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HOFFMANN, MELCHIOR († c. 1543)
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Melchior Hoffmann (Hofmann) nació en Schwäbisch-Hall, Warttemberg, hacia finales del siglo XV y murió en Estrasburgo hacia 1543.

Melchior Hoffmann
Predicación inicial.
Su oficio era el comercio de cuero y en el ejercicio de su profesión se marchó a Livonia, donde en 1523 defendió las doctrinas de Lutero y de la Reforma de Wittenberg. A su enseñanza Hoffmann añadió una corriente de misticismo que más tarde asumiría un papel preponderante en sus creencias. Él es el modelo de predicador laico no preparado del periodo de la Reforma quien, por la fuerza de su fervor, la contundencia del lenguaje y apelación directa, supuso un formidable competidor para el clero preparado. La falta de predicadores de este tipo en Livonia hizo que el éxito de Hoffmann fuera todavía más resonante. Expulsado de Womlar en el otoño de 1524, hizo de Dorpat el escenario de sus labores, donde un intento por parte de las autoridades arzobispales para apresarlo provocó un levantamiento iconoclasta (10 de enero de 1525). Las actividades de Hoffmann fueron valoradas con sospecha por una parte de los reformadores, aunque él consiguió una carta de aprobación de Lutero y Bugenhagen, lo que le dio aumentada autoridad en un feudo del clero oficial, contra el cual sostuvo el origen y naturaleza divina de la misión del predicador, defendiendo también una interpretación profética de las Escrituras. Obligado finalmente a dejar Dorpat en 1526 fue predicador entre los alemanes de Estocolmo. Allí publicó un comentario sobre Daniel 12 que, con otros escritos, mostró un creciente distanciamiento de la posición luterana. Los dogmas de la justificación y la predestinación todavía los retenía, pero las ideas escatológicas estaban en el trasfondo, centradas en el advenimiento inmediato del fin del mundo. Con mucho trabajo desarrolló su propio plan del día final, pasando de la actitud de predicador a la de profeta, cuya misión era anunciar la venida del Señor. El año 1533 sería el del fin de todas las cosas. En su escatología, que no destacaba en originalidad, siguió a los franciscanos espirituales, taboritas, Nicolás Storch y otros.

Doctrina de la Cena.
En 1527 Hoffmann dejó Estocolmo rumbo a Holstein. Allí predicó durante dos años en abierto desacuerdo con Lutero. Federico I de Dinamarca, sin embargo, tras someter sus doctrinas a prueba le permitió continuar su misión, asignándole Kiel como campo especial. Como resultado de una prolongada controversia con Amsdorf en Magdeburgo y con el predicador Marquard Schuldorp, en el curso de la cual Hoffmann abjuró formalmente de la teoría luterana de la Cena, Federico I ordenó que una disputación pública se celebrara en Flensburg el 8 de abril de 1529, en la que la facción luterana estuvo representada por Bugenhagen. Hoffmann expuso, no sin habilidad, su idea de la Cena, la esencia de la cual era que el pan no es el cuerpo de Cristo, sino un sello, signo y memorial del cuerpo del Salvador. Al recibir el pan se recibe por la fe la Palabra y con ella el cuerpo espiritual de Cristo, en el corazón. Los orígenes de su doctrina están en la antigua idea luterana y en Carlstadt; las principales fuentes, sin embargo, están en su propio pensamiento místico. Intentó, también, distinguir su teoría de la de Zwinglio.

Unión con los anabaptistas.
Expulsado de Dinamarca como resultado de la disputa, Hoffmann llegó a Estrasburgo, donde al principio fue bien recibido por Bucero, por su oposición a Lutero, pero pronto perdió su favor. Durante 1529 y 1530 publicó un número de escritos de los que el más importante fue una interpretación de Apocalipsis, en la que desarrolla su doctrina. La historia de la Iglesia se divide en tres fases: la primera se extiende desde los apóstoles al establecimiento del poder papal; la segunda está marcada por el indisputado poder del papado; la tercera, comenzando con la Reforma, está marcada por la revelación final y la sustitución de la letra por el Espíritu. Dos testigos del día final iban a aparecer y caer ante el poder del papado, junto con el de los seguidores de la letra; entonces vendría la desaparición de la verdad, la destrucción de la Jerusalén espiritual por los turcos y la manifestación final de Cristo. Hoffmann estaba ahora más cerca de los anabaptistas, para los que solicitó en 1530 la posesión exclusiva de una iglesia en la ciudad. Hoffmann fue arrestado y obligado a dejar Estrasburgo, pero sus experiencias solo apresuraron su entrada en las filas anabaptistas, a las cuales trajo entusiasmo y valor en un tiempo cuando su poder en Alemania meridional ya estaba quebrantado. El ímpetu que imprimió al movimiento no fue ajeno a la apreciable influencia que preparó el camino de Juan de Leiden. Desde 1530 a 1533 estuvo en Frisia oriental y en la región de Estrasburgo. Sus trabajos fueron el factor más importante para trasplantar las doctrinas anabaptistas desde el sur al norte de Alemania, donde Emden fue el centro de su actividad. En Frisia oriental publicó su obra más importante, Ordonnantie Gottes, cuyo principio básico es el lazo que existe entre Dios y el hombre. Hacia finales de 1530 se fue a Holanda, donde las enseñanzas anabaptistas ya habían sido diseminadas por Jan Volkertszoon. La predicación de ambos estableció una comunidad anabaptista en Holanda, que ejerció una influencia histórica en tiempos posteriores.

Mapa de difusión de los grupos anabaptistas en el siglo XVI
Mapa de difusión de luteranos, calvinistas y grupos anabaptistas en el siglo XVI

Años finales.
En 1533 fue una vez más a Estrasburgo. Era el año fijado para la catástrofe final, cuando esta ciudad se convertiría en la Nueva Jerusalén. En mayo las autoridades le arrestaron, lo que para él significó el cumplimento de sus propias profecías. Ante sus jueces afirmó que nunca predicó la oposición a la autoridad, desaprobando lo que fuera ilegal en la enseñanza anabaptista. Sin embargo, era bastante evidente que, por muy sumiso a la autoridad que pudo haber sido, sus enseñanzas eran revolucionarias. En junio Bucero y otros líderes de la iglesia de Estrasburgo disputaron con él sobre su doctrina del cuerpo de Cristo (él mantenía que el cuerpo físico del Salvador no procedió de la Virgen, sino del Verbo eterno que se hizo carne en el vientre de María por un acto especial de Dios), la libertad de la voluntad y el bautismo de niños. Hoffmann siguió manteniendo sus ideas, aunque la fecha prevista para la destrucción del mundo pasó sin que nada sucediera. El número de 'melchioritas' en Estrasburgo, en el bajo Rin, en Westfalia y en Holanda continuó creciendo. Aunque fue personalmente irreprochable en su carácter, sus esperanzas milenaristas inspiraron las atrocidades de los fanáticos de Münster que, hasta la captura de esa ciudad, gozaron de su calurosa simpatía. Mantenido sin libertad por las autoridades, Hoffmann rechazó abjurar de sus ideas escatológicas, aunque en sus últimos años mostró mayor simpatía hacia la iglesia de Estrasburgo. Los 'melchioritas' permanecieron como grupo separado dentro de los anabaptistas durante algún tiempo, esparciéndose hasta Holanda e Inglaterra, pero en Alemania desaparecieron finalmente entre otras facciones anabaptistas. La influencia de Hoffmann se puede percibir en los escritos de Menno y de otros escritores anabaptistas.

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