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AMIGOS, SOCIEDAD DE
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Sociedad de Amigos (cuáqueros) es la organización que tuvo su origen en Inglaterra en el siglo XVII y se difundió desde allí a las colonias inglesas. Unas pocas pequeñas congregaciones han existido en otros países (Francia, Alemania, Noruega, etc.), pero prácticamente la historia de la sociedad se reduce a Inglaterra y América. El nombre popular "cuáqueros" se dice que procede de un juez local en Derby el 30 de octubre de 1650.

Árbol de la Reforma

Los cultos de adoración cuáqueros son llamados reuniones. Este dibujo muestra una de ellas en el siglo XIX
Los cultos de adoración cuáqueros son llamados reuniones.
Este dibujo muestra una de ellas en el siglo XIX
Origen e historia.
El surgimiento de los Amigos es uno de los sucesos más distinguidos en la historia de Inglaterra en el siglo XVII. En medio de los esfuerzos entonces hechos para rescatar a la Iglesia de las corrupciones en las que estaba inmersa, hubo hombres que sintieron que Lutero y Cranmer no habían ido lo suficientemente lejos y que todavía había mucho sacerdotalismo que tenía que ser purificado, antes de que la simplicidad original del cristianismo pudiera ser restaurada. Tales hombres encontraron un líder en George Fox. Él y sus seguidores anunciaron que su objetivo era la vivificación del primitivo cristianismo y esta frase permanece como la mejor definición de su obra. El privilegio de tener acceso directo a Dios, sin la intervención de sacerdote o rito humano, fue revelado al alma de Fox. Habiendo hallado a "Cristo Jesús, quien podía hablarle a su condición" procuró impartir su descubrimiento de la espiritualidad de la verdadera religión a otros y en 1647 comenzó sus trabajos en el ministerio público, yendo por toda Inglaterra a pie y a su propio costo. Su mensaje parece haber sido principalmente dirigir al pueblo al gran Pastor y Obispo de las almas, quien murió por ellos, y había enviado su Espíritu a sus corazones, para instruirles y guiarles en las cosas pertenecientes a la vida y la salvación. "Fui enviado" dice "para volver al pueblo de las tinieblas a la luz, para que puedan recibir a Cristo Jesús; pues, a cuantos le recibieran en su luz, les daría poder para ser hijos de Dios, lo cual yo había obtenido al recibir a Cristo. Fui para dirigir al pueblo hacia el Espíritu que inspiró las Escrituras, por las cuales ellos pueden ser dirigidos a la verdad y a Cristo y Dios." A la iluminación por el Espíritu Santo del corazón prestó toda su atención, por cuya agencia el pecado es manifestado y reprobado, se muestra el deber y se concede la capacidad para caminar con alegría en la senda de los mandatos de Dios. Predicó el arrepentimiento hacia Dios y la fe en el Señor Jesucristo y mostró que se puede ser un verdadero discípulo no por un estéril asentimiento a las verdades contenidas en la Biblia, ni por un rito externo, sino por un cambio real del corazón y los afectos, por el poder del Espíritu Santo. La luz interior se convertía no meramente en una comunión mística con Dios, sino en una fuente de fuerza y guía en los asuntos prácticos de la religión.

Rápido crecimiento.
El terreno estaba preparado para la semilla y la rápida difusión de las doctrinas de Fox fue sorprendente. De todas las clases sociales se congregaban a su predicación y entre sus convertidos había personas de las mejores familias en el reino, sacerdotes de la Iglesia establecida y ministros de otras sociedades y muchos hombres de riqueza y saber. Durante cuatro años Fox fue el único ministro de la sociedad; el segundo predicador fue Elizabeth Hooton († 1672). En el quinto año había 25 predicadores y en el séptimo pasaban de 60. Al cabo de ocho años los ministros de los Amigos predicaban en diversas partes de Europa, Asia y África, soportando heroicamente la persecución en Roma, Malta, Austria, Hungría y otros lugares. Entre los predicadores notables en los primeros años Francis Howgill, John Audland y Samuel Fisher habían sido clérigos; George Bishop, Richard Hubberthorn y William Ames oficiales del ejército; Anthony Parson y John Crook jueces de paz. El cortés y culto William Penn y Robert Barclay, miembro de una noble familia de Escocia, pariente cercano de la casa de los Estuardo, y hombre de erudición clásica y patrística, se unieron a la sociedad unos 20 años después de su formación. En 1680 el número de Amigos en Gran Bretaña no bajaba de 66.000 personas.

Una reunión de cuáqueros, muchos de los cuales se establecieron en Pensilvania después de que William Penn colonizara la zona
Una reunión de cuáqueros
Amigos en las colonias americanas.
América fue visitada primero por los Amigos en 1656, cuando Mary Fisher y Anne Austin llegaron a Boston desde Barbados, isla a la cual habían ido a predicar el evangelio el año anterior. Fueron acusadas de mantener "opiniones muy peligrosas, heréticas y blasfemas", siendo encerradas primero en un navío y después en prisión. Sus libros fueron quemados e incluso sus cuerpos examinados para descubrir signos de brujería. Luego fueron enviadas de nuevo a Barbados. En 1660 Mary Fisher tuvo una entrevista con el sultán Mahomet IV en Adrianópolis, donde estaba acampado con su ejército. Dos días después de la expulsión de los primeros Amigos de Boston, un navío llevando a bordo ocho Amigos llegó de Londres. Fueron inmediatamente encarcelados y 11 semanas después fueron enviados a Inglaterra. Pero sin intimidación, otros de la misma fe continuaron llegando a Nueva Inglaterra, sufriendo azotes, encarcelamiento, destierro y cuatro de ellos (William Robinson y Marmaduke Stevenson en 1659, Mary Dyer en 1660 y William Leddra en 1661) murieron en la horca. Antes de 1660 se celebraban reuniones mensuales en Nueva Inglaterra y en 1661 una reunión anual en Rhode Island, que ha continuado hasta nuestros días. Nueva York, New Jersey, Maryland, Virginia y las Carolinas fueron visitadas y aunque hubo mucha persecución, surgieron comunidades florecientes de Amigos. George Fox mismo hizo un extenso viaje por América en 1671-73. Pero el suceso más importante en la historia antigua de la sociedad en este continente fue el asentamiento de Pensilvania por William Penn y un gran número de sus hermanos en la fe, comenzando en 1682. En 1690 había al menos 10.000 Amigos en las colonias americanas y en 1702 había 20.000 en Pensilvania y New Jersey.

James Naylor azotado por ir por Bristol en 1658 como si fuera el Mesías
James Naylor azotado por ir por Bristol
en 1658 como si fuera el Mesías

Mary Dyer camino de la ejecución
Persecución.
Aunque los Amigos en Inglaterra no sufrieron inmediatamente el martirio, la suma de sus persecuciones fue muy grande. Entre 1650 y 1689, 14.000 de ellos fueron multados y encarcelados y 369, incluyendo la mayoría de los primeros predicadores, murieron en prisión, "por no mencionar las burlas crueles, azotes y aflicciones innumerables." Nunca fueron las persecuciones soportadas en un espíritu más heroico de resistencia ni con un espíritu más cristiano de perdón. Nunca, tampoco, fueron los derechos inalienables de la conciencia más valientemente afirmados y los privilegios de los ingleses más firmemente defendidos. "Los juicios de los Amigos, especialmente el de John Crook en 1662, y el de William Penn y William Mead en 1670, en Old Bayley, permanecerán para siempre como nobles monumentos de su resistencia a los procedimientos arbitrarios de los tribunales de la judicatura en ese tiempo y de la infracción violenta del privilegio del jurado." Poco después de la Revolución de 1688 la persecución cesó a ambos lados del Atlántico.

Desarrollo posterior.
Cuando la época de la persecución hubo pasado, la sociedad fue menos entusiasta y ganó menos convertidos; pero se dedicó a la práctica de las virtudes cristianas y a la filantropía activa. En ciertos aspectos hubo un exagerado ascetismo y una rígida, aunque en cierta manera admirable, disciplina, castigando con la excomunión incluso la ofensa de casarse con una persona que no era miembro de la Sociedad, lo que cooperó para mantener numéricamente pequeña a la sociedad. En el reconocimiento de la igualdad de derechos de las mujeres, en la abolición de la esclavitud y el comercio de esclavos, en la protección e instrucción de los indios y de los pueblos más débiles de la humanidad, en la mejora de las leyes penales y el trato en prisión, en la adopción de métodos inteligentes para el cuidado y alivio de los enfermos, en el testimonio contra la guerra, y en la lucha conta la intemperancia, los juramentos, los libros y diversiones corruptoras, la extravagancia, la falsedad y la vanidad, han estado en primera línea de los reformadores cristianos, manteniendo altos niveles de integridad y virtud práctica y siendo generosos en el ejercicio caritativo en su vida diaria.

Elias Hicks
Diferencias. La separación Hiscksita.
La sociedad en los primeros días era una asociación de creyentes sin ningún credo escrito ni lista de miembros. A su tiempo se introdujo una membresía, lo que creó una facción no convencida. Hacia mediados del siglo XVIII prevalecían tal variedad de ideas y prácticas que a ambos lados del océano se adoptaron medidas disciplinarias, lo que a su debido tiempo fue estimado una parte esencial del cuaquerismo original. Hombres de ideas liberales y costumbres divergentes se perdieron. Esta situación duró hasta bien entrado el siglo XIX, pero en 1827 llegó la gran separación. Las diferencias habían estado latentes durante años. La figura central fue Elias Hicks, un elocuente ministro de Long Island. Por él una facción fue llamada Hicksita, mientras que la otra fue conocida como ortodoxa, aunque ningún lado adoptó formalmente el título. Entre los primeros había muchos unitarios, pero su fundamento era la no necesidad de las creencias comúnmente conocidas como ortodoxas. En muchos casos hubo una ampliación de la creencia de los primeros Amigos en cuanto a la guía del Espíritu Santo, hasta repudiar las concepciones comunes ortodoxas sobre la Deidad, la expiación de Cristo y la inspiración de las Escrituras. La otra facción sostenía estas cosas, por haber sido enseñadas por sus antepasados, pero lo hacían con tal rigidez que los creyentes que simpatizaban, pero que se preocupaban más por la libertad de opinión que por cualquier creencia en particular, se echaron en brazos de la rama opuesta. La separación formal comenzó en Filadelfia en 1827 y se extendió a las reuniones anuales de Nueva York, Baltimore, Ohio e Indiana. En las tres reuniones anuales orientales los Hicksitas fueron una gran mayoría. En Londres, Dublín, Nueva Inglaterra y Carolina del Norte, la reunión estaba del lado ortodoxo, siendo la más fuerte y mejor organizada. Ambas facciones perdieron números en el este de Estados Unidos desde esa fecha. En Inglaterra hubo también una pérdida gradual hasta 1870 cuando el trabajo de la "escuela adulta" y el esfuerzo misionero comenzó a incrementar el celo y espíritu de los miembros más jóvenes. Los Amigos ingleses, con ideas doctrinales divergentes, han estado libres de serias disensiones.

Los movimientos Gurneyita y Wilburita.
Hacia 1840 comenzó una nueva tendencia entre los Amigos ortodoxos, una reacción evangélica de la oposición Hicksita. Fue dirigida por un ministro inglés, Joseph John Gurney, por lo que es conocida comúnmente como movimiento "Gurneyita". La oposición de un firme sostenedor de los antiguos caminos, John Wilbur, fue llamada "Wilburita". La controversia hasta donde fue teológica se centró sobre la cuestión de la autoridad relativa del Espíritu y las Escrituras, el Cristo histórico y vivo y su lugar en el plan de salvación. Resultó en pequeñas divisiones, quedando la facción Wilburita en menor número, aunque Filadelfia en conjunto simpatizaba con ellos. En el oeste el movimiento Gurneyita fue hegemónico con un gran avivamiento de línea metodista, ganando grandes números a su membresía, aunque durante un tiempo casi se borraron las características del cuaquerismo. Esto a su vez produjo una reacción y las bases originales de doctrina y práctica amistosa se han reafirmado en cierta extensión.

Obra misionera.
La obra misionera organizada de los Amigos es de fecha comparativamente reciente, aunque en tiempos antiguos los ministros itinerantes llevaron su mensaje a muchas partes del mundo. Hacia 1866 la Sociedad Misionera de Amigos en Inglaterra estableció obra en la India. Al año siguiente se hizo algo de trabajo en Madagascar y dos años más tarde se organizaron estaciones en Siria. En 1886 China fue añadida a la lista y en 1896 Ceilán. Los Amigos ingleses mantenían por aquel entonces unos 100 misioneros en el campo, habiendo considerable éxito por su esfuerzo. Los Amigos americanos tenían misiones en Alaska, México, Cuba, Jamaica, Japón y África oriental y estaban asociados con los Amigos ingleses en las misiones en Siria y China. Todas ellas fueron establecidas desde 1871 y administradas en su mayor parte por la Junta de Misiones Extranjeras de Amigos americanos.

Credo distintivo.
El credo de la Sociedad Amigos, si así puede llamarse, ha sido siempre simple y bíblico. Lo que es más característico de la sociedad es su creencia en la influencia inmediata del Espíritu Santo y su expectación de la guía del Espíritu en la adoración y cualquier acto religioso. Esto puede degenerar en puro misticismo si no es corregido por el reconocimiento de la sociedad sobre la inspiración y autoridad de las Escrituras, por lo que admiten en palabras de Barclay "como una máxima positiva y segura que cualquiera que haga algo, pretendiendo que sea del Espíritu, lo cual sea contrario a las Escrituras, debe ser estimado y reconocido como un engaño del diablo." Su creencia en la espiritualidad del cristianismo les ha llevado, también, al abandono de los ritos externos del bautismo y de la Cena, mientras que plenamente creen en la necesidad del bautismo espiritual y el privilegio de la comunión espiritual con el Padre y el Hijo por el Espíritu Santo. No encuentran, en los textos ordinariamente entendidos que establecen esos ritos, ninguna señal a tal indicación y estiman los ritos mismos como inconsistentes con el espíritu del cristianismo, en el que los tipos han dado lugar a la sustancia.

Cuáquera predicando a los colonos holandeses en Nueva Ámsterdam c. 1600
Cuáquera predicando a los colonos holandeses
en Nueva Ámsterdam c. 1600
El ministerio.
Sus ideas sobre el ministerio son también características. Creen que nadie debería predicar la palabra sin un directo llamamiento de Dios y que este llamamiento puede venir a hombres o mujeres, jóvenes o ancianos. Ningún saber humano y ningún curso de estudios teológicos son calificaciones necesarias para un ministro, que puede ser tan iletrado como lo eran la mayoría de los apóstoles, si está plenamente investido con la gracia celestial. Pero los Amigos no niegan la auto-evidencia de que el saber y la capacidad intelectual ayudan a la utilidad de un predicador del evangelio y que una Iglesia necesita hombres que posean ambas cosas. A cualquiera que se sienta inclinado se le permite hablar en las reuniones de adoración, en tanto hable cosas dignas de la ocasión. Si, tras suficiente examen, da evidencias de un divino llamamiento, es formalmente reconocido como ministro y asume la presidencia de la reunión. Además de ministros, la sociedad designa ancianos, cuyo especial deber es ayudar y aconsejar a los ministros y vigilar que sean sanos en la fe; y supervisores, como en la Iglesia primitiva, que tienen un cuidado general por el rebaño. En reuniones administrativas la sociedad reconoce la presidencia del gran cabeza de la Iglesia y se esfuerzan por hacer todo en su temor y bajo su guía. Las decisiones no se hacen por votos y mayorías, sino registradas por el secretario de acuerdo con lo que parece ser "el peso" de cada lado y si no hay un espíritu general de consenso se pospone la acción.

Damas cuáqueras en adoración
Damas cuáqueras en adoración
Adoración.
Al creer que cada acto de servicio divino debe proceder de una impresión inmediata del deber, puesta por el Espíritu Santo, se sigue que muchas reuniones de las sociedades se celebran en silencio, a menos que alguien se sienta llamado a predicar o enseñar, a orar en favor de la congregación, o dar alabanza a Dios. Pero este silencio tiene como función estar ocupado con actos religiosos. El más alto de ellos es la comunión directa del alma con su Hacedor y Señor, en devoción, en acción de gracias y oración. Pero hay servicios, en esas horas de silencio, adaptados a cada grado de experiencia religiosa y a cada temperamento. Uno de los más beneficiosos es el auto-examen. Ante el rostro de Aquel que todo lo ve, el adorador humilde examina sus pensamientos y hechos, confiesa sus pecados, suplica perdón por el pasado y pide fuerza para el futuro y ora que pueda ser limpiado, incluso de las faltas secretas. Otro ejercicio es la meditación religiosa. Al final, cada asistente puede obligarse a sí mismo a pensar en temas provechosos repitiendo textos de la Escritura, o los versos de algún himno sugerente. "Algunas veces una luz sorprende" al adorador humilde; los pensamientos son llevados hacia lo alto por un poder más elevado; un nuevo significado de los textos alumbra su mente, se da una nueva iluminación a la senda del deber y en respuesta a la oración se insufla en el alma una comunión más consciente con Dios, siendo fortalecida para su lucha futura con el mundo, la carne y el diablo. Y si algún hermano o hermana es dirigido a presentar el servicio oral a veces sucede que la palabra de exhortación o consuelo o la petición sincera ante el trono de la gracia, armoniza con el ejercicio privado de la mente por el que el oyente ha pasado, confirmando su fe y vigorizando su resolución.
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