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LASKI, JAN (1499-1560)
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Jan Laski (Johannes a Lasco) nació probablemente en Lask, Polonia, en 1499 y murió en Pinczow el 8 de enero de 1560.

Jan Laski
En 1510, probablemente, el arzobispo de Cracovia, su tío, le recibió en su casa, dándole la oportunidad de emplearse en estudios humanistas en el momento en que florecían en Cracovia. En 1513 acompañó al arzobispo a Roma, donde se iba a celebrar un concilio. Ingresó en la universidad de Bolonia, dedicándose al estudio de la teología y en 1518 regresó a Polonia, siendo consagrado sacerdote en 1521 y deán de la iglesia metropolitana en Gnesen. Pero percibiendo con desagrado las deficiencias de su iglesia, en 1523 se sumó con su hermano a una misión diplomática que les llevó a Basilea y París. En 1524 se asentó por algún tiempo en Basilea, donde se hizo amigo no solo de Erasmo, sino también de otros hombres prominentes, que atraídos por el nuevo movimiento intelectual y espiritual, se unieron más pronto o más tarde a la Reforma. Él se convirtió en un entusiasta humanista, captando plenamente los males de la Iglesia católica y convenciéndose de que necesitaba una reforma completa; pero al igual que Erasmo él esperaba que esto sucediera desde adentro. Durante su ausencia la Reforma se había extendido por Polonia. Por orden del rey los escritos de Lutero habían sido confiscados en 1526 y todos los hombres sospechosos de importarlos fueron apresados.

En este crítico momento Laski fue llamado para que regresara a Polonia; durante diez años trabajó en vano para poner orden en las confusas condiciones de la Iglesia, hasta que finalmente rompió con ella, dimitiendo de sus cargos y dejando el país. Primero fue a Lovaina y luego a Emden, donde la condesa Ana, regente del país, le confió el gobierno de todas las iglesias (1542). Laski logró dejar la huella de su personalidad sobre la Iglesia frisia oriental, de manera que Frisia durante algún tiempo fue llamada la Ginebra septentrional. Su influencia también se dejó sentir en los territorios vecinos, en Wesel y de allí al Rin hasta Heidelberg. Aunque su éxito fue obstaculizado por la oposición violenta de los luteranos, él permaneció fiel a sus convicciones sobre la verdad del evangelio. Unos años después, en 1548, el Interim le indujo a dejar Frisia. En 1550 llegó a Inglaterra, donde el duque de Somerset, el lord protector, y el arzobispo Cranmer, el primado, jugaron un papel fundamental a favor de la Reforma. Pronto su influencia se manifestó en el desarrollo evangélico de la Iglesia de Inglaterra. El rey le confió la organización de una congregación de todos los protestantes franceses en Londres, quedando reconocida como una congregación independiente del gobierno de la Iglesia anglicana, siendo Laski su superintendente ayudado por cuatro clérigos. Escribió una confesión (Confessio Londinensis) que procuró ser una fuerte defensa contra las tendencias sectarias de los extranjeros, la cual debía ser firmada por cada miembro; para la instrucción de la juventud usaba un catecismo que compiló en Emden, que tuvo cierta influencia en el Catecismo de Heidelberg. Laski ejerció una profunda influencia sobre la Iglesia anglicana, así como sobre la suya propia, por su importante obra sobre los sacramentos Brevis et dilucida de sacramentis ecclesiæ Christi tractatio (Londres, 1552). Pero con la prematura muerte de Eduardo VI en 1553 toda la obra de Laski se vino abajo. María disolvió la congregación de extranjeros y los expulsó del país. Erraron de lugar en lugar, no hallando descanso, debido a las disensiones entre los adherentes de la Reforma. Ni siquiera en Emden halló Laski refugio. Se fue a Francfort, donde una parte de los refugiados halló asilo, procurando siempre y en todas partes aliviar la dureza de las condiciones de los refugiados, defendiendo la confesión de sus hermanos y su estatus legal dentro de la Reforma y exhortando a todos los evangélicos a unirse contra el enemigo común: la Iglesia católica. Ante una urgente petición desde Polonia, regresó en diciembre de 1550,con la intención de dedicar el resto de su vida al servicio de la Iglesia evangélica en su patria.

Durante los dieciochos años de su ausencia, la Reforma había hecho rápidos progresos entre la nobleza, no tanto desde Wittenberg sino desde Ginebra, ya que el sistema y el gobierno calvinista de la Iglesia hallaron condiciones más apropiadas en Polonia. Pero no había un teólogo prominente que pusiera orden en las confusas condiciones de las congregaciones evangélicas. Laski, el hombre idóneo, estaba en el exilio. Así fue como los evangélicos de Polonia en el sínodo de Kozminek en 1555 se unieron con los Hermanos Bohemios, adoptando su confesión y orden eclesiástico. En 1556 Laski llegó a Polonia e inmediatamente percibió que la Iglesia evangélica allí necesitaba su propio desarrollo independiente para defenderse de la iglesia católica, no ahorrando esfuerzos para destruir la conexión con los moravos y llevar a los evangélicos de su país a una senda genuinamente evangélica. Hasta el último momento de su vida tuvo que luchar con grandes dificultades, por un lado de un sector hostil dentro de su Iglesia misma y por otro de los unitarios, que habían ganado considerable terreno en Polonia. Sus obras fueron publicadas en dos volúmenes por Kuyper (Ámsterdam, 1886).

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