en la web en la Biblia
 
           
RITTER, ERASMUS († 1546)
Guardar como Pdf Guardar como Pdf
Imprimir Imprimir
Enviar este enlace por e-mail a un amigo Enviar este enlace por e-mail a un amigo
Ver más Biografías Ver más Biografías
 

Erasmus Ritter murió en Berna el 1 de agosto de 1546. Se desconoce el lugar y fecha de su nacimiento, así como los detalles de su educación. Adquirió distinción como predicador en Rottweil y en 1523 fue invitado a Schaffhausen para contrarrestar la influencia del franciscano Sebastian Hofmeister, a quien Zwinglio había convertido a las doctrinas reformadas. Aunque fue recibido con grandes honores y hecho predicador en la abadía benedictina de Todos los Santos, no tuvo éxito, quedando convencido de que había que enfrentarse a Hofmeister en su propio terreno, por lo que comenzó los estudios que resultaron en su conversión al protestantismo. Este destacado cambio avanzó notablemente la causa protestante, siendo enviados Ritter y Hofmeister por el Consejo para acompañar a la diputación de Baden en 1526 y secundando competentemente a Ecolampadio. En 1524 Michael Eggenstorfer, último abad de Todos los Santos, había cambiado la abadía en un prebostazgo, aplicando sus ingresos a la educación y la caridad, así como al pago de su clero.

Sin embargo, en 1525 las condiciones cambiaron. A consecuencia de una mezquina insurrección, Hofmeister fue destituido, siendo su lugar ocupado por el católico Gallus Steiger. Entonces la posición de Ritter se hizo más difícil. Aunque la naciente Reforma no fue suprimida por la fuerza, era precisa la precaución más extrema. No obstante, los amigos de Ritter, que fue sabiamente aconsejado por Zwinglio, aumentaban en el gran Consejo, siendo ayudados por el Consejo de Zurich. Con el triunfo del protestantismo en Berna (1528) y Basilea (1529), desapareció toda oposición y en 1529 llegó a Schaffhausen una embajada de Zurich, Berna, Basilea y Saint-Gallen, a instigación de Ritter, siendo cordialmente recibida, por lo que el 29 de septiembre ambos Consejos unánimemente votaron la aceptación de la Reforma. Con la abolición de la misa se renunció al celibato, casándose Ritter al año siguiente con una ex-monja, hermana de Michael Eggenstorfer.

Los siguientes años fueron desfavorables para el avance de la obra. Ritter quedó envuelto en inútiles controversias con los anabaptistas y, como adherente de las ideas de Zwinglio, estuvo en abierto conflicto con su colega, Benedikt Burgauer de Saint-Gallen, quien era pronunciadamente luterano en sus doctrinas eucarísticas. La batalla entre los dos continuó, no pudiendo ni la apelación de Ecolampadio a Burgauer ni los enviados de Zurich, Berna y Basilea al Consejo lograr una paz duradera. Igualmente inútil fue el nombramiento de un comité de tres en diciembre de 1530 para escuchar a ambas partes, pues aunque Burgauer confesó su error y aunque él y Ritter firmaron una fórmula elaborada por Bucero y acordaron mantener la paz, Burgauer rompió su palabra rápidamente. Ritter quería fundar una escuela teológica y propuso al Consejo que consiguiera a Leo Jud como instructor, pero tal designación nunca se efectuó, probablemente porque Jud era de la sospechosa ciudad de Zurich. Burgauer y Ritter se vieron obligados, a pesar de sus diferencias, a colaborar en sus clases bíblicas para la instrucción de los jóvenes, interpretando Ritter el Antiguo Testamento y Burgauer el Nuevo.

En vista de las complicaciones surgidas por la retención de ciertos usos de la antigua fe y al considerar la decadencia de la disciplina moral, el clero, en 1532, presentó al Consejo una petición, probablemente elaborada por Ritter, que impulsaba la necesidad de acción. Solamente Burgauer se negó a firmar la petición, que no tuvo resultados. Al año siguiente, con la llegada de nueva ayuda en la persona de Beat Gerung, el clero de Schaffhausen determinó introducir una liturgia uniforme, siendo su unánime bosquejo de la misma aprobado por el Consejo. Burgauer objetó a algunos detalles esenciales y rechazó someterse, aunque Bullinger y Blaurer se lo pidieron. El clero, cansado de su obstinación, solicitó finalmente al Consejo que lo destituyera, accediendo tras alguna vacilación. Los partidarios de Burgauer, a su vez, insistieron en la destitución de Ritter y en Pentecostés de 1536 ambos fueron despedidos.

El 8 de mayo de 1536, Ritter fue llamado a Berna, donde pronto llegó a ser deán principal. De nuevo, en este lugar, quedó envuelto en la controversia. El rígido zwinglianismo, que había prevalecido anteriormente en Berna, quedó trastocado por la invitación a la ciudad de dos defensores de la unión promovida por Bucero, Peter Kunz y Sebastian Meyer. La facción unionista estaba ahora encabezada por Kunz y la zwingliana por Kaspar Megander. Sin embargo, al año siguiente Megander dejó Berna a causa de ciertos cambios hechos por Bucero, sin su conocimiento, en un catecismo que el consejo le había encargado, viendo Bucero en el borrador original obstáculos para la unión entre luteranos y reformados. Ritter, no habiendo tomado parte activa en el asunto, se sintió capaz de obedecer el mandato del Consejo para suscribir el catecismo bajo pena de dimisión, pero Megander, profundamente ofendido por la eficaz oposición de Bucero, dejó Berna para ir a Zurich, siendo seguido por su amigo Johannes Müller (Rhellicanus). La conformidad de Ritter, aunque sincera, especialmente en vista de las necesidades de la iglesia en Berna, fue desaprobada por sus partidarios y la insatisfacción clerical con la acción y actitud del Consejo desembocó en violentas demostraciones. En esta crisis Ritter trabajó fructíferamente para lograr la paz y al mismo tiempo recuperó la confianza que había perdido.

En marzo de 1538, Ritter y Kunz fueron delegados en el sínodo de Lausana, donde el primero hizo lazos de amistad con Calvino, Farel y Viret. Fue el único del clero de Berna en dar la bienvenida a los exiliados de Ginebra, acompañándolos después a Zurich, donde su caso sería considerado en mayo; cuando el Consejo de Berna envió una delegación a Ginebra para traer de nuevo a los exiliados, Ritter fue uno de ellos por especial petición de Calvino.

Los puestos de Megander y Rhellicanus en Berna fueron ocupados por los unionistas Thomas Grynæus y Simon Sulzer, pero Ritter, que ahora era el único zwingliano entre el clero de la ciudad, rápidamente recuperó su acostumbrado terreno, especialmente al ser apoyado por la mayoría del clero rural insatisfecho, manteniendo hasta su muerte su posición y siendo incansable en sus polémicas.

© No se permite la reproducción o copia de este material sin la autorización expresa del autor. Es propiedad de Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo
Iglesia Evangélica Pueblo Nuevo c/ Villacarlos, 14 28032 - Madrid
info@iglesiapueblonuevo.es - Horario de culto: Domingo 11 horas
Inscrita en el Ministerio de Justicia con el número 015638