesias, pero tiene sólo autoridad moral. En 1891 un concilio internacional se celebró en Londres, compuesto de delegados de cuerpos de las iglesias congregacionales de todas partes del mundo, y un segundo en Boston en 1899. Las iglesias congregacionales británicas y de otras partes han hecho menos uso de los concilios locales que las iglesias de los Estados Unidos, pero han sido celosas en promover los concilios internacionales.

Junta Americana de Comisionados para las Misiones Extranjeras, c. 1910
Conferencias y asociaciones.
La comunión también se mantiene por conferencias de iglesias, cuerpos locales, incluyendo usualmente a las iglesias de una región dada, o algunas más pequeñas, si hay suficiente población, que pueden reunirse semestralmente para discutir asuntos de interés común. En los Estados Unidos las iglesias de cada Estado también celebran una conferencia anual, o asociación, con propósitos similares. Hay también asociaciones ministeriales, pequeños cuerpos locales de ministros, que durante mucho tiempo determinaron la posición ministerial.

En el orden de la adoración pública hay variedad en detalles menores, ya que existe una semejanza general. El bautismo se acostumbra administrarlo por rociamiento, aunque se usan ocasionalmente verter o sumergir. La forma de la adoración se considera inmaterial. En los días coloniales fue a veces común instituir a ciertos oficiales eclesiásticos menores formalmente. Esta práctica desapareció durante siglo XVIII, pero posteriormente fue revivida por algunas iglesias. Parece que las primeras iglesias coloniales no tenían reuniones entre semana, pero a su tiempo establecieron la clase semanal y se comenzaron reuniones similares a las actuales de oración hacia 1740, aunque no se convirtieron en usuales hasta después de 1800. Las escuelas dominicales no fueron establecidas hasta después de 1800.

Árbol de los reformados y congregacionales en Estados Unidos.

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