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ECOLAMPADIO, JOHANNES (1482-1531)
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Johannes Ecolampadio (Johann Heussgen, Hussgen, Hauschein, en el dialecto alemán meridional equivalente a 'candelabro', de donde procede la forma helenizada de su nombre) nació en Weinsberg, a 40 kilómetros al norte de Stuttgart, en el Palatinado, en 1482 y murió en Basilea el 24 de noviembre de 1531.

Johannes Ecolampadio
Johannes Ecolampadio, por Hans Asper
Su vida hasta 1522.
Comenzó sus estudios en Heilbronn y los continuó en Bolonia, donde se dedicó a la jurisprudencia. Pero su aversión a las leyes le indujo a dejar Bolonia y estudiar teología en Heidelberg (1499), donde se centró en el estudio de Tomás de Aquino, de los místicos, de Ricardo de San Víctor y de teólogos posteriores como Gerson. Su misticismo inherente se intensificó, permaneciendo como fiel y piadoso católico. En 1503 recibió el grado de bachiller, siendo pronto tutor de los hijos más jóvenes del elector Felipe el Justo en Heidelberg. Los hechos sobre su vida entre 1503 y 1512 están velados por la oscuridad. Se sabe que se fue de la corte del elector y aceptó una prebenda en Weinsberg, donde el consejo la había creado el 8 de abril de 1519, siendo confirmada por el obispo el 9 de junio, mientras Ecolampadio había sido presentado el 3 de abril por el duque Ulrich (Blätter für württembergische Kirchengeschichte, 1895, p. 40). Ese mismo año estuvo en Stuttgart para escuchar a Reuchlin, publicando en Friburgo algunos sermones que había predicado en Weinsberg. Luego fue a Tubinga, donde fue amigo de Melanchthon. En 1514 parece haber regresado a Heidelberg, donde se asoció con Brenz y Capito. En 1515 fue llamado a Basilea como predicador por el obispo Christoph de Utenheim, conociendo allí a Erasmo y ayudándole en la publicación de su Nuevo Testamento griego. Establecerían una estrecha amistad, ejerciendo Erasmo una considerable influencia sobre el joven predicador. En 1516 Ecolampadio dio clases en la universidad de Basilea sobre Abdías, Efesios y las Sentencias de Pedro Lombardo. Pero poco tiempo después regresó a Weinsberg, para ocuparse de su prebenda y al mismo tiempo continuar estudios en Heidelberg. En 1518 estaba de nuevo en Basilea, ayudando a Erasmo en la segunda edición del Nuevo Testamento. En ese tiempo tomó el estudio de la gramática griega y de la traducción de Jerónimo de la Biblia, dando clases a la vez en la universidad. En diciembre de 1518 recibió una invitación como predicador para la iglesia principal en Augsburgo, donde los primeros sucesos de la Reforma habían hecho una profunda impresión sobre los ciudadanos. Ecolampadio se sintió grandemente presionado por esa excitación y le hubiera gustado volver a sus estudios, pero permaneció fiel a su posición, especialmente una vez que le quedó claro que Lutero decía la verdad. El sermón de Lutero sobre los Diez Mandamientos y sus Tesis le decidieron para adoptar las nuevas enseñanzas. Pero en 1520 alarmó súbitamente a sus amigos al entrar al monasterio de Altenmünster, cerca de Augsburgo, acción a la que no era ajena su tendencia al misticismo y su profunda simpatía con los ideales de la vida monástica. En un tratado de 1515 había exaltado a los que por amor a la perfección renunciaban al matrimonio y en Basilea había ofendido a sus amigos humanistas, por su predilección por los elementos misteriosos en el culto católico y por la vida ascética. Pero al ingresar al monasterio se reservó para sí el derecho a vivir según la palabra de Dios y dejarlo si fuera necesario. De hecho, su insatisfacción con las antiguas condiciones aumentó. En su sermón sobre la Cena dejó la doctrina de la transubstanciación; el sacrifico de la misa era para él un memorial, no una repetición del sacrificio de Jesús en la cruz; también defendió la administración de la Cena en ambas especies; la institución de la confesión intentó salvarla, en el sentido evangélico. Sus tratados y sermones eran continuamente más evangélicos, expresando abiertamente su admiración hacia Lutero. Dejó el monasterio en 1522, aceptando de Franz von Sickingen, en abril, el cargo de capellán en el castillo de Ebernburg. Allí dio sus primeros pasos como reformador, leyendo la misa en alemán y predicando entre semana en dicha lengua, afirmando que la Iglesia debe ser reformada sobre la palabra de Dios. Pero no se sintió cómodo en Ebernburg y en noviembre de 1522 aceptó gustosamente una invitación de Cratander para ir a Basilea, donde le aguardaba la obra de su vida.

Comienzos de la Reforma en Basilea.
Ecolampadio no fue el creador de la Reforma en Basilea. A su llegada, las bases fundamentales del antiguo orden ya habían sido sacudidas. Pero su mérito especial fue que mediante sus poderosos e impresionantes sermones, su moderación y consideración y especialmente por su transparencia espiritual y determinación, el movimiento reformador en Basilea, que en ese momento estaba mezclado fuertemente con motivaciones políticas, fue transformado en un movimiento de carácter religioso. Cuando Basilea se unió a la federación suiza (1501), el ejemplo de las democracias suizas indujo a los ciudadanos a cambiar sus condiciones políticas. Hasta entonces, la ciudad había sido gobernada exclusivamente por la nobleza. Tras sus reformas democráticas, los ciudadanos retiraron el poder secular del obispo, quedando el campo expedito para el libre desarrollo de la Reforma. Capito fue el primero en ser activo por la causa en Basilea, comenzando con el derrocamiento del orden de las perícopas. Desafortunadamente dejó Basilea en 1519, pero quedaron sus resultados. Con Wilhelm Röubli, predicador en San Alban, apareció un reformador de una clase diferente, que en 1521 comenzó a predicar contra la misa, el purgatorio, la adoración de los santos y otros abusos católicos, proclamando a Cristo crucificado. El día del Corpus Christi ordenó que una Biblia fuera llevada antes de la procesión con la inscripción 'La Biblia es verdadera santidad, todo lo demás son huesos de hombres muertos.' En consecuencia, los sacerdotes le acusaron ante el obispo, quien, a causa de la excitación, derivó el asunto al Consejo, mientras que el pueblo demandaba vehementemente la absolución del predicador. El Consejo, alarmado, se doblegó, pero debido a las intrigas del clero, Röubli fue desterrado en 1522, aunque para entonces ya había inflamado las almas de la gente y abierto sus corazones a la verdad evangélica. Tras él, los sermones de Johann Lüthard, del monasterio franciscano, y de Wolff Wissenburg, predicador en el hospital, ejercieron una duradera influencia. Por tanto, cuando Ecolampadio llegó a Basilea ya encontró un centro de movimiento evangélico del que emergió una gran masa de literatura.

Primeros trabajos en Basilea.
Con Ecolampadio el movimiento recibió un líder. Al principio no tuvo oposición, pero hacia finales de 1522 era vicario asalariado de Antonius Zanker, predicador en San Martín. En 1523 el Consejo le nombró a él y a Konrad Pellican profesores de Sagrada Escritura en la universidad; pero la universidad anti-evangélica no los reconoció, viéndose obligados a dar sus clases fuera de las salas académicas. La universidad se había convertido más y más en la fortaleza del catolicismo, e incluso Erasmo estaba frío e indiferente. Sin embargo, hubo clero y laicos que querían escuchar las clases de Ecolampadio. Lutero se regocijó grandemente por su éxito, aunque en este momento Ecolampadio había entrado en amistad con Zwinglio, quien era mucho más cercano a él que Lutero, siendo la consecuencia natural su dependencia de Zwinglio. A finales de 1522 la universidad hizo un esfuerzo para acabar con la crisis, proponiéndose un debate que no la resolvió. A propuesta de Zwinglio, se celebró una disputación en Zurich que promovió grandemente la causa de la Reforma en toda Suiza. Ecolampadio se sintió tan fortalecido, que en 1523 elaboró cuatro tesis para una disputación pública, defendiéndolas ante una gran multitud. Sus primeros sermones fueron tan influyentes que, poco después de llegar, se omitieron varias ceremonias, casándose sacerdotes y produciéndose entre el pueblo y el clero una profunda división. La mayoría del clero de la ciudad atacó a Ecolampadio violentamente, pero el Consejo se puso de su parte. En 1523 publicó su primer mandato reformador, 'el primer documento de supremacía del Estado sobre la Iglesia en Basilea', que ordenaba la libre predicación del evangelio, aunque sin expresar su asentimiento expreso a la Reforma. En 1524 tuvo lugar una disputación en la que se trató el matrimonio de los sacerdotes, que fue públicamente defendido por Stephen Stör, un sacerdote secular que se había casado. Ecolampadio tomó parte, pero sostuvo que el celibato tenía ventajas, al poder un sacerdote célibe dedicarse mejor a sus deberes. Los reformados, de nuevo, ganaron la batalla. Hacia ese tiempo tuvo lugar otra disputa a instigación de Farel, quien había llegado a Basilea como fugitivo. Esta disputación tuvo como opositor también a la universidad, fortaleciendo la victoria al movimiento evangélico. Ecolampadio ahora era predicador en San Martín. Se usó la lengua alemana en el bautismo, siendo abolidas todas las ceremonias no provechosas. En 1526 se introdujeron himnos alemanes. En 1525 los Estados católicos de Suiza hicieron un enérgico esfuerzo para suprimir la Reforma, enviando mensajeros a Basilea para pedir la ayuda de la ciudad contra Zurich, pero los miembros del Consejo la rechazaron, apelando a sus relaciones con la Federación. De esta manera la paz quedó asegurada durante varios años y la Reforma suiza se salvó. Pero la rebelión de los campesinos inspiró a los defensores de la antigua fe con nuevas esperanzas. Las protestas se suscitaron contra las reformas radicales de Ecolampadio, incluso del lado de los reformadores y el Consejo, alarmado por esas protestas, solicitó la opinión de Erasmo. Éste les aconsejó que refirieran el asunto al papa. Los campesinos rebeldes habían ocupado Sundgau, Alsacia, Breisgau, la Selva Negra y una parte del cantón de Basilea, marchando ante las mismas puertas de la ciudad. Gracias a la unánime actitud de su población, la ciudad se salvó, haciéndose un tratado con los campesinos. Los católicos hicieron a la reforma de Ecolampadio culpable de esos sucesos, siendo él hecho responsable del extremismo de los anabaptistas que colocaron en una posición difícil al movimiento político-religioso en Basilea.

Éxito final en 1529.
Al principio Ecolampadio, al igual que Zwinglio, había tenido muchos puntos en común con ellos, al ser muchos de ellos celosos y capaces adherentes de la Reforma. Intentó tratar con ellos de manera amistosa. Durante un tiempo estuvo incluso dispuesto a considerar el bautismo de niños como una cuestión abierta, pero tras una discusión privada con los anabaptistas en su residencia en agosto de 1525, defendió las doctrinas tradicionales. La controversia sobre la Cena también penetró en Basilea. Originalmente, Ecolampadio concordaba con Carlstadt sobre esta doctrina, incurriendo por tanto en el desagrado, no solo de los católicos sino también del Consejo. Las obras de Carlstadt fueron prohibidas, levantándose disensiones entre el clero, de manera que Zwinglio tuvo que amonestarlos a que vivieran en armonía. Para la defensa de sus ideas, Ecolampadio publicó en agosto de 1526 su tratado De genuina verborum Domini "hoc est corpus meum"... expositio. Este moderado tratado no logró un acuerdo, sino que ahondó el contraste, asumiendo la disputa literaria un carácter violento. Ecolampadio llamó a Lutero ídolo sajón. Una comisión consistente de Erasmo, Bär (Ursus), Cantiuncula y Amerbach, creada por el Consejo para examinar el libro de Ecolampadio, lo rechazó, mientras que el volumen levantó oposición fuera de Basilea. Ecolampadio permaneció firme, a pesar de los continuos ataques del recién nombrado obispo Marius y de las ganancias obtenidas por el catolicismo en la federación suiza. Los Estados católicos buscaron un enfrentamiento con los reformadores mediante una disputa a ser celebrada en Baden, a unos kilómetros de Basilea, que había sido preparada de tal manera que la victoria católica parecía asegurada. Zwinglio no estuvo presente y Haller de Berna no habló convincentemente, pareciendo que todo dependía de Ecolampadio, quien estaba en comunicación diaria con Zwinglio. Al final de la disputa, diez votaron a favor de Ecolampadio y ochenta y dos a favor de Eck. Pero la victoria de los católicos fue solo aparente y sus esperanzas de suprimir la Reforma no se realizaron; el Consejo de Basilea no abandonó las reformas ya establecidas e incluso realizó varios cambios añadidos, decretando en 1527 que la participación en la misa fuera dejada a cada individuo. Pero el pueblo, impaciente, no simpatizaba con los lentos procedimientos del Consejo y exigió la introducción formal de la Reforma.

Protestantes destruyendo imágenes de María y el niño Jesús, por Alphonse de Neuville
Protestantes destruyendo imágenes de María
y el niño Jesús, por Alphonse de Neuville
Su introducción en Berna en 1528 excitó grandemente a la población de Basilea y el Viernes Santo y lunes de Pascua invadieron las iglesias y destruyeron las imágenes. Los sacrílegos fueron encarcelados, pero el pueblo demandó su liberación. El Consejo ordenó la retirada de imágenes y cuadros, pero los partidarios de la Reforma no se quedaron satisfechos con esta acción; ellos querían una regulación uniforme de todos los asuntos religiosos. En Navidad de 1528 hubo una nueva insurrección de los ciudadanos. Los católicos se armaron y los protestantes se prepararon también. Ecolampadio temía el estallido de una guerra civil y pidió a Zwinglio que mediara. Llegaron embajadores de Zurich, Berna, Schaffhausen, Mühlhausen y Estrasburgo para resolver las disputas e impedir el derramamiento de sangre. Los católicos también enviaron sus representantes. Los embajadores de Zurich y Berna propusieron una disputa que tuviera lugar en Pentecostés en 1529. Esta propuesta fue unánimemente adoptada en una convención de más de tres mil ciudadanos el 6 de enero de 1529. Pero cuando el Consejo, contrariamente a su anterior actitud, continuó poniendo obstáculos al camino de la Reforma, hubo un levantamiento en febrero de 1529. Los insurgentes demandaban vehementemente la destitución de todos los miembros católicos del Consejo y de sus amigos de entre el clero. El Consejo al principio vaciló, pero cuando la actitud amenazante del pueblo aumentó, cumplió sus exigencias. Al día siguiente, el populacho irrumpió en las iglesias y monasterios y destruyó imágenes y cuadros. Bajo la presión de estos sucesos, el Consejo ordenó la retirada de todas las imágenes y cuadros y la abolición de la misa; Erasmo, Glareanus, Bär y muchos ciudadanos dejaron la ciudad. El 14 de febrero de 1529 el primer servicio evangélico fue celebrado en la catedral, estableciéndose definitivamente la Reforma en Basilea. Simon Grynæus y Sebastian Münster fueron llamados por la universidad y Ecolampadio fue designado presidente (antistes) del clero y primer predicador de la catedral, retomando en 1531 sus clases. Pero su principal actividad consistió en la regulación de los asuntos escolares y eclesiásticos. Con su cooperación, apareció el 1 de abril de 1529 el nuevo orden eclesiástico, que fue la constitución de la Iglesia reformada en Basilea.

Conferencia de Marburgo sobre la Cena
Conferencia de Marburgo sobre la Cena
Controversias sobre la Cena.
El movimiento reformador de Basilea arraigó antes de la crisis desatada por las batallas sobre la Cena. En conformidad con su tratado de 1525, Ecolampadio permaneció firme en la denominada interpretación tropista, con la única modificación de que no se fijó para el tropo en la cópula est como Zwinglio hizo, sino en el término corpus que él explicó como figura corporis, 'la figura o signo de mi cuerpo', rechazando la idea de una participación física sobre la base de Juan 6. Por su simbólica interpretación fue severamente atacado por Lutero, Brenz y Pirkheimer. Lutero escribió contra él y Zwinglio en su polémico tratado Dass die Worte Christi... noch feststehen, wider die Schwarmgeister (1527), en el que ambos son calificados de irremediablemente perdidos y acusados de pecar contra el Espíritu Santo. Las vehementes invectivas y la irritación de espíritu entre los adversarios dejaban poco lugar para el acuerdo. Pero el coloquio de Marburgo en octubre de 1529 mostró que había un gran y general deseo de paz. Ecolampadio, especialmente, se mostró dispuesto y conciliador. Tuvo los celosos esfuerzos de ayuda de Bucero en pro de la unión, manifestando el mismo espíritu en las negociaciones en Marburgo. Mientras que parecía probable un acuerdo en todos los demás puntos, Lutero fue irreductible en la doctrina de la Cena. Zwinglio y Ecolampadio hicieron muchas concesiones, hasta el punto de admitir que para los creyentes, Cristo está realmente presente y es consumido en la Cena, pero no podían admitir la sentencia adicional de Lutero de que es comido con la boca y está presente en el cuerpo. El coloquio de Marburgo no acabó con las controversias eucarísticas. Lutero continuó sus ataques literarios. Aún así, Ecolampadio no abandonó su esperanza de una unión final. El 4 de septiembre de 1530 tuvo lugar una conferencia entre Capito, Zwinglio y Megander en Zurich, con el propósito de elaborar una confesión en la que se intentara una aproximación más cercana a la doctrina luterana. La nueva fórmula de unión subrayaba la presencia real y sacramental de Cristo en la Cena, 'para el espíritu puro, pero no unida en el pan o con el pan'. Bajo la presión de la hostilidad del emperador, Lutero se mostró dispuesto a entrar en una alianza con los suizos, pero esta vez fue Zwinglio quien se opuso a la unión sobre la base de la nueva fórmula, que le pareció demasiado vaga y ambigua, no estando dispuesto a recortar su convicción al precio de la unión política. Una vez más, en 1531, Ecolampadio hizo un esfuerzo de reconciliación defendiendo la Liga de Esmalcalda y la aceptación de la Confesión Tetrapolitana, pero Berna y Zurich la rechazaron. De manera que todos los sinceros esfuerzos para la unión por parte de Ecolampadio fueron infructuosos; sólo el lazo con los teólogos de Estrasburgo se fortaleció. El principal mérito de Ecolampadio en estos conflictos yace en que como teólogo defendió con valentía y buenas razones la doctrina de Zwinglio. Estaba reservado para Calvino realizar la unión, no tanto de las facciones en disputa, sino de los dos factores esenciales de ambas teorías.

Johannes Ecolampadio
Últimos años de Ecolampadio.
Tras la disputa de Baden (1526), Ecolampadio permaneció al lado de Zwinglio como líder de los evangélicos en Suiza, siéndole encargada la dirección de los asuntos eclesiásticos. En 1531 introdujo el nuevo orden de la Reforma en Ulm. Mientras tanto su fama se difundió fuera. Los oprimidos valdenses de Francia le enviaron representantes para consultarle. Se le pidió su opinión sobre el divorcio de Enrique VIII. Las negociaciones con los anabaptistas y antitrinitarios amargaron los últimos años de su vida, que bajo pesadas responsabilidades vio cómo se quebraba su salud a una edad comparativamente joven. La relación entre el Estado y la Iglesia se convirtió en una cuestión ardiente para la nueva Iglesia, ya que había sido reprochada por los anabaptistas a causa de la falta de disciplina. Desviándose de la teoría de la supervisión estatal de Zwinglio, Ecolampadio introdujo la excomunión eclesiástica, encomendando la misma al clero y posteriormente a miembros del Consejo y del clero. Quiso introducir esta institución en todas las iglesias reformadas en una convención en Aaru (1530), pero Berna y Estrasburgo, además de Zwinglio, se opusieron. La introducción de la medida en Basilea levantó la oposición popular, pero Ecolampadio no desistió de su plan. Su rigurosa ejecución y el desconsiderado procedimiento contra hombres de diferentes opiniones crearon una atmósfera de amargura. La tradición contempla a Ecolampadio como el más indulgente de todos los reformadores suizos. Esta impresión surgió a consecuencia de sus intentos para la unión, pero en realidad él era firme, bordeando en momentos la intolerancia. No debe olvidarse, sin embargo, que el tiempo de la Reforma necesitaba firmeza de carácter para retener los resultados obtenidos y para sujetar al pueblo liberado a la disciplina del evangelio, de manera que la Reforma no degenerara en revolución. A este respecto Ecolampadio no manifestó una actitud mediadora.
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