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BROOKS, THOMAS (1608-1680)
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Thomas Brooks, teólogo puritano inglés, nació en 1608 y murió el 27 de septiembre de 1680.

Thomas Brooks
Probablemente descendía de una familia puritana de algún distrito rural. Se matriculó como becario en Emmanuel College, Cambridge, el 7 de julio de 1625. Hacia 1640 obtuvo la licencia como predicador del evangelio. En 1648 era predicador en St. Thomas Apostle. Anteriormente parece que fue capellán de Rainsborough, almirante de la flota parlamentaria, siéndolo posteriormente del hijo del almirante, el coronel Thomas Rainsborough, cuyo sermón fúnebre predicó en noviembre de 1648. En el mismo año (26 de diciembre) predicó ante la cámara de los Comunes y de nuevo el 8 de octubre de 1650. En 1653 fue trasladado a St. Margaret, Fish-street Hill, donde tuvo cierta oposición, lo que ocasionó su tratado Cases considered and resolved... or Pills to purge Malignants (1653), publicando ese mismo año Precious Remedies. En 1662 fue uno de los ministros expulsados por el Acta de Uniformidad. Tras predicar su sermón de despedida en 1662, continuó su ministerio en un edificio en Moorfields. En el año de la peste estuvo en su puesto y publicó Heavenly Cordial, al haber escapado de ella. La extrema rareza de este pequeño volumen se debe al gran incendio de Londres, que destruyó tantos libros. Sus pensamientos sobre esa 'fiera dispensación' están recogidos en London's Lamentations, publicado en 1670. Baxter habla de Brooks con respeto, como uno de los ministros independientes que celebraron sus reuniones más públicamente que antes tras el incendio de Londres. Poco después se casó con una joven de apellido Cartwright. El doctor John Reeve predicó su sermón fúnebre.

Sus obras son: The Glorious Day of the Saints (1648), sermón fúnebre por el coronel Rainsborough; God's delight in the Upright, sermón ante la cámara de los Comunes (1649); The Hypocrite detected, sermón de acción de gracias por la victoria en Dunbar (1650); A Believer's Last Day his Best Day, sermón fúnebre por Martha Randall (1652); Precious Remedies against Satan's Devices (1652); Cases considered and resolved (1653); Heaven on Earth (1654); Unsercheable Riches of Christ (1655); Apples of Gold, sermón fúnebre por John Wood (1657); String of Pearls, sermón fúnebre por Mary Blake (1657); The Silent Soul, or Mute Christian under the Smarting Rod (1659); An Arke for All God's Noahs (1662); The Crown and Glory of Christianity (1662); The Privie Key of Heaven (1665); A Heavenly Cordial, por la peste (1665); A Cabinet of Choice Jewels (1669); London's Lamentations, por el gran incendio (1670); A Golden Key y Paradise opened (1675). Además de esas obras Brooks escribió epístolas añadidas a Legacy of a Dying Mother de Susannah Bell (1673), A Gospel Treasury del doctor Everard (1653) y Altum Silentium de John Durant (1659); también a Experiences of Mrs. Martha Brooks, esposa de Thomas Brooks, añadido a su sermón fúnebre (1676). Sus obras abundan en citas clásicas en hebreo, griego y latín.

De su obra The Mute Christian under the Smarting Rod es el siguiente pasaje:

"Bueno es para mí ser afligido" (Salmo 119:71)
El alma llena de gracia llega secretamente a la conclusión de que "así como las estrellas brillan con más esplendor en la noche, Dios hará brillar mi alma y hará que resplandezca como oro mientras estoy en el horno de fuego, y me sacará del fuego de la aflicción". "Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro" (Job 23:10).
Es indudable que como el gusto de la miel abrió los ojos de Jonatán, esta cruz, esta aflicción abrirá mis ojos. ¡Por este golpe, tendré una percepción más clara de mis pecados y de mi yo, y una vista más completa de mi Dios! (Job 33:27-28; 40:4-5; 13:1-7).
¡Es indudable que esta aflicción precederá a la purga de mi escoria! (Isaías 1:25) ¡Es indudable que como la reja del arado mata la maleza y rompe los terrones duros, estas aflicciones matarán mis pecados y ablandarán mi corazón! (Oseas 5:15, 6:1-3).
¡Es indudable que como los fomentos extirpan el pus de la llaga infecciosa, las aflicciones que sufrimos extirpan el pus del orgullo, del egocentrismo, de la envidia, de la mundanalidad, del formulismo y el de la hipocresía! (Salmo 119:67, 71)
¡Es indudable que por estas aflicciones, el Señor apartará más y más mi corazón del mundo y el mundo de mi corazón! (Gálatas 6:14; Salmo 131:1-3).
¡Es indudable que por estas aflicciones, el Señor impedirá que haya orgullo en mi alma! (Job 33:14-21).
¡Es indudable que estas aflicciones no son más que hoces del Señor con las que purgará mis pecados, podará mi corazón y lo hará más fértil y fructífero! ¡No son más que la poción del Señor con la que me librará de estas enfermedades y dolencias que son mortales y peligrosas para mi alma! ¡La aflicción es una poción tan curativa que sana todos los padecimientos del alma, mejor que cualquier otro remedio! (Zacarías 13:8-9).
¡Es indudable que estas aflicciones harán que mi comunión espiritual con Dios se profundice! (Romanos 5:3-4).
¡Es indudable que, por estas aflicciones, podré disfrutar más de la santidad de Dios! (Hebreos 12:10) ¡Así como el jabón negro [que proviene del África] blanquea la ropa, las aflicciones agudas santifican los corazones!
¡Es indudable que por estas aflicciones el Señor conmoverá más y más mi corazón para que lo busque! "En su angustia me buscarán" (Oseas 5:15). ¡En tiempos de aflicción, el cristiano se esfuerza por buscar a Dios con diligencia!
¡Es indudable que por estas pruebas y aflicciones, el Señor llevará mi alma a reflexionar más que nunca sobre las grandes verdades relacionadas con la eternidad! (Juan 14:1-3; Romanos 8:17-18; 2 Corintios 4:16-18).
¡Es indudable que por estas aflicciones el Señor obrará en mí para que sienta más ternura y compasión por los que sufren! (Hebreos 10:34; 13:3).
¡Es indudable que estas aflicciones no son más que muestras del amor de Dios! "Yo reprendo y castigo a todos los que amo" (Apocalipsis 3:19). Por lo tanto el cristiano santo dice: "¡Oh, alma mía! No te turbes, guarda silencio. Todo lo que te mando es por amor, todo es fruto de un favor divino. Veo miel sobre cada ramita, veo que la vara no es más que una rama de romero, recibo miel con mi hiel y vino con mi ajenjo, ¡guarda silencio, alma mía!".
¡Las aflicciones aplacan las atracciones carnales a nuestro alrededor que pudieran tentarnos! ¡La aflicción apacigua la lascivia de la carne en nuestro interior que de otra manera nos atraparía!
¡Las aflicciones nos humillan y mantienen humildes! El corazón santo se humilla bajo la mano de aflicción de Dios. ¡Cuando la vara de Dios caiga sobre su espalda, su rostro caerá al polvo! El corazón consagrado más se postra cuando la mano de Dios más se eleva.
¡Todo esto prueba que la aflicción es un gran beneficio para nosotros! "Bueno es para mí ser afligido..." (Salmo 119:71)

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