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Vuelo seguro
Cristian Bodnari (19-01-2016)
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Vuelo seguro

"Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús" (1Timoteo 1:14 RVR1960)

Nos gustan los regalos y nos gusta recibir regalos, pero lo que más nos gusta o lo que acostumbramos a hacer, es compartir nuestra alegría con los nuestros, siendo este acto casi espontáneo. La vida cristiana comienza con un gran regalo para el individuo. Es un regalo por un lado inesperado, también inmerecido, pero de un valor inestimable e incalculable. Este regalo se llama VIDA mediante la Fe que es en Cristo Jesús.

Siendo este el mejor regalo que el ser humano puede recibir no somos capaces de proclamar nuestro gozo y alegría de igual manera que cuando se trata de regalos materiales y por ello, infinitamente inferiores. Esto me lleva a pensar en una situación concreta, estoy casi seguro que no me equivoco. Pensemos en alguien que está en una situación terminal y está viviendo sus últimos momentos ¿le serviría de algo que le regalásemos un buen coche o algo por el estilo?, estoy seguro que ni siquiera le haría ilusión, es más, seguramente hasta le sentaría mal. Sin embargo, si alguien le regalase vida y además vida en abundancia, seguramente su alegría y su agradecimiento sería algo que perduraría para siempre.

Aunque no lo parece para la mayoría, toda la humanidad está en una situación exactamente igual. Los que hemos recibido este regalo debemos compartir nuestra alegría con los demás con más entusiasmo y con menos miedos y complejos, y los que todavía no han recibido el regalo de la VIDA, TODAVÍA ESTÁN A TIEMPO. ¡QUÉ GRAN REGALO EL DE LA FE!

Reflexionando sobre otro aspecto de la fe que es la confianza y la seguridad que es su resulta, pienso en las personas que se atreven a saltar de un acantilado o de una avioneta, me refiero a deportistas y gente a los que les gusta el riesgo. La confianza y esperanza de estos atrevidos está puesta en un paracaídas que se debe abrir en un momento preciso. ¡Es admirable, tienen mucha fe!, y eso les da la confianza de saltar estando convencidos de que el paracaídas les protegerá.

Viéndolo desde este punto de vista, cuando nos toque dar el salto al vacío, a lo desconocido, la fe nos va a ayudar a tener la confianza y la seguridad de que nuestro paracaídas que es Cristo Jesus, nos protegerá y acogerá en sus brazos. Leí a alguien que describía una escena un tanto absurda pero a la vez muy gráfica y reveladora. En un avión de línea, a dos pasajeros se les entrega, y además se les pide, que se pongan unos paracaídas con una diferencia, a uno le dicen que el paracaídas le servirá para mejorar su vuelo, y al otro que se prepare porque lo va a necesitar puesto que el avión se va a desintegrar. Los paracaídas eran incómodos, apenas se podían sentar bien.

Pensemos en alguien que está en una situación terminal y está viviendo sus últimos momentos ¿le serviría de algo que le regalásemos un buen coche o algo por el estilo?, estoy seguro que ni siquiera le haría ilusión, es más, seguramente hasta le sentaría mal. Sin embargo, si alguien le regalase vida y además vida en abundancia, seguramente su alegría y su agradecimiento sería algo que perduraría para siempre

Entonces el que recibió la información de que el paracaídas le iba a mejorar el vuelo, pronto empezó a incomodarse, tenía calor, sentía agobio, la gente de todo el avión le miraba raro, algunos se burlaban de él, Entonces éste pensó: "en nada me está mejorando el vuelo, realmente me lo está empeorando", por lo cual se quitó el paracaídas y se deshizo de el. Sin embargo en contraste con él, el segundo pasajero que recibió la instrucción y la información correcta no sentía malestar ni tan poco le importaba la burla del pasaje, su mente estaba puesta en el hecho de que el avión se iba a desintegrar y él estaría a salvo. ¡Qué diferencia tan enorme entre las dos posturas!

Nuestro paracaídas es nuestra fe, es un regalo de Dios, es un don de Dios, es un seguro de vida, ¿tenemos la información correcta? ¿Sabemos para lo que sirve? ¿Lo tenemos puesto para mejorar nuestro vuelo, nuestra vidas de aquí abajo? ¿O por el contrario tenemos la información correcta y lo tenemos bien puesto y nos agarramos a él poderosamente, sabiendo que es lo único que nos salvará del desastre, y cuando nos toque saltar estaremos a salvo?

¡Bienvenidos a bordo, que tengáis un buen vuelo y mejor aterrizaje!

Buscándote entre un mar de nubes me quedé dormido
Y soñé que las estrellas habían sucumbido detrás del horizonte
Al fin la gravedad me liberó de sus poderosas garras
Y el miedo a volar se quedó en la tierra vieja.

Me siento atraído por un dulce y lejano anhelo
No necesito alas blancas tal como creía
Estoy tan frío y a la vez tan vivo
Tan liviano como ese mar de nubes frías.

Estoy volando, estoy soñando, estoy despierto
Soy libre de la carga que me tenía atado a la tierra
Felicidad envuelta de amor verdadero, envuelto de vida
¡Señor eres tú!!!....
¡Las estrellas escondieron su rostro! ¿Qué haré yo?

Lo que empezaste Tú yo no lo puedo parar
Mi vuelo nació en tu amor y en tu costado abierto
En tus manos está el timón, yo no merezco volar
Pero cumpliste mi sueño inocente e infantil
Cuando pensaba que volar, era cosa de niños.

Fotografía: David Niblack

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